Crónica EL RENO RENARDO Sala López (25.1.25)

Pocas veces tenemos la suerte de disfrutar en Zaragoza de la visita de una de las más grandes bandas que el centro del universo (Bilbao) ha dado. El Reno Renardo se dejó caer el pasado sábado 25 de enero por la Sala López para presentar su último trabajo, que tiene por nombre “Regreso al metalverso” y de paso “patear nuestros culos maños”.

Ataviados con un estrafalario disfraz sospechosamente inspirado en Astrako de los Mundos de Yupi, el cuarteto se lanzó a la conquista del público con una canción de delicada y preciosa letra como es “Cipote Ancho”. Breves y contundentes versos para emular a la banda de baby rock Botones que prestó hace cerca de medio siglo su voz y música para la serie animada de los personajes de Cervantes. “I.A. en un planeta subnormal” fue el primer tema del nuevo disco. Una canción con una letra ácida y socarrona de inconfundible factura renarda. En directo suena muy bien y, además, el sonido acompañó y permitió que la velada fuera realmente agradable.

Diez minutos duraron con el disfraz a base de papel de aluminio y gafas con luces led de colores estridentes para acometer a continuación la ya clásica “Meriendacena medieval”. Todo un himno especista, antivegano e hiperproteínico que hizo saltar a toda la sala, que por cierto presentaba una buena entrada. “Esfinternet”, otro de los temas del nuevo disco, hizo un repaso por ese vertedero virtual de frikis venidos a más que es internet y, más en concreto, las redes sociales. Pero El Reno Renardo también sabe contar historias, como la que narra “La navaja del trueno inmortal”. El tema más power de la noche, tan parecido a los antiguos Rhapsody que también llevan los teclados grabados llevando la emulación del original hasta sus últimas consecuencias.

Si alguien ha estado en coma en los últimos años o ha estado viviendo en una cueva no le habrá gustado escuchar el tema “Spoilerman” en el que se destripa el argumento central de varias películas y series famosas de los últimos años. Por favor, si estás leyendo esto y a la vez vas por la última temporada de Los Serrano evita esta canción. El primer medley de la noche vino de la mano de “Madre” y “Tu hámster”. Dos temazos, especialmente el segundo que es todo un clásico con una emulación perfecta del “Du hast” de Rammstein. Incluso mejorado y sin necesidad de pirotecnia ni polémicas en los camerinos. “Madre”, por su parte, sonó fabulosa y contó con la ayuda del público en el estribillo.

Otra versión que sin duda vapulea la original la encontramos con “Fiesta palangana”. ¿Cómo cerrar el círculo de manera digna combinando una versión de Mago de Oz, con heavy metal y una letra centrada en el acto de hacer de vientre? Pocas bandas pueden, pero El Reno Renardo lo hace y pasa el examen con nota, pues de nuevo el público se vino arriba y se desgañitó con su escatológico estribillo. “El as de oros” devolvió el show a sus momentos hardrockeros con la versión más cañí del “Ace of Spades” de Motorhead. Resultona y convincente y con un gran solo de Mikel. Pasamos del hard rock al punk con “Miniserie 1×02 – Punky y hardcoreta” que, todo sea dicho, se tarda más en escribir el título que en escucharla. Pero ya lo dice la letra “Este tema dura mucho, ya va más de un minuto, ojo que igual me ducho, es broma hijo de puto”. Después de este tema de tres acordes, Jevo agradeció al público la asistencia al bolo y la banda dedicó con todo su cariño la siguiente canción a la audiencia. “Orcos de Mordor” fue toda una declaración de amor, jalonado por el estribillo de “Eres Trve”. Hasta con Mocedades se atreve El Reno Renardo y el resultado da la razón a la banda para versionar clásicos de uno y otro estilo y de una y otra época. Cada concierto de los bilbaínos es una fiesta total y absoluta.

Otro medley, esta vez con tres temas del primer disco como “El Reno Renardo”, “Yonkis sobre ruedas” y “Doctor Luis”. En el primero de ellos pudimos ver al Reno, que incluso se paseó por entre el público. Después de este tres en uno, la banda acometió la divertidísima “No hay huevos”, que con la ayuda del público se convirtió en el de más decibelios. Incluso si era la primera vez que la escuchabas, no podías dejar de gritar el estribillo pues ya lo dice la letra “bastan solo tres palabras y un cartón de Don Simón”.

Mención aparte merece el tercer y último medley de la noche, el formado por las canciones “El bogavante”, “La solitaria” y “El megalodón”. La primera y la tercera son un porte del reggaetón al metal, con resultado satisfactorio en directo. La segunda es otro tema escatológico centrado en la tenia o solitaria, “un ser sin igual” según la banda. Estos tres temas son los más fiesteros y escucharlos seguidos, aunque sea de manera incompleta, es todo un chiste. Y más si la segunda mascota de la banda, el bogavante, se une a la fiesta intentando fecundar infructuosamente a los propios músicos en mitad de la acción.

“Camino Moria” es otra excelente versión, esta vez de Gabinete Caligari, que todo el mundo conoce. Con los primeros acordes la sala López al unísono coreó el primer verso “ve haciendo el petate que nos vamos de excursión, dejamos Hobbitón”. A partir de ahí, una fiesta absoluta sobre todo con su estribillo y su último punteado que emula el famoso soniquete de la banda sonora de la película de El Señor de los Anillos.

Tras un brevísimo receso, el cuarteto volvió al escenario con su ya clásico cambio de instrumentos para acometer “Chicken es pollo”, la versión del “Seek and Destroy” de Metallica. Ander dejó el bajo a Jevo y cogió la guitarra de Mikel, quien recogió las baquetas de Iván. Y este último se colgó la guitarra de Jevo, bajó a la pista y se marcó un solo muy convincente. Finalmente, y ya cada cual con su instrumento oficial, El Reno Renardo nos regaló su clásico “Crecí en los ochenta”. Todo un himno generacional que supone un final redondo en cada concierto de la banda bilbaína.

Bromas y humor aparte, El Reno Renardo es una banda sumamente profesional que suena muy bien, y cada vez mejor. Su música es potente, entra muy bien y tiene un directo realmente interesante. Si a eso le sumas las letras humorísticas y desternillantes y la natural simpatía que irradian sus miembros, te encuentras con que la hora y media de espectáculo se hace realmente corta. No obstante, tal y como confesaron anoche a la audiencia, somos su mejor público. Así que esperemos que la próxima visita no se demore demasiado.

Redacción y fotografías: Mario Ariza

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