Crónica ELECTRIC EEL SHOCK Rock & Blues (12.6.25)


Once años han pasado desde la primera vez que vi a Electric Eel Shock en La Ley Seca, era hora de ver en qué estado se encontraban después de tanto tiempo.
La llegada al Rock & Blues fue escalonada, estamos en esos días de terrazas, tardeos, piscina y que no apetece salir muy pronto de casa con estos calores. Hay gente para todo.
Esto no impidió que al final entre curiosos y seguidores de los japoneses hubiera un aforo considerable.
Con todo esto el grupo salió al escenario con ganas de divertirse y de hacer lo mismo con los asistentes. La gira que los ha traído otra vez a la ciudad del cierzo recopila sus mejores canciones. Para los que no conozcan al grupo he de decir que son muy peculiares y sus influencias varían desde el garaje más primitivo, punk, al heavy metal y el hard rock. Son nueve los discos que han editado desde su existencia lo que les ha llevado a girar por todo el mundo con bandas muy importantes del punk rock.


Con puntualidad nipona empezaron a desgranar la selección que nos prepararon empezando con canciones más nuevas como So Much 80’s o Nice Guy Of The Year completando con las canciones que ya conocíamos los seguidores del grupo como My Favorite N°9 , Mister Toad, su personal versión de Iron Man. Tampoco faltó una de las más reconocidas, Rock & Roll Can Rescue The World, toda una solución reivindicativa que le gustaría a más de uno. El concierto fue un derroche de energía mezclado con su peculiar sentido del humor, por ello necesitaban sus momentos de hidratación a base del brebaje más famoso y laureado de nuestra comunidad.
No faltaron guiños en forma de riffs a bandas influyentes, sobre todo del hard rock. El inicio del concierto de Akihito Morimoto con la guitarra entre los dientes, la forma de tocar la batería de Tomoharu Iticon vestido con, solo un calcetín largo y no precisamente en un pie, o Kazuto Maekawa bajando al público y exprimiendo al máximo las cuatro cuerdas pueden hacer una idea de cómo se las gastan encima del escenario, donde no paran de darnos respiro visual.
Todo esto en el aspecto estético y teatral que no desmerece para nada la técnica de los japoneses dando un concierto muy equilibrado y sonando muy compactos con un sonido contundente. Bastard fue la última que tocaron haciendo partícipe a la audiencia para cerrar de manera triunfal una noche intensa.
Espero que no demoren mucho su próxima visita.

Redacción y Fotografía: Vicente J. Cabello

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