Zaragoza volvió a arder bajo el alto voltaje australiano. Crónica THE VOLCANICS Sala Creedence (01.10.2026)

La sala Creedence demostró una vez más su idilio con los directos de gran calibre al traer a la capital aragonesa a The Volcanics, la demoledora banda de Perth nacida en 2003. Llevaban sin pisar suelo maño desde aquel ya mítico concierto de 2015 en la sala Eccos —junto a Bengala—, y la espera mereció la pena: lo de ayer fue una auténtica tunda de rock crudo, sudor y energía.

El asalto comenzó con “Heat”, donde la sombra de los MC5 planeó de inmediato sobre unas guitarras cargadas de distorsión. Al frente de la nave, el vocalista John Phatouros desplegó una actitud imponente. Con una estética que evoca inevitablemente a un joven Keith Richards, Phatouros devoró el escenario armado con una voz briosa y el carisma magnético de los grandes frontmen.

Durante la velada, la banda desgranó las composiciones de su último trabajo, Too Late to Run. Latigazos como “Danny Torres”, “Dark, Dark, Dark”, “Body Shake” o el tema homónimo del álbum sonaron directos a la mandíbula, con guitarras afiladas que traían a la memoria a The Victims. Detrás, la base rítmica funcionó como una apisonadora: una batería golpeada con ferocidad implacable y unas líneas de bajo ejecutadas con una rapidez y contundencia que habrían hecho sonreír al mismísimo Lemmy de Motörhead.

El viaje también rescató joyas de sus primeros discos como “So Cold”, “I Bet Ya” o “Transmission”, puro aroma al rock de garage y proto-punk australiano de tótems como The Saints o The New Christs. La conexión no es casual; no hay que olvidar que Rob Younger, la mítica voz de Radio Birdman, fue el productor de sus primeros trabajos. Ante semejante incendio sonoro, el público de la Creedence se entregó por completo, con la pista convertida en un hervidero donde varias parejas bailaban poseídas por el ritmo.

El broche de oro llegó con un homenaje a sus raíces: una fantástica y rabiosa versión de “Loose” de The Stooges. La ejecutaron de manera impecable, escupiendo toda la bilis y el peligro que un himno de ese calibre exige.

Una noche redonda de rock atemporal en la que The Volcanics combinaron  la ferocidad callejera del sonido de Detroit con la base rítmica demoledora y la tradición cervecera del rock de pub australiano.

Recordad que hay que ir a conciertos, aunque no conozcamos a los grupos o el estilo no sea nuestro favorito. ¡Salud!

Redacción y fotografía: Jon Discofagia

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