Crónica RATA BLANCA: Espadas, rosas y, sobre todo, magos. (Sala Oasis 14.5.26 )

La mayúscula gira que Rata Blanca está realizando desde marzo del pasado año ha tenido, por fortuna, parada en Zaragoza. La legendaria banda argentina eligió Zaragoza como el primero de los once shows que acometerá en apenas dos semanas, hasta final del mes de mayo. Y había ganas, muchas ganas. Ni siquiera el día de la semana, jueves, frenó la afluencia de una Sala Oasis que hizo prácticamente lleno con más de 600 fieles que arroparon a los bonaerenses en su primera aparición a orillas del Ebro en años. 

La gira que celebra el trigésimo quinto aniversario de la que para muchos es su obra más icónica y completa, “Magos, espadas y rosas”, se centró como no podía ser de otro modo en la obra homónima. Sin embargo, también hubo hueco para otros clásicos imperecederos de Rata Blanca y para ver en vivo por primera vez en Zaragoza algo de su material más reciente, grabado en 2024 con el quinteto que pudimos disfrutar en la Oasis tras los últimos cambios de formación. 

 

Con algo de retraso y una escena sobria pero efectiva la banda argentina se lanzó a la rápida conquista de la pista. “Hijos de la tempestad”, de su último EP, fue la encargada de medir la respuesta de un público que pasó rápido de la impaciencia a la alegría conforme los primeros acordes resonaron en la Oasis. Desde el primer momento se pudo comprobar que la banda está en un estado de forma espectacular. Perfecto acople entre instrumentos, buena voz a cargo de Adrián Barilari y un Walter Giardino que no tardó ni un minuto en demostrar que en esto de las seis cuerdas es un maestro de merecida talla mundial. Todo un lujo poder asistir en directo a tamaño recital con un arsenal de técnicas, tempos y estilos que nublan el sentido. Y del tema más nuevo pasamos al más antiguo con un “Solo para amarte” de su álbum debut de aquel lejano año 1988. “Volviendo a casa” dio paso a “La otra cara de la moneda” y “El  beso de la bruja”. En apenas cinco canciones Rata Blanca ya había repasado no solo su historia con canciones de todas las épocas sino también había tocado todos los palos musicales. Destacó especialmente “El beso de la bruja” y ese corte tan neoclásico con el que Giardino puso toda la carne en el asador y en la que nos regaló una pieza solista de alto quilataje. Sin embargo, es de justicia resaltar que el resto de la banda estuvo a un nivel altísimo durante toda la actuación. Alan Fritzler y Juan Pablo Massanisso, baterista y bajista respectivamente, se unieron a Rata Blanca hace apenas dos años y se encontraron plenamente integrados y mostraron una gran versión de los temas. Muy destacable, especialmente, la gran potencia y precisión que Fritzler mostró en la batería y que dio un gran empaque a la actuación. 

 

Con “Talismán” se vio el arquetipo de power ballad de Rata Blanca, tan emotiva, punzante y cargada de feeling y que en directo se siente y se disfruta a partes iguales. Tanto con las sentimentales estrofas a cargo de Barilari como con el solo de Giardino y el penetrante teclado de Danilo Moschen. “Rock es rock!” fue la segunda concesión que Rata Blanca hizo a su material más reciente. “El círculo de fuego” sonó fabulosa con un guitarreo espectacular de Giardino y una reminiscencia más que patente de la música clásica. A continuación, tres temas consecutivos del disco “Magos, espadas y rosas”. La hardrockera “Días duros”, la progresiva “El camino del sol” y el medio tiempo baladesco “Mujer amante”. Esta última resultó ser uno de los momentos más aclamados de la noche. Un clásico, un estribillo coreado a capela por todo el público, una letra reconocible, un teclado que lo impregna todo y una guitarra espectacular que arrancó una gran ovación al final de la canción tras casi 25 minutos sin apenas respiro. “El guerrero del arco iris” puso el punto y aparte en el show. La banda se retiró brevemente del escenario para acometer un prometedor bis que comenzó con “El reino olvidado” y “Rock and Roll Hotel”. La emotiva “Aún estás en mis sueños” volvió a encender al público y el gran momento llegó con “La leyenda del hada y el mago”, que puso punto y final a una actuación sobresaliente en todos los aspectos. 

 

Para muchos de los presentes fue la primera vez con Rata Blanca en directo. Cuestiones logísticas evidentes pueden hacer pensar que también haya sido la última, al menos en casa. Por eso la sala se empeñó en disfrutar cada nota como un regalo y la banda correspondió con una profesionalidad digna de elogio. Una actuación redonda de un grupo histórico que dio buenos espadazos, repartió delicadas rosas y creó magia en dos horas de puro fuego. 

Redacción: Mario Ariza
Fotografía: Eva E.F. (Solembla)

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