Fotografía de conciertos: José Manuel Taboada

Fotografía de conciertos: José Manuel Taboada

Así es como nació Zaragoza Heavy, haciendo reportajes tanto de fotos como de video de los conciertos a los que íbamos. Nada más. La unión de la afición por la fotografía junto con el de la música fue el germen para que este pequeño medio fuera dando sus primeros pasos.

Hoy en día está claro que nuestra pasión por la imagen sigue muy presente. Así pues, creemos que esta época, con este parón en la actividad cultural sobre los escenarios, reúne las condiciones perfectas para dedicar un espacio a los fotógrafos de conciertos. Durante estas semanas contaremos con una entrevista periódica a un fotógrafo que ha lidiado o lidia dentro de las ‘plazas’ aragonesas.

Hoy conocemos mas profundamente a José Manuel Taboada, fotógrafo profesional con gran experiencia en la fotografía musical gracias a la webzine de El Lado Oscuro de la Luna.

JOSÉ MANUEL TABOADA

José Manuel Taboada González
Página Web
Instragram
Equipo fotográfico:
Canon EOS 6D MII y Canon EOS 6D. Lentes Sigma Art 35mm 1.4, Sigma Art 85 mm 1.4 y Canon 50mm 1.4.

¿Cómo empezaste en el mundo de la fotografía? ¿ que te llevó mas concretamente a la fotografía de conciertos?

Desde bien pequeñito me han vuelto loco las tecnologías. Digamos que siempre se me dieron bien, jaja. Cuando llegó la hora de plantearme qué estudiar opté por la fotografía, que era, posiblemente, una de las ramas que en ese momento menos me llamaban la atención. Pero también era la más “sencilla” de estudiar. Me llevé una sorpresa, porque fue un flechazo automático. Desde ese día, hace más de 22 años, no me he separado de las cámaras de fotos.

Al principio eran sólo fotos de paisajes, viajes y todo muy amateur. Un buen día, más por necesidad de curro que por otra cosa, empecé a meterme en la fotografía social a modo de salida laboral. Me volvía a sorprender a mi mismo, porque algo que pensaba que no iba conmigo me enganchó de una manera tremenda.

En cuando a la fotografía de conciertos, en mi caso, era un camino muy natural. Antes de apasionarme por la imagen me apasioné por la música, de modo que fue todo muy orgánico. Con 12 años ya estaba como loco por el Rock, incluso llegué a realizar fotos de conciertos con carretes cuando tenía 18 años; aquello sí que era una locura.

En 2103 Andrés y Tomás de El Lado Oscuro de la Luna me reclutaron y allí viví tres años que jamás olvidaré. Juntar tus dos pasiones es algo que no se puede describir con palabras. Metal y fotografía es una fórmula inmejorable.

¿Cómo te sientes cuando estás en plena faena? ¿Qué buscas en el campo de batalla?

Mi chica me dijo en una ocasión que cuando estoy en un foso me cambia la cara. Tengo una cara de felicidad absoluta. Para mí en ese momento no hay otra cosa en el mundo, es como si lo de fuera no existiese. Trato de no sentir nada para que simplemente todo fluya. Trato de sentir la música y que las fotos salgan por una vía natural

No tengo rituales especiales, la verdad. Soy puro nervio. Hace mucho leí, y es absolutamente cierto, que durante la primera canción no deberíamos disparar, solo observar la luz. Pero soy incapaz. Cuando suena la música y entra el bicho ya no hay nada que hacer, jaja. Un F bajito, una velocidad buena, un ISO acorde con la luz que tenemos y a testear los primeros disparos.

Con el paso del tiempo he tratado de ser más reflexivo y buscar cosas un poco diferentes, algo más que una foto bonita y bien hecha. Mi otro género favorito es la fotografía documental, así que siempre me gusta tratar de ir un paso más allá. Algo que no sea un músico en un escenario, sino que, además, nos pueda contar algo extra. Me gusta mucho jugar con el público y el escenario.

«…Esta de Killus me gusta por el alto contraste que tiene. No es habitual conseguir un fondo claro en un concierto, y esta está muy limpia en ese sentido…»

¿Cómo imaginas la foto perfecta? ¿Esa que todavía está por llegar?

Ufff. Buena pregunta. Supongo que la foto perfecta es aquella que te hace sentir la música sin oírla, aquella que va más allá, como decía antes, de una buena pose y una luz bonita. Incluso puede que una foto perfecta también deba incluir al público para que la comunión sea perfecta.

¿Qué opinas de que esta profesión en general esté tan poco valorada? ¿Qué opinas de la situación de la fotografía de conciertos en particular?

Vaya por delante que esta es una opinión válida para hace 3 años, que fue el momento en el que salí de todo este círculo. Me desenganché de una forma absoluta de las fotos de conciertos y hoy en día no sé cómo está el patio.

En aquel entonces. creo que se trataba de un problema mucho más profundo que algo relacionado con la profesión o con la fotografía de conciertos. Era un problema estructural, pero que nace en la propia sociedad y en el modo de ser de las personas. En este sentido en España creo que vamos muy a la cola. Ya fuimos los reyes de las descargas ilegales durante mucho tiempo.

Me voy a meter en un charco y sé que lo que voy a decir no es nada popular, pero creo que es una realidad. Hay gente que se ofrece para hacer fotos en los conciertos de manera gratuita por el simple hecho de entrar en la sala y “pasar un buen rato”. Esto es inconcebible en otros palos de la fotografía, como la de producto, la de publicidad, etc. Y ya no hablemos de otros países.

La música no pasa de ser un “hobbie” para muchas bandas, especialmente en ciudades como Zaragoza. Esto hace que no tengan para presupuesto para pagar un fotógrafo, por lo que las fotos gratis son más que válidas. ¿Para qué van a pagar un fotógrafo si las tienen a coste cero? Es de cajón. La calidad es lo de menos, y la culpa, realmente, no es de ellos.

Y ojo, que no hablo de amigos, primos o familiares de la banda, que me parece muy lícito, sino de gente que va de sala en sala haciendo foto sin tener, al menos, una página web que informe sobre música. Hemos estado en fosos de grandes festivales en los que había gente haciendo fotos con un móvil.

Por otro lado, hay muchos medios, como el vuestro, que pelean contra viento y marea para un beneficio común, muchas veces poniendo dinero de vuestro bolsillo y sin recibir nada a cambio. Y encima os toca aguantar carros y carretas. Luego hay quién se llena la boca con la escena, mantener el espíritu y bla, bla, bla.

Al final el Rock y el Metal no es tan diferente como muchos lo quieren pintar, y hay la misma tontería que en el Pop o el Reggaetón.

La fotografía de conciertos es un desastre, es una industria casi inexistente en Zaragoza y sin ningún futuro. También creo que el público que la consume es en buena parte muy joven y en consecuencia con cero recursos para valorarla y pagar por ella. Vivimos en la era de la inmediatez.

Vaya chapa he soltado, jajaja.

¿Nos puedes mostrar cual es la imagen de la que estás más orgulloso? ¿Por qué?

Esta imagen fue una de las últimas que hice cuando estaba en El Lado Oscuro de la Luna. No es ni de lejos la foto más vistosa, incluso la lleve a blanco y negro para que fuera más documental, pero creo que refleja muy bien lo que se sintió en la Sala en ese momento. Tete y Jero tocaban una balada, pueda que “Si Amaneciera” y el público empezó a iluminar el escenario con sus móviles. Hay otras más vistosas, más coloridas y más espectaculares, pero creo que esta es una de las que mejor recoge lo que se siente en un concierto.

¿Trabajas para algún medio o has colaborado en algún proyecto en algún momento? ¿Qué tal la experiencia?

Trabajé durante tres años para El Lado Oscuro de La Luna. Fueron tres años que jamás olvidaré y una escuela brutal en muchísimos sentidos. La experiencia fue maravillosa, aunque al final, en mi caso, terminé quemado y tirando la toalla por falta de resultados reales. Cuando metes más de tres horas al día y quitas tiempo a tu trabajo, amigos o familia, y tienes que salir un viernes de casa sólo para cubrir un concierto (que a veces ni te va ni te viene), sabes que estás haciendo un trabajo gratis que solo te aporta beneficios “espirituales”.

Eso está genial, pero cuando ves que lo que tú haces está lucrando a otros llega el momento de parar. Además, justo coincidió con una eclosión laboral de muchos de los que estábamos allí.  Fue una pena, porque nuestra premisa siempre fue hacer el mejor trabajo y llegamos lejos en muchos sentidos, pero nos faltó un punto extra para romper del todo. Cuando estas cerca de los 40 y tienes que mantener un negocio no puedes tener un “hobbie” tan exigente como una página web o la fotografía de conciertos.

A nivel de recuerdos, haber estado delante de grupos que admiro como Amorphis, Orphaned Land, Stratovarius, Blind Guardian, Dark Tranquillity, At The Gates y haber entrevistado a músicos que han escrito la banda sonora de mi vida es indescriptible.

Para realizar este tipo de fotografía el trabajo está estrechamente relacionado con el promotor, las salas, las bandas…, ¿cómo ves la salud de estas relaciones?¿Cómo está el terreno en Aragón?

En general, muy buenas. Vuelvo a lo mismo de antes. Yo hablo de hace tres años, que es cuando me alejé de todo esto. También tengo que reconocer que éramos tremendamente serios, y eso nos abrió muchas puertas. Creo que puedo contar con los dedos de la mano los problemas con salas y promotores. Con las bandas ya es otro cantar. Han sido centenares de grupos y hay de todo.

Sin duda, siempre se nos facilitó el trabajo y se nos trató con mucho cariño. Con Madrid ya es otra cosa, porque allí la tontería de algunos es supina. Aquí al final era como una gran familia, nos conocíamos casi todos en lo que a Rock y Metal se refiere.

¿Basta la calidad de un buen trabajo fotográfico o crees que hoy en día hay que trabajarse también las relaciones públicas (redes sociales, contactos, amigos…)  para poder conseguir que se valore realmente lo que haces?

No tengo ninguna duda: es mucho más importante cómo te relaciones con los demás y cómo te vendas. Pasa en otros ámbitos de la vida, pero en la fotografía de conciertos mucho más. Se tira de conocidos, amigos, etc, y la calidad pasa a un segundo plano. Claro que un buen trabajo es fundamental, pero hay gente que hace muy buen trabajo y si no lo sabe mover se quedará en su casa para siempre. Ha pasado siempre y siempre pasará.

Una queja bastante común en los fotógrafos ¿cómo llevas el hecho de que te “roben” fotografías que han sido publicadas por internet? El que te publiquen sin nombrar autoría, corte de firmas, capturas de pantalla…

Aquí tengo un punto de vista un poco diferente. No soy para nada radical.  Personalmente, no me importa en exceso que roben mis fotos, siempre que no se lucren con ellas. Eso es señal de que les gustan. El problema real es que no tengamos ingresos por hacerlas. Parece que los fotógrafos tengan que hacer el curro gratis, y eso es una locura. El músico cobra su entrada, el promotor suele hacer conciertos para ganar dinero, la sala saca de la barra, los técnicos de sonido cobran, y al final los Webzines y los fotógrafos ponen dinero. No tiene ni pies ni cabeza. Que me cojan una foto es como si alguien canta la canción de una banda, hace ilusión

Por otra parte, he visto como músicos cogían mis fotos, les cortaban la firma y decían que ya tenían foto para el libreto del nuevo disco. Esto es otro cantar. Obviamente, eso jode, porque al menos se podían preocupar en saber quién la ha hecho y al menos no modificarla. Jamás negamos permisos para nada y siempre ofrecimos nuestras fotos a quién nos las pidió. Pero vuelvo al principio de todo. Es un problema transversal de toda la sociedad.

También he visto como revistas con cierto renombre nos pedían fotos y al mandarlas pidiendo que se nos citase como autores se negaban a publicarlas. Hay de todo.

«Esta es de Kreator.  Me gusta porque expresa claramente lo que es Mille Petrozza. No hace falta verle la cara para sentir su energía…»

¿Qué banda has disfrutado más fotografiando? ¿con cual has sufrido más? ¿y a cual te gustaría fotografíar? ¿Alguna anécdota?

Ufff… Que buena pregunta, jaja. Mira, con la que más me he reído fue con Mayhem en un Leyendas. Fue cojonudo. Solo veíamos humo y sombras. El cachondeo con todos los compañeros fue brutal. No parábamos de reírnos. Creo que saqué una foto medio buena.

Disfrutar… Es muy, muy complicado. Han sido muchísimos conciertos, centenares de bandas. Hay bandas que me ha hecho mucha ilusión fotografiar, como Amorphis, pero las condiciones de curro fueron muy malas, y por eso no disfruté mucho. Quizás los bolos de noche en el Leyendas han sido de lo mejor que he fotografiado, aunque también recuerdo bolos muy íntimos en salas pequeñitas en los que se creaba una atmósfera increíble, como con La Alba di Morrigan.

Anécdotas muchas… En un bolo de Killus, Supersix golpeó el pie de micro con el suelo a menos de un metro de mí. Se me paró el corazón porque no lo vi venir, jaja.

¿Cómo está el terreno entre los compañeros de profesión? ¿Nos podrías recomendar a un fotógrafo del género de conciertos que realmente admires o de cualquier otro ámbito?

Otra vez hay dos divisiones. En Zaragoza muy bien. Lo mismo, nos conocemos entre todos. Raro es cuando en un concierto no coincides con alguien que ya has visto muchas veces. A nivel nacional yo pude ver una tontería alucinante. He visto egos que no caben en una plaza de toros por hacer fotos para un portal de internet. Muchísima tontería.

En cuanto a fotógrafos de conciertos, a mí siempre me ha alucinado Irene Bernad. Creo que es una de las más diferentes y de las que más me mueve por dentro. En Zaragoza, Jaime Oriz me parece un verdadero crack. Los dos se salen muchísimo de la norma. Se agradece el aire fresco que aportan.

De otros ámbitos, hay decenas…. Alex Webb, Daniel Ochoa de Olza, Chema Madoz, Elliott Erwitt, Cristina Rodero, muchísimos…

Aparte de la fotografía de conciertos que otro tipo de fotografía te gusta? ¿cuál te desagrada y por qué?

La fotografía documental. Es sin duda mi género favorito. Me parece que es el estilo perfecto para el que fue creado este arte. Me gustan todos, no me desagrada nada, de todos se puede aprender algo, pero el documentalismo me chifla.

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