Reseña Omnia Amet Lorem de EMPTY.

Reseña Omnia Amet Lorem de EMPTY.

9 out of 10 stars (9 / 10)

Más que necesario ejercicio de depuración tras todos estos días de luces vacías el tomar ya por fin el último trabajo de nuestros vecinos Empty, Omnia Amet Lorem, tumbarse sobre la cama en una habitación cerrada a cal y canto, bajar luces y subir volumen,…

Editado oficialmente el pasado 18 de Noviembre, el hoy cuarteto zaragozano nos presenta una bofetada de desesperación que bien puede salvarnos, irónicamente, del empacho de falsedad engullido estos días atrás, y que de las manos de Teresa Marraco nos introduce en una espiral de desesperación y oscuridad que impedirá que durante los casi cincuenta minutos que dura el trance , seamos incapaces de mover un solo músculo.

Inicio lúgubre el de The Self Dissolves Into Demise, tema que abre este trabajo, a manos de Teresa y un piano que desde el fondo de nuestra mente van llegando a primer plano, sembrando la atmosferas de notas disonantes y a contra natura, trasladándonos a una de aquellas típicas primeras películas de cine en blanco y negro, con sus inquietantes micro cortes de imagen, regando de oscuridad y melodías fúnebres la atmósfera. Malvenido al mundo vacío,…

Aullidos y desesperación en forma de riffs nos dan la bienvenida a Inclination Towards Decay, con un ritmo no excesivamente rápido pero aplastando a su paso todo signo de lucidez. La alternancia de voces de ultratumba, ahogadas, con alaridos cortantes van minando poco a poco la delgada línea de cordura que nos mantenía a salvo. Y es que si a esto añadimos que el bloque instrumental dejan a un lado cualquier adorno innecesario y se centran en crear una espesa losa sonora que impide el paso de cualquier resquicio de luz, estamos  condenados a caer bajo su hipnótico lamento. Como si de una repentina y maldita niebla negra se tratase, casi sin darnos cuenta, cuando queremos reaccionar, nos hallamos sepultados bajo la desesperación más absoluta. Sin ser conocedor de la intención del cuarteto, colocar este Inclination Towards Decay en el comienzo del disco se antoja una sucia argucia para que nos demos por vencidos en nuestra lucha por sobrevivir a las primeras de cambio.  

Con nuestra voluntad a su merced, la vibración de las mismas cuerdas de piano que sirvieron para entrar en trance son las que dan inicio a The Bleakness of Ederness, creando una melodía tétrica y mortalmente contagiosa que viene y va hasta el ecuador del tema, surgiendo de la nada, propinando su mortal dentellada y volviendo a la tétrica oscuridad. De nuevo las voces nos sumergen en un vacío sin fondo, a base de gritos apagados y susurros al oído, y cuando creemos que la aparición de una guitarra salvadora quiere traer algo de luz con algún punteo épico, son esas mismas guitarras las que toman el relevo de la tétrica melodía de piano, aumentando su potencia y dejando caer sobre nosotros el peso de la misma. Empty no han venido a derrotarte a base de velocidad y ritmos trepidantes, prefieren ver como agonizas con ritmos lentos, pesados, asfixiantes, mientras se deleitan diseccionado tu final.

Hungry for Emptiness es un claro ejemplo de lo anterior, con su inicio enigmático y juguetón, que poco a poco va tornando en oscuros susurros al oído, plegarias ahogadas envueltas en juguetones artificios instrumentales, para conseguir que en el momento en el que bajas la guardia, la bestia despierte y clave sus colmillos en tí. Continuos sube y baja, cambios de ritmo y cadencia, pasando de la rabia desatada a la tranquila intranquilidad que recrean con sus peligrosas jams a medio gas, siempre al acecho y esperando tu siguiente bajada de guardia. Aquí sí que aparecen las guitarras, que lejos de traer luz, se unen al hipnótico y demencial juego de voces, llegando al clímax final en una explosión de oscuridad, demostrando que, si se tercia, Empty también podría acabar con nuestras esperanzas de un rápido y certero golpe.

Con la bestia en pie y altas las revoluciones, The Vision That Ruined a Man se inicia por todo lo alto, violencia sonora y voz hiriente en su máximo apogeo. El juego ha cambiado, y Empty no tienen intención de parar a estas alturas, así que nos espera una sucesión de cambios de ritmo y pasajes entrelazados que demuestran que el grupo también se encuentra cómodo en estas tesituras. Las voces siguen tirando de nosotros hacia la oscuridad, mezcla de susurros y antiguos canticos, que consiguen que entremos en trance rendidos a sus negras plegarias. Aprovechando nuestra debilidad, y entre coros negros y punteos ocultos, la bestia nos invita descansar bajando de revoluciones y meciendo nuestra imaginaria cuna, para, de repente, volver a sacarnos de repente  de nuestras ensoñaciones, pisar de nuevo el acelerador a golpe de riff asesino y dejarnos claro quién manda aquí, despidiéndose de nosotros por ahora con un aullido infernal esta bestia que nos merodea.

Tras la pesadilla vivida, el jugueteo de cuerdas que inicia Deccase of Internal Light, que podría parecer inocente en su inicio, hace presagiar que el peligro acecha tras ellas. Tras un amago de tranquilidad, son las guitarras quienes toman el mando e imponen un ritmo marcial al que es difícil resistirse. Sin adornos ni florituras innecesarias, marcando su territorio tras el oscuro telón, la atmosfera que crean, unido al despliegue vocal, mecido todo por una contundente base rítmica que no deja hueco por el que escapar, la nana maldita, entre susurros y gritos ahogados, sigue llenando la oscura habitación en la que todavía creemos que nos encontramos, ilusos de nosotros,…

Todo va a salir bien, nos repetimos a nosotros mismos, con la inútil esperanza de alentarnos ánimos, pero Omnia Amet Lorem avanza sin piedad sobre nuestros oídos, con un ritmo machacón, ya desatado y sin nada que ocultar, dispuesta a llevarnos a la perdición. El tema más largo del disco, perfecto para que cada una de las caras de la bestia pueda lucirse en su terreno, siempre al servicio del tema, pero sin cortapisas a la hora de lanzar sus respectivos bocados a la presa.

Como decíamos antes, no esperes un desenlace rápido e indoloro con Empty, prefieren verte a su merced y que la agonía se eternice en el tiempo, para contemplar el preciso momento en el que lo poco de cordura que quedaba en tu ser abandona todo propósito y se deja llevar. En ese momento, Empty captura ese último aliento, lo salpimienta con su oscuridad y te lo devuelve embalado en el hipócrita y agonizante mantra que hemos rezado estos últimos tiempos, a golpe de aullido mezcla de chanza y eterna condena,…

Si logras salir de la habitación tras lo vivido (o no), te aconsejaría echases un ojo, si todavía te atreves, al libreto interior del trabajo y dedicases tiempo a bucear entre las letras que Empty esconden de tus delicados ojos entre finos trazos de oro maldito, por si te quedan ganas de aclarar si lo vivido ha sido un sueño o real.

Impactante también el arte contenido en el libreto, y en todo el trabajo, cortesía de Karlos Unvoiced, y que tal vez te den una pequeña pista de lo que ha podido ocurrir esta última hora a tu alrededor…

De la mano de la unión entre Negra Nit y Drakkar Productions, si tras el aperitivo no has tenido suficiente, ya sabes que es lo que tienes que hacer,…

¿Te atreverías a repetir?.  

Redacción: Carlos G. Citoler

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