Desde dentro: Así fue la noche de RONNIE ROMERO, IRON SAVIOR y ALACRÁN en Zaragoza

Hay conciertos que se viven desde el foso haciendo fotografías o grabando vídeos. Otros, desde la primera fila. Y algunos comienzan muchos meses antes, cuando todavía no se ha abierto la puerta de la sala.

Lo que vais a leer no es una crónica al uso. No pretende juzgar quién estuvo mejor sobre el escenario ni analizar cada actuación con la distancia con la que se pretende en las crónicas habituales de Zaragoza Heavy. Esta vez me tocó vivir la noche desde dentro de la organización. Quería dejar por escrito este recuerdo porque, probablemente, dentro de unos años vuelva a estas líneas para recordar cómo fue una de las mayores aventuras que hemos vivido desde la Asociación Cultural de Rock El Batallador. Véase aquí, una nueva fecha registrada en el cuaderno de bitácora de este viaje en las aguas del Batallador.

El 6 de junio tuvo lugar el segundo concierto que organizamos desde la asociación. Como muchos ya sabréis —y si no, os lo cuento hoy—, la propuesta inicial era mucho más modesta: Iron Savior y la banda maña Alacrán. Modesta, ilusionante y ambiciosa para una asociación que apenas llevaba unos meses de vida.

Tras el apoyo mediático que tuvimos, surgió la oportunidad de colaborar con Parranda Producciones. Su infraestructura y su conocimiento del sector abrieron la puerta a un escenario que ni nos imaginábamos contemplar: subir el proyecto de La Casa del Loco al Auditorio de Zaragoza, sumando la propuesta de Ronnie Romero, Sinner Rage,  Newtron junto con la participación de Rafabasa. Una oportunidad bonita, pero un reto tremendamente difícil. Al poco tiempo quedó claro que ese formato, pese a lo que sumaba, no tenía la consistencia suficiente para sostener un espacio del tamaño del Auditorio.

Así que el proyecto volvió a su sala original, la Casa del Loco, y curiosamente, volvió siendo mejor de lo que había salido. Por el camino conservamos la colaboración con Parranda Producciones con el cartel final de Alacrán, Iron Savior y Ronnie Romero en la misma noche con un Rafabasa de maestro de ceremonias. ¿Se puede pedir más?

No fue nada fácil. Hubo mucho esfuerzo y aprendizaje por el camino,  convirtiendo lo que parecía un cartel de ciencia ficción, en algo real que ninguno olvidaremos.

Cuando llegó el 6 de junio con cartel, sala y preparativos cerrados, los nervios y la presión eran altos. Y quiero pararme aquí y hablar sobre la responsabilidad que implica organizar algo así: el dinero que manejas, el proyecto que presentas y la idea que defiendes no son tuyos, son de una asociación, de mucha gente que ha confiado en ti para mover la escena. Así que, la variante responsabilidad, tiene un peso interesante en esta historia.

Y ahora sí, vamos a lo que importa: la música.

Alacrán abrió la noche

La banda maña lo dio todo desde el primer minuto, con honestidad y una cantidad ingente de energía, no acusaron la presión de abrir ante un público exigente. Estos chicos demostraron que estaban preparados para ese directo defendiéndose perfectamente bajo un cartel con dos bandas internacionales.

Su propuesta combina heavy/speed metal con melodías heredadas del heavy clásico con crudeza pero con una energía y personalidad propias.

Para mí, esta noche quedará ligada a Alacrán: no me olvido de las palabras de apoyo de Roberto hacia la asociación que dio sobre el escenario.

Gracias a Diego Lafuente, Roberto Monforte, Sergio Lasmarías y Christian Oliva por formar parte de aquella noche.

ALACRÁN

Turno de IRON SAVIOR

Tras Alacrán, y con una sesión DJ de Rafabasa amenizando el cambio de escenario, llegó el turno de los alemanes. Con más de treinta años defendiendo el heavy y el power metal en directo, Iron Savior no necesitó artificios: riffs increíbles, base rítmica poderosa y un Piet Sielck maestro de ceremonias con toda la Casa del Loco a sus pies.

Tenía curiosidad por ver cómo respondería el público, y la conexión fue de menos a más hasta desbordarse. Su repertorio recorrió distintas etapas de la carrera de la banda, alternando discos clásicos con temas más recientes, en un concierto sólido y un directo que reafirmó por qué siguen siendo uno de los nombres más respetados del power metal europeo.

Desde la mesa de merchandising de El Batallador, ver a Piet Sielck sobre el escenario y sentir que estábamos ante una de las bandas alemanas más importantes del género fue una satisfacción enorme. El público estaba, las bandas estaban, el sonido estaba, la sala estaba. Todo lo que habíamos imaginado, por fin estaba ahí. Fue en ese momento cuando empecé, poco a poco, a relajarme y disfrutar de la noche. Soy consciente de que todos mis compañeros pasaron por este proceso en algún momento de la noche. En mi caso, fue Piet Sielck. Él fue mi infusión de valeriana, tila y pasiflora. (Sí, todo junto)

IRON SAVIOR

RONNIE ROMERO cerró la noche

Rafabasa dio paso a Ronnie Romero y su banda para el cierre. Su presencia escénica es enorme, curtida en grandes escenarios y con la suficiente humildad y profesionalidad para manejar la Casa del Loco sin ningún tipo de problema. Esa noche pudimos tener esa voz capaz de transportar al público hacia los ritmos de grandes nombres como Rainbow o Led Zeppelin, sin faltar tampoco temas propios. Le acompañaron Chris Allan a la batería, Andrea Arcangeli al bajo y José Rubio a la guitarra.

Ronnie Romero tiene esa capacidad de mirar al público a los ojos, sostener cada nota, transmitir todo lo que le de la gana decirte y hacer que todo parezca sencillo. Sobran las palabras.

Solo puedo decir que fue un final perfecto, para una noche que, sinceramente, todavía estaba intentando asimilar mientras ocurría.

RONNIE ROMERO

Gracias

Quiero agradecer a Parranda Producciones, sin cuya intervención no habríamos podido contar con Ronnie Romero ni con Rafabasa en Zaragoza. A La Casa del Loco y al trabajo de Antípodas Producciones, cuya gestión de la sala fue clave para que un proyecto con tantas partes implicadas saliera adelante.

A todos los compañeros y compañeras de la asociación El Batallador, tanto quienes participaron en la organización como quienes apoyaron con su presencia esa noche. A los primeros, quiero destacar las horas, el esfuerzo y la ilusión invertidos de forma desinteresada.

Gracias también a mi compañero de Zaragoza Heavy, Trovador Fotografía por este trabajo fotográfico que mejora este texto que tanto me ha costado hacer.

Dejo esta experiencia escrita en estas líneas, ya que crónica no la puedo llamar, pero que quede como nota del 6 de junio: tras aguas bravas, encontramos tierra. También se podría titular así.

El próximo concierto de la asociación será Xentrix y Legion DC, el 12 de septiembre. Nos vemos después del verano, que se prepara una interesante también.

Redacción: Eva E.F. Solembla
Fotografía: Trovador Fotografía
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