No todos los días se tiene la sensación de estar viendo a un grupo especial. La noche del 4 de abril en Zaragoza tuvo ese algo, esa intuición de que ibas a presenciar un gran concierto. Llegué a la sala Lo Intento con grandes expectativas, tratándose de un grupo como los alemanes SCANNER, y lo que encontré fue mucho más que un simple concierto: fue una descarga de heavy metal, combinando potencia, nostalgia de cuando el power metal dominaba la escena, y una calidad técnica de los músicos digna de mención.
Los encargados de calentar el ambiente fueron los madrileños ETREUM, una banda joven pero con una presencia ya bastante sólida, que juega con la voz de Josué Xancó, entre lo melódico y lo agresivo; una potente batería a cargo de Javier León; dos guitarras, Javier Sánchez y Óscar Molina; y un bajo de cinco cuerdas en manos de Juan Wolf.
Tocaron un buen puñado de temas de su primer álbum de estudio, Evolución (2023), como “Cyborg”, “Señor del Tiempo” o “Evolución”, además de algunos cortes nuevos que apuntan a un futuro segundo trabajo, como “Nebulosa”, “Punto de no retorno” y “Ruinas de un corazón”. También se marcaron un logrado cover del mítico “Land of the Free” de unos tales Gamma Ray, que fue de los más ovacionados por el todavía escaso público presente en la sala, el cual supo reconocer el esmero y las ganas que le pusieron todos los miembros del grupo.
Reconozco que no los tenía en el radar, y su directo me sorprendió gratamente en comparación con escuchas previas en plataformas digitales. No obstante, en mi opinión, aún deben pulir algunos aspectos, como una mayor cohesión rítmica o encontrar un mejor balance sonoro entre cuerdas y batería, ya que por momentos el bombo y la caja sepultaban al resto.
Esperemos que sigan puliendo esos pequeños detalles de cara a su nuevo trabajo y haciéndose un hueco en la escena metalera nacional.
Pero el plato principal de la noche llegó alrededor de las nueve y media. Con tres cuartos de la sala llena, aparecieron en escena SCANNER, toda una leyenda del power metal europeo que, por circunstancias y azares del destino, a pesar de su calidad y larga trayectoria, nunca ha alcanzado el reconocimiento que lograron otros grupos de su generación como Helloween, Blind Guardian o Gamma Ray.
Sin preámbulos, arrancaron el viaje cósmico con “Earth Song”, tema que abre su último LP, The Cosmic Race (2024), y la reacción del público fue inmediata. Desde los primeros compases, nos engancharon con esa mezcla de velocidad, melodía y ciencia ficción en sus letras.
La conexión con el público fue instantánea y se disparó aún más con “Not Alone”, con los presentes desgallitándonos junto al cantante y coreando al unísono ese estribillo: We are not alone!
Seguimos retrocediendo por su discografía hasta 2015 con “The Judgement”, de su disco homónimo,
que sonó apabullante, con el frontman Efthimios Ioannidis —ya sin cazadora por el calor— dándolo todo a nivel vocal. Tras innumerables cambios de miembros y varios vocalistas a lo largo de su historia, parece que con el griego al fin han encontrado al idóneo para el puesto.
“R.M.U.” fue la primera en caer del álbum que les catapultó, el ya lejano Hypertrace (1988), con una velocidad endiablada, con una ejecución técnica por parte ambos guitarristas increíble.
Tras asomarnos al pasado, volvimos al presente con “Warriors of the Light”, que suena contundente y magistral en directo. En general, el sonido durante todo el show fue excelente: nítido y potente.
Siguieron con la enérgica “Wonder” del disco Terminal Earth publicado en 2016, enlazándola , con “F.T.B.” con la que ya apretaron el acelerador hasta el fondo. Un tema rápido e increíble para el directo, con el segundo guitarrista en esta gira, Max Rybarski, y el bajista Jörn Bettentrup dejándose la piel (y los dedos), mientras el vocalista nos arengaba a gritar con ellos: Fuck the bastards!
La siguiente en caer fue la oscura “Rubberman” (una especie de criatura grotesca), dedicada en tono cómplice por Ioannidis al batería Sascha Kurpanek.
La recta final arrancó con “Eutopia”, un canto a la libertad en un mundo ideal, adornado con un solo de guitarra sencillamente brillante. Mención especial para Axel Julius, fundador y alma del grupo, discreto en un lateral del escenario, pero impecable a las seis cuerdas: técnica, feeling y una actitud que solo dan los años de veteranía.
SCANNER transmite que disfruta lo que hace, que no están ahí por rutina, sino por puro amor al metal y a su público.

Llegaba la hora de sacar toda la artillería restante, y qué mejor que volver a coger velocidad con uno de los grandes hits de la banda: “Terrion”, último corte del Hypertrace, enlazada con la mas reciente “Scanner’s Law”.
Tras un amago de final y una breve pausa para recuperar fuerzas, nos prometieron tres canciones más… y vaya tres trallazos nos esperaban.
Comenzaron el bis por todo lo alto con “Warp 7”, posiblemente su mayor himno, y el más coreado, con el público desatado, puños en alto y cuellos al borde del colapso, enloqueció a los fans más antiguos del grupo presentes.
Le siguió “Buy or Die”, aprovechada inteligentemente por el cantante para recordarnos la importancia de apoyar a las bandas comprando algo de merchandising y mantener viva la escena.
La última bala no podía ser otra que “Across the Universe”, un tema melódico, atmosférico y perfectamente interpretado, con el vocalista alcanzando sin esfuerzo los registros más exigentes.
Salí de la sala Lo Intento con un gran sabor de boca, y creo que nadie se fue decepcionado. La banda no solo cumplió su “misión cósmica”, sino que dejó claro que, pese al paso del tiempo, siguen siendo una referencia del metal europeo. Con un lineup actual de alto nivel, esperemos que esta vez se mantenga en el tiempo.
Que el viaje cósmico de SCANNER continúe muchos años más.
