Cuando el Nu Metal dominó el mundo. Crónica LINKOLN PARK en Sala Oasis (11.4.25)

La ya emblemática Sala Oasis de Zaragoza se convirtió en el centro de la nostalgia una noche más, con la energía de aquel sonido que golpeó con fuerza y definió el cambio de milenio. La banda tributo Linkoln Park volvía de visita un año más por nuestra ciudad, y no solo rindió homenaje a la banda californiana, sino que nos llevó directamente a revivir esos momentos que marcaron una época musical. En un momento en que Linkin Park está rehaciéndose tras la muerte de Chester Bennington, este tributo se ha convertido en una forma de volver a vivir esa magia.

Con el reloj marcando poco más de las diez de la noche, la Sala Oasis ya estaba a rebosar, rozando el Sold Out, y el ambiente estaba cargado de emoción. En cuanto acabó la cuenta atrás en las pantallas, el público estalló en gritos y aplausos a Linkoln Park, mientras se colocaban en su lugar en el escenario.

Desde los primeros compases de la intro, que estalló en One Step Closer, la descarga fue inmediata. Las guitarras rugían con aquella furia adolescente de los años 2000, y las voces, alternando el rap más afilado con pasajes melódicos, levantaron al público como una ola. Le siguió New Divide, donde ya se intuía que esta no es una banda de imitadores, sino una formación que busca honrar a la banda original.

Tras un saludo sincero, del vocalista Héctor, se lanzaron con Lying From You que volvió locos a los presentes, publicado en su disco Meteora, con ese perfecto equilibrio de voces entre los 2 vocalistas, mezclando la voz más desgarrada con un veloz rapeo.

Aquí se hizo evidente una de las mayores virtudes de la banda: su capacidad para equilibrar potencia y sensibilidad. Porque rendir tributo no es solo clonar canciones y tocar acordes, es entenderlas, transmitir lo que significa su lírica para quienes las cantan y para quienes las escuchan.

Points Of Authority puso patas arriba a todo el mundo, con los vocalistas haciéndonos mover los brazos de un lado a otro.

La banda explicó que venía un bloque especial, y lo cumplieron: Guilty, enlazada con Wastelands, la más tranquila Final Masquerade para terminar este bloque con Rebellion, póker de canciones del algo desconocido álbum The Hunting Party (2014), demostraron que no son una banda estática y anclada en los tiempos de gloria. Esa etapa más cruda y desconocida salvo por los seguidores más incondicionales, fue revivida con fidelidad, logrando que el público, algunos descubriendo estos temas por primera vez en directo, como el que escribe, nos sumergiéramos en el show.

Nos anuncian que es hora de volver a los inicios, a sus grandes hits y qué mejor que con With You, tema del disco debut Hybrid Theory, que sigue siendo uno de los discos debut más vendidos de la historia, a la que le siguió Pushing Me Away, que fue otro de esos momentos en que el muro entre banda y público se disolvió.

Tras unos agradecimientos del bajista, a los presentes y al personal de la sala que hace posible el show, el repertorio tomó entonces un rumbo introspectivo con Castle of Glass, seguida de un medley tan inesperado como efectivo con otro hit de principios de siglo como es Wake Me Up de la banda Evanescence, y se fundió con Given Up, y el cruce de universos fue recibido con entusiasmo, y un pogo por parte del público.

La pista instrumental Cure for the Itch fue el preludio de uno de los grandes momentos de la noche, y personalmente mi favorito, cuando empezó a sonar la intro que da pie a Somewhere I Belong, uno de los grandes éxitos de Linkin Park, y que hizo que más de uno se dejara la voz coreando el estribillo.

Pero si hubo un punto de inflexión, fue cuando el vocalista pidió unos segundos para dedicar el siguiente mix de temas a Chester Bennington. Leave Out All the Rest / Shadow of the Day e Iridescent sonaron como una plegaria en recuerdo al fallecido vocalista, que se volvió luminoso con las luces de los teléfonos móviles y mecheros, mientras se veían imágenes del fallecido cantante en las pantallas de la sala. Aquí no hubo pose, ni sobreactuación, sino un emotivo recuerdo por parte de 6 chicos tocando como homenaje a sus ídolos.

Lo que distingue a Linkoln Park de la infinidad de bandas tributo que hay actualmente no es solo su solvencia técnica, sino la honestidad con la que abordan cada canción, y por ello se les puede considerar uno de los mejores grupos tributo que puedes ver en directo.

La intensidad no decayó. Volvieron a la carga con Crawling, el público volvió a estallar en un canto colectivo. Este tema, también de Hybrid Theory, aborda la inseguridad, hace que nos sintamos menos solos en nuestra lucha interna. Todo el mundo se entregó en cuerpo y alma a la canción, como si fuera un desahogo colectivo, que incluyó un memorable momento con una espontánea sobre el escenario cantando a capella.

Le siguió What I´ve Done, tema del LP Minutes to Midnight, que fue incluida en la B.S.O. del blockbuster cinematográfico Transformers.

Y tras una breve pausa, sorprendieron con un tema nuevo de Linkin Park: The Emptiness Machine, publicado ya con la nueva cantante femenina Emily Armstrong. Rendir tributo también es continuar un legado, no solo repetirlo.

El tramo final fue un apoteosis para los seguidores. El tema instrumental pregrabado de Session dio paso a la visceral Numb, una excelente canción, que expresa el dolor que todos en algún momento de nuestra vida hemos sentido de sentirnos incomprendidos, y del miedo a decepcionar a alguien.

Luego, tras una breve intro, llegó Papercut que desató saltos y el caos bien entendido en la zona central de la sala, y tras un breve recordatorio de la importancia de comprar merchandising de los grupos, se lanzaron a la traca final con Runaway, que le siguió el himno de toda una generación que los lanzó al estrellato, In the End, una locura total con cada garganta presente aullando ese ya mítico estribillo “I tried so hard and got so far, but in the end, it doesn’t even matter”. Este tema, que habla de la inevitabilidad del fracaso y de cómo a veces, a pesar de esforzarnos, las cosas no salen como queremos, nos unió a todos en un sentimiento de superación.

Tras recuperar fuerzas, los bises arrancaron con Faint, del lejano 2003 álbum Meteora. Esta canción, con su ritmo frenético y su mensaje de frustración por no ser escuchado, hizo que la sala volviera a explotar con ese “I am what I want you to want, what I want you to feel” que nos volvió a poner los pelos de punta, mientras la banda, con una potencia brutal, nos hacía brincar sin parar. Llegaba la hora de cerrar el show definitivamente y tras pedir el bajista un mosh pit en el centro de la sala a cambio de un tema más, sonó la traca final con A Place for My Head, que se fundió con un cierre de guitarras, luces estroboscópicas y una ovación sincera, tras casi hora y tres cuartos de show sin pausa.

Porque si algo dejó claro este concierto, es que los artistas y bandas desaparecen… pero su música nunca muere.

Fuera del debate y la polémica que siempre rodea el mundo de las bandas tributo, hay que decir, que te gusten o no, Linkoln Park en la Oasis, fue un digno homenaje que mereció la pena presenciar.

Redacción: Javier Sesma
Fotografía: Trovador Fotografía

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