El Detonate tour 2026 de The Casualties aterrizó en Zaragoza un martes de julio en plena ola de calor de la mano de HFMN Crew y Comunica N´Roll. Aprovecho para hablar de la figura de ese gran tipo que es Jaume de Comunica N`Roll. Alguien que, a pesar de estar metido en mil fregados, siempre saca tiempo para traer a la ciudad grupos de estilos musicales, que sin ser mayoritarios, son necesarios en el espectro cultural de esta ciudad.
La veterana banda neoyorquina desde el comienzo del show desgastó el aire acondicionado de la sala e impregnó de fuego todo el local y el escenario.
Con un punk rabioso cercano a The Exploited y Charged GBH calentaron a un público entregado desde el comienzo del concierto. Público de edad variada, chavalada y canosetes, que se notaba que conocían las canciones de la banda y que tenían auténticas ganas de disfrutar de ellas.
Sin dar un solo segundo de tregua, la banda desató un repertorio demoledor. El directo entrelazó novedades de su último trabajo, como “Brick by Brick” o “Pigs on Fire”, con clásicos imprescindibles de la talla de “Criminal Class” y “Punk Rock Love”. Para el broche de oro, cerraron el bolo por todo lo alto con una brutal ejecución de “We Are All We Have”.
El cantante David Rodríguez fue un frontman excepcional que consiguió que el público más entregado no parara en toda la velada. Se bajó con sus fans a bailar y a formar esos “muros de la muerte” que tanto gustan. El bajista Doug Wellmon no cejó de martillear con su bajo y arrastrarnos por sus líneas enérgicas. Jake Kolatis con su guitarra y camiseta de Kortatu nos enganchó desde el principio. Y Meggers con su batería nos atronó y encendió de manera notable.
He de reconocer que no soy un experto en Street Punk, soy de los que crecieron con La Polla Records, Eskorbuto, M.C.D, Cicatriz o Sex Pistols y creo que ahí me quedé. Pero esta banda me enganchó desde el principio por la contundencia de su sonido. Sonaron perfectos y totalmente compenetrados.
Me dieron mucha envidia los pogos porque se vieron unos bailes sanos, sin machos alfas que se quieran hacer los fuertotes del lugar. Todo lo contrario, fueron pogos sanos, divertidos, y abiertos a todos los públicos. Como llevaba la cámara encima no me metí pero estuve más que tentado a hacerlo.
En definitiva, una noche de puro punk rock lleno de fuego, sudor y alegría.
Recordad que hay que ir a conciertos, aunque no conozcamos a los grupos o el estilo no sea nuestro favorito. ¡Salud!
