Crónica GAEREA y ANZV (24.2.24)

El pasado 24 de febrero la sala Lo Intento -o la actual “CocoBongo”- acogió a una de las bandas de black moderno con más peso en la escena a día de hoy: Gaerea.

El reciente cambio de nombre no echó a nadie para atrás. El latineo no era precisamente lo que movilizó a decenas de personas rozando el sold out de la sala.

Acompañados de Anzv, también provenientes de Portugal, enmarcaron entre ambos un bolo con un ambiente único.

Sabías que el concierto había dado comienzo cuando toda la sala empezó a llenarse de un sutil olor a incienso. Entre las luces y la humareda, una figura andrógina se aproximaba al borde del escenario y empezaba a elaborar lo que parecía un ritual. Un candelabro, unas piedras y otros elementos místicos fueron depositados en una pequeña bandeja que se sostenía en una mesita en el escenario. Comenzaba el show.

Los cinco artistas, vestidos y pintados con elementos que recordaban a la cultura arábica animaban al público a unirse al espectáculo entre aplausos. El cantante, la figura misteriosa de la banda, finalmente reveló su rostro oculto en una bátula culminando así el repertorio de 8 temas -de su único álbum: “Gallas”- que trajeron ese sábado a Zaragoza.

Una breve pausa y los enmascarados salieron a tocar.

La sala se llenó de aplausos y vítores al salir Gaerea al escenario. Con un setlist enmarcado por su último álbum, “Mirage”, el grupo nos ofreció todo un espectáculo en el que hubo espacio también para otros temas de álbumes como “Limbo” o “Unsettling Whispers”. El cantante, que antes ocupaba el lugar de la guitarra, encabezó una enérgica puesta en escena en la que escenario y público fueron uno. Impresionaba como los artistas seguían ese ritmo tan frenético con las asfixiantes telas negras que cubrían sus rostros. La característica indumentaria del conjunto era un añadido a ese ambiente tan único y consolidado que lleva la banda. Y es que hoy en día las máscaras en los grupos triunfan mucho y las de Gaerea han conseguido integrarse bien en su género aunando misterio y sobriedad.

En cuanto al sonido, impecable. Aquellos que llevan siguiendo a la banda desde hace años han podido observar como su producción ha mejorado con el tiempo. Gaerea ya tiene un renombre dentro de la escena y Zaragoza lo sabe. Así se demostró con una sala llena de gente dispuesta a aprovechar esta magnífica oportunidad que se prestaba en la Sala Lo Intento. Y no solo para los zaragozanos, fans de otras comunidades que seguían a la banda durante la gira, hicieron parada en nuestra ciudad.

Todas esas manos que llenaron la sala se alzaron cuando el emblema del grupo -sí literalmente el emblema forjado en metal- apareció entre las manos del cantante como si de un ritual se tratase. La luz de los focos del escenario atravesaba las hendiduras del objeto dibujando una sombra entre el público. Dos personas acabaron alzándolo mientras terminaba el tema pasando así a ser parte del espectáculo. Llegando al final, el rostro escondido que encarna la portada del último disco apareció. El cantante cubrió su cara con una malla dorada acabando así el concierto, bajo el color con el que ahora la banda basa su identidad.

Quedaron muchos momentos memorables del show, aunque sin duda lo más remarcable, lo que nos llevamos todos, fue esa atmósfera tan potente que arrastramos con nosotros más allá del concierto. Ese seguir pensando en lo disfrutado.

GAEREA

ANZV

Redacción: Paula Giral
Fotogafía: Raúl Embid

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