Crónica SARATOGA en Zaragoza (23 Marzo 2019)

VIENTO DE METAL

La nutrida fila en la entrada del Teatro de las Esquinas para picar el ticket, y el ambiente que se veía en los bares cercanos, auguraban una buena afluencia para el regreso de Saratoga a la capital del viento, y vive Dios, que a las cerca de trescientas personas que nos congregamos esa noche no nos azotó el viento, si no, un auténtico vendaval de Heavy Metal.

La banda de los enormes Niko del Hierro y Jero Ramiro, que fundase la mítica banda “Santa”, que tuvo a dos pioneras a las voces; la inolvidable Azucena, fallecida en 2005, y la no menos mítica cantante argentina Leonor Marchesi, que sustituyó a la primera tras la marcha de Azucena para iniciar su carrera en solitario en 1986. Dos mujeres revolucionarias y luchadoras que abrieron el camino a la mujer en el metal de aquí, y que supusieron en aquellos años toda una sublevación a nivel nacional en un género marcado por la testosterona. Pero volvamos a 2019, ya que la evolución de este gran guitarrista y compositor alcanzó la madurez en esta banda que nos visitó y nos dejó maravillados.

Un enorme telón al fondo con el legendario logo del dragón tribal presidía el escenario, y dos grandes telas en los laterales con el diseño de la portada de Aeternus nos esperaban al entrar en la sala, los focos rojos desde las alturas y los azules que iluminaban desde debajo de la batería de Dani Pérez creaban el ambiente propicio ante el expectante público que iba llenando el recinto. Sobre las 22:15 comenzó el vendaval de los madrileños al ritmo apisonador de “A morir” del disco Agotarás de 2002.

El sonido desde el principio fue bueno, pero a los pocos minutos se optimizó, sonando todo el concierto con potencia y claridad. La banda salió con actitud y ganas de comerse Zaragoza por los pies. “…A morir, y a resistir. A explotar, la libertad. Arrasar la gran ciudad…”, fue coreado con energía desde el público, al que se le vio entregado con la banda desde el minuto cero. “Una vez fuimos héroes” abrió el set a su nuevo trabajo Aeternus. Pensaba, que como ocurre con otras bandas, el personal no iba a responder a los temas nuevos como a los de siempre, error. Trallazo de tema cargado de intención, doble bombo a trapo y la voz de Tete Novoa explotando sin freno, este vocalista es increíble en potencia y matices. “somos cinco y somos cien”, reza el tema, y así se vio en este trepidante inicio de concierto en el que éramos trescientos en uno con los cuatro músicos. La breve intro de bajo de Niko del Hierro en “No sufriré jamás por ti”, de su Secretos y Revelaciones de 2009, dejó claro el respeto y la admiración que la parroquia heavy le procesa a este incombustible guerrero del metal, único miembro que siempre estuvo a pie del cañón en los veintisiete años de vida de la banda. Al grito de Maaaldito Cooorazón en la voz de Tete aquello se vino abajo, y el instinto animal de este frontman se desató en ese despliegue de energía que transmite y le caracteriza en los directos, la guitarra de Jero sublime en el enardecido solo y la maquinaria Saratoga funcionando al doscientos por cien. Subidón que siguió con un nuevo tapeo de bajo por parte de Niko que desplegó las alas sonoras de “El vuelo del halcón”, tema del primer disco que grabó Tete con la banda en 2007. “…La vida da mil vueltas, es el vuelo del halcón…” La potente melodía nos llevó hacia el cielo del heavy metal, entre las arengas de Tete a la gente para acrecentar aún más el clímax. “Vientos de guerra” del disco homónimo de 1999, nos mantuvo en ese éxtasis con sus demoledores riffs a ritmo de una batería devastadora que no daba tregua.

La fiesta estaba servida, y observando las caras plenas del público, los puños en alto y a las gargantas chillando cada frase de cada tema, se sentía esa unidad inigualable que solo se crea en los conciertos de heavy metal, y que por mucho que cambie el mundo, o las nuevas generaciones vayan tomando el relevo de las precedentes, ese hermanamiento mágico no se altera. “Siempre hacia el sol” de su Aeternus de 2018, cantó a esa unidad sin rival “…Yo te prometo que, seremos uno hasta el final…” coreábamos todos, sintiéndonos parte de un todo. Tema hirviente que desembocó en otro trallazo de buen metal como es la tremenda “Perro traidor” de su Mi ciudad de 1997, canción que Tete introdujo animando al público a que recordase a ese alguien que se la había “clavado” alguna vez, o a esa ex pareja que hizo tanto daño, al grito de Perro traidor no vales nada… Tras la última nota, estos “traidores” de la banda dejaron a Dani Pérez solo en el escenario para que se marcase un soberbio solo de batería, en el que el maestro de las baquetas interactuó con el público y nos lo hizo pasar de miedo a ritmo de caja, bombo y timbal. Unos seis minutos en los que nos ofreció su mítico solo con él demostró ser uno de los mejores del metal de esta tierra. Con los acordes del “We will rock you” de Queen apareció la banda y Tete Novoa se hizo su “solo de cantante” en el que bajó entre la gente y aprovechó para presentar uno a uno a sus compañeros de la banda y a su tour manager. “Tres ahorcados” del Aeternus continuó el soberbio show de Saratoga con todos coreando el oooh oooh oooh del estribillo como si no hubiese un mañana. Tete pidió que bajasen las luces del escenario quedando en la mínima expresión y a la vez pidió al público que encendiesen sus mecheros “con cuidado de no prender fuego a la sala”, las linternas de los móviles y cualquier cosa que crease ante él un mar de estrellas, el ambiente fue increíble y Jero tañó los primeros acordes de “Si amaneciera” , la sensible balada que grabaron para su, El club de la lucha de 2004, que en aquel mágico entorno creado sonó de maravilla, ensalzando ese lado sentimental que todos tenemos ahí guardado, y que forma parte de nuestra cultura, de nuestro rollo y de nuestra forma de vivir el rock. “Si amaneciera” fue fusionada con el medio tiempo de “Acuérdate de mí” del Aeternus. “…Cada amanecer cada despertar. Sé que sigue ahí no se va a marchar. Solo hay una opción y es continuar, e intentar ganar esta gran batalla…” Dos temas con quince años entre uno y otro, que armonizaron sin que se notase conflicto alguno entre un tema clásico y otro actual. “Las puertas del cielo” se abrieron y ardimos por el metal frenético del aclamado tema del Agotarás de 2002, un tema emblemático en la carrera de esta banda que nos llevó sin dilación al solo de bajo del maestro Niko del Hierro. Virtuosismo sin paliativos el de este veterano músico que nos dejó una muestra excelente de su dominio de las cuatro cuerdas, y que enlazó con la intro de su tema “Si tú no estás” del último disco. “Si tú no estás” es potente y con unos fraseados de guitarra “marca Jero”, qué como en toda la noche, brilló a máximo nivel con su V blanca de seis cuerdas. “Resurrección” también del Agotarás cerró el set en lo mas álgido y con un Tete Novoa dándolo todo.

Tras una breve pausa Saratoga volvió al escenario para regalarnos dos bises, ambos singles elegidos para sus dos últimos trabajos, el que abre el disco Aeternus “El olvidado de Dios”, épico y ya todo un clásico, si no, al tiempo, dónde Tete desgrana esa excelsa voz con distintos registros que nos dejaron a todos en la gloria de ese Dios que ya habíamos aclamado todo el concierto. Y para cerrar la noche sonó otro atemporal y grandioso tema, el “Como el Viento” del disco de 2016 Morir el bien, Vivir el mal. “…Tengo que partir, me espera un largo viaje. Mi destino es la eternidad, nadie vuelve de allí jamás…”

Hora y media aproximadamente de show en el que descargaron dieciséis temas, que incluyeron seis del nuevo disco Aeternus. Un soberbio trabajo de estudio que eleva, aun más, la bien ganada reputación de esta banda que posee uno de los directos más brutales del panorama patrio.

Esperemos que, desde esa Eternidad, a la que reza “Como el viento”, les den la venia a Saratoga y regresen a tierras mañas para ofrecernos otro pedazo de historia viva y rabiosa de nuestro metal. Sin duda uno de los mejores conciertos que he podido presenciar de esta banda que tan bien saben transmitir al público su energía y su poder.

Set List:

  • A morir
  • Una vez fuimos héroes
  • No sufriré jamás por ti
  • Maldito corazón
  • El vuelo del halcón
  • Vientos de guerra
  • Siempre hacia el sol
  • Perro traidor
  • Solo batería + Solo Tete
  • Tres Ahorcados
  • Si amaneciera/Acuérdate de mí
  • Las puertas del cielo
  • Solo bajo
  • Si tú no estás
  • Resurrección
  • Bises:
  • El olvidado de Dios
  • Como el Viento
TEXTO: KARLOS KVINTO
FOTOGRAFÍAS: AUGUSTO BLANCO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *