Entrevista a TEMPLE ABATTOIR

Podríamos ambientar esta entrevista en alguna oscura iglesia de nuestro entorno, en cualquier gélida noche de enero, envueltos por nuestra habitual y querida niebla; o mejor todavía, en medio de una deliciosa barbacoa campestre, con el fuego alimentado por el retablo arrancado de nuestra catedral, deleitándonos con una sabrosa ración de muslo putrefacto de muerto recién desenterrado…

Suena muy Black, pero black de pose…

Todo lo contrario de lo que encontramos tras los enigmáticos Temple Abattoir…

En el año 2006, concretamente los calurosos meses de verano, vieron nacer a la bestia, de las cenizas de un proyecto formado por ellos dos, Daguth Abaddon y Pudrot, junto a Dany y Map, componentes de los también montisonenses Ouija y Levial.

Este proyecto se fue al garete, como muchos de los grupos jóvenes en este bonito país, si no tienes la suerte de dedicarte al palmoteo o estás dispuesto a vender tu alma al dios “reality-music”.

Lo dicho, el año del 250 aniversario del nacimiento de Mozart, Pudrot y Daguth Abaddon se cansaron de todo y decidieron que si otras bandas del pueblo habían saboreado las mieles del éxito con su música, ellos no iban a ser menos, o al menos, iban a dar mucha guerra…

Buenas tardes, Daguth y Pudrot, lo primero, cómo os encontráis en estos oscuros días, ¿no habréis tenido nada que ver con todo este tinglado…?

Jajaja… Puesto como el mundo, hasta los mismos huevos de la situación, pero además también de la gente.

Ya en serio, ¿cómo nació la idea de formar Temple Abattoir, formabais antes parte de algún grupo, os conocisteis por casualidad y surgió el flechazo?

Ya nos conocíamos, y a ambos nos «reclutaron» para el proyecto fallido con Dany y Map que has mencionado. Pero como nosotros teníamos ganas de coger las riendas y hacer la música que nos gusta escuchar, empezamos a trabajar en otros temas por nuestra cuenta y creamos Temple Abattoir. En aquel proyecto previo teníamos unos cuantos buenos temas que no llegaron a grabarse en condiciones, así que recuperamos y adaptamos dos de ellos, Imprecation y The Voices Of My Vengeance, para nuestro disco Sacrilege & Savagery.

Vuestro estreno discográfico, llevado a cabo artesanalmente hasta la obsesión, no sé si por necesidad o por capricho y decisión de tener poder absoluto sobre el ser que estabais engendrando, se hace de rogar hasta 2008.

La criatura se llamó “Nechronicles”, cuatro temas de descarnado Black Metal, inspirado en la Primera Guerra Mundial y en las confrontaciones humanas, como vosotros mismos nos hacéis partícipes.

La verdad es que, escuchando el trabajo, no es raro que las críticas de aquellos días sobre vuestro primogénito sean en su mayoría alentadoras.

Un trabajo que recuerda a los primeros Marduk, Black Metal Sueco canónico…

¿Cómo recordáis aquellas primeras reacciones a vuestro trabajo de debut?

Al haberlo hecho todo nosotros (al principio por necesidad, y después porque no querer perder el control), las críticas fueron una sorpresa para bien, nos dieron ánimos para seguir. Aunque seguramente hubiésemos continuado igualmente, nunca hacemos nuestra música pensando en agradar a nadie.

Un primer trabajo bajo la licencia Creative Commons, libre siempre que se cite al grupo en cualquier uso de los temas.

Un primer trabajo parido a dos manos, con cuatro trallazos de puro y belicoso Black.

El tema de la foto de portada y de las letras de alguno de los temas puede llevar al equívoco de etiquetar al grupo con una etiqueta política que vosotros mismos os habéis encargado de quitaros de encima, declarando que no tenéis ninguna ideología política detrás.

Había que dejarlo claro porque el NSBM estaba en auge, y no queríamos que se nos metiera en esa mierda, ya que para el que no se fija, o no le da para más, la portada de Nechronicles con la foto de la batalla del Somme de la Primera Guerra Mundial puede llegar a confundir. Para nosotros el Black Metal no es político ni humanista en ningún sentido.

Una edición muy cuidada, dejando al lado el tema musical, con la posibilidad de descargarse el libreto interior, muy bien tratado gráficamente, el tema de poder “quemar” el CD por su parte delantera, varias versiones, CDr, EP y Tape…

El que paga, manda, suele decirse, y si os pegasteis el curro de hacer las cosas artesanalmente, grabando con vuestros propios medios, en vuestro local, sin interferencias externas, al menos darse el gusto de crear algo de lo que sentirse orgulloso.

¿Cómo recordáis aquellos días, con la primitiva caja de ritmos, el ordenador portátil para grabar las pistas…?

Sinceramente, con el curro que tiene que conllevar todo eso, lo vuestro en aquellos días debería de ser fe ciega y ganas de salir adelante, porque con mucho menos trabajo por hacer, muchos otros grupos hubiesen tirado la toalla…

Fue una época de esfuerzo, autoaprendizaje y obsesión. La grabación fue un reto ante lo desconocido y llevó muchas horas hasta que pudimos lograr un sonido que nos convenciera. Lo hicimos todo por nuestra cuenta, solo nos echó una mano un buen amigo para terminar de maquetar el artwork. La caja de ritmos era la única opción, eso o nada, y queríamos publicar nuestros temas.

Y en el tema musical, como os decíamos antes, PURO ODIO, sin más, pero nada menos. Guitarras cortantes volando sobre una base rítmica machacante, voces rasgadas que nos llevan al campo de batalla en el que Temple Abattoir convierte los escasos quince minutos de duración de su debut.

Desde la entrada en tromba de “Bastards of Creation”, con un Daguth helándonos la sangre relatándonos un no muy lejano futuro devastado, llevado en volandas por los oscuros riffs de Pudrot; pasando por la corta pero intensa “Mortuary World”, en la que les sobra tiempo en su corta duración para hacernos desistir de toda esperanza; visitando las sangrientas batallas de Verdún y Somme en “Nechronicles 1916”; y acabando el viaje a la desesperanza en el que se convierte este debut con “VX”, que con sus épicas guitarras nos anuncia que el mayor arma química creada por el hombre, Temple Abattoir, está aquí…

Lo dicho, cuatro temas, poco más de quince minutos, de puro y devastador Black con mayúsculas, una inmejorable carta de presentación…

¿Inmejorable?

No, claro, es mejorable, pero no cambiaríamos nada, es como nos quedó y creemos que fue un trabajo más que decente para lo que queríamos conseguir y los medios que teníamos. Tampoco teníamos muchas más opciones, lo que nos obligó a implicarnos totalmente en nuestra música. Aunque sí hubiésemos preferido tener un batería, pero nos fue imposible encontrar a nadie.

Tras las buenas críticas recibidas por la maqueta debut de 2008, y sin dejar de lado la forma de trabajar tan propia del grupo, «yo me lo guiso, yo me lo como», en 2010 lanzáis vuestro primer largo, «Sacrilege & Savagery», clara declaración de intenciones, desde el título hasta la última nota que exprimís en el mismo.

Entra en juego Kalhum a los mandos del bajo, conocido del grupo, ¿no es así?

Sí, ya nos conocíamos bien, Kalhum también fue «reclutado» para el proyecto con Dany y Map. Así que hablando con él, se animó a tocar el bajo con nosotros, lo que nos permitió dar conciertos y contar con su apoyo para grabar Sacrilege & Savagery.

Con Daguth dando rienda suelta a las voces, y Pudrot destripando su guitarra y a los mandos de la batería programada por ordenador, olvidándonos de la caja de ritmos, sacáis al mercado en varias versiones este trabajo, para variar.

Lo sacamos en todos los sellos que pudimos, siempre que llevasen una línea que considerásemos mínimamente coherente. La idea fue hacer ediciones en los tres formatos: cinta, CD y vinilo, para darle buena difusión y que cada cual eligiese el soporte que más le gustase, aunque para el vinilo no surgió ningún sello interesado.

Con la colaboración de vuestros vecinos Dany y Map (Ouija, Levial) en dos de los temas del disco, además de las aportaciones vocales de M. y de Midgard (Ouija, Spellcraft), ¿qué tal veis el trabajo, y como ha envejecido con el tiempo que ha pasado desde su salida?

Pues lo vemos igual que cuando lo sacamos, nos sigue gustando y pareciendo un buen trabajo para nuestros medios y el aprendizaje que habíamos hecho con Nechronicles. Para nosotros el Black Metal es atemporal, no vemos modas que seguir. Sacrilege & Savagery es como nos salió, y como nos podría seguir saliendo ahora.

Como ya hemos dicho, creado y cocinado bajo vuestras reglas, en mi opinión es un paso adelante respecto a vuestra primera demo.

Black Metal con mucha mala leche, blasfemo hasta la médula y con algún momento de respiro más épico que le dan un toque particular.

Gran trabajo en las guitarras y en una batería que está muy bien lograda.

Con un inicio muy cinematográfico,»Luciferian Discipline» nos mete de cabeza en un trabajo arrollador.

Los continuos cambios de ritmo hacen que los no iniciados en esta oscura música no nos aburramos ni un segundo.

Gran trabajo en el tema de las letras, como en «Necromantic Amok», una canción de amor «Made in Temple Abattoir».

De las letras se encarga fundamentalmente Daguth Abaddon. Sobre todo nos inspiramos en libros, hechos históricos y mitología. Por ejemplo, el tema del que hablas, Necromantic Amok, está inspirado en la novela El que habla con los muertos de Brian Lumley; así que no trata sobre necrofilia, sino sobre la adivinación a través de las vísceras de los muertos.

En «Spit at the Filthy Corpse of Christ» se abre la veda de caza y captura del cristianismo.

Un tema en el que la voz de Daguth rezuma odio, y la canción tiene un perfecto resumen en el esputo que la cierra.

Muy de misa no somos, ¿no?

Pues no, las iglesias mejor si están en ruinas. Estamos en contra de los dogmas religiosos, en especial del cristianismo porque es la religión que más nos toca aguantar.

«The Blast Furnaces Of Dementia» nos lleva de vuelta a la temática belicista de vuestra demo, en la que se deja traslucir un odio visceral hacia el resto del mundo.

No es que odiemos a absolutamente toda la gente que nos rodea, pero sí a cómo funciona la humanidad. Por otra parte, es una forma de mostrar el odio, una parte propia del ser humano que muchos no quieren ver.

En «Imprecation» vemos la primera colaboración del disco, de la mano de Dany y Map.

Aprovechando, ¿que tal está el ambiente metalero por Monzón?

Pues como parece que está en todos los sitios, jodido. Han dejado de aparecer bandas nuevas, y hay muy pocos que quieran hacer su propia música. Pero tampoco es algo que nos preocupe.

Los temas van cayendo como hachas, y guardáis para cerrar el disco el tema más «épico» del mismo, épico en el oscuro sentido de la palabra, con un «The Voices of My Vengeance (War Prelude)», dónde volvéis a contar con la colaboración de M. y de Midgrad a las voces, un tema en el que destacan los trabajados riffs de guitarra. Un gran tema para cerrar un gran disco.

Y 5 años de silencio nos separan de marzo de 2013, fecha en la que «SS-18 Satan» ve la luz.

Grabado en una sola toma, ya sin contar con Kalhum al bajo, posición que comparte Daguth junto a las voces, y con la incorporación de un batería de carne y hueso, Darkgrof, el grupo recurre a Javi Bastard de los Moontower Studios de Tarrasa, para que se encargue de la mezcla y la masterización.

Incorporación efímera la de Darkgrof, como veremos más adelante, ¿no?

Sí, por temas laborales y personales de cada uno de nosotros, no nos era posible ensayar, así que no pudimos continuar con él en Temple Abattoir tanto tiempo como hubiésemos querido.

El single no salió a la venta en formato físico, salvo algunas copias promocionales, y se aprovechó para grabar una versión del tema «Raise The Dead» de Bathory, como cara B de un futurible lanzamiento, que nunca llegó a realizarse.

Volvemos a la temática belicista, animamos a quien quiera investigar de dónde viene el nombre del tema y descubra los juguetitos que el ser humano es capaz de crear.

La verdad es que se nota la mejoría de sonido al contar con una batería real, aunque a decir verdad, a mí particularmente se me queda el volumen de la voz algo bajo en el resultado final.

¿Por qué os decidisteis a entrar en un estudio profesional?

Nunca hemos grabado en un estudio profesional, ni pensamos hacerlo por el momento. Lo que hizo J. Bastard fue mezclar y masterizar las dos pistas que grabamos tocando todos a la vez en nuestro local, como en un directo. Por eso la voz suena así, ya que no se podían ajustar los niveles de cada instrumento como en una grabación por pistas.

Y hermanos, doblan las campanas y toca ir a misa.

2017, año de nuestro señor oscuro, vio nacer «Cacoangelion», último trabajo completo hasta la fecha de Temple Abattoir.

Muchas cosas que precisar, primero lo de completo, porque como luego veremos no han estado quietos desde entonces.

También lo del año, porque si no estoy equivocado, este trabajo estaba acabado mucho antes de su publicación.

El disco lo iba a sacar Nyarlathotep Records de Brasil, con quienes ya habíamos publicado Sacrilge & Savagery. Pero dejaron de responder a nuestros correos a finales de 2015, justo cuando estaba todo cerrado. Desaparecieron del mapa y nunca hemos vuelto a saber de ellos, aunque parece que han vuelto a la actividad. Si hubiera ido bien, Cacoangelion hubiera salido a principios de 2016, pero tuvimos que empezar a buscar otro sello con el trabajo ya terminado, y nos costó encontrar a alguien que quisiese editarlo tal y como queríamos, en formato A5 y con póster. Finalmente, a Vertebrae Records de Madrid les convenció nuestro trabajo, tanto que decidieron mejorar la edición presentándola en digipack, así que la espera mereció realmente la pena.

Con el mismo trío que cuatro años antes nos asesinaron con SS-18 Satan, Pudrot-Daguth-Darkgrof, Temple Abattoir nos lleva en esta ocasión a misa…

Según sus propias palabras, y cito textualmente, «a una misa negra para celebrar la llegada del portador del caos y el veneno que viene de la muerte para luchar contra las creencias abrahámicas y exterminarlas en llamas».

Esto… la idea, aunque no sorprenda viendo la trayectoria del grupo, ¿cómo se os ocurrió, una noche de Jueves Santo?

Cada vez que grabamos buscamos hacer algo que de algún modo sea distinto a lo que ya hemos publicado, siempre dentro de nuestro criterio. No queremos solo hacer canciones y cuando tenemos unas cuantas, grabarlas y sacar otro disco, sin más. Así que pensamos en hacer un EP, para poder concentrarnos más en los temas que en un larga duración. Y trabajando en las canciones y el título, surgió la idea de estructurarlo todo (composición, sonido, artwork, presentación) en torno a la idea de una misa blasfema. No fue algo preconcebido desde el principio, pero vimos que todas las ideas que teníamos encajaban de ese modo.

Con un trabajo sobresaliente en lo musical, un paso adelante en mi opinión en la producción, con la colaboración de Olga Díaz Mestre en el apartado gráfico, contando en las mezclas con Simón Da Silva (The Empty Hall Studios), y dándose el gustazo de dejar la masterización en manos de Magnus Andersson (Endarker Studio, Suecia), estamos ante la blasfemia hecha EP.

Y les ha quedado de miedo, todo hay que decirlo.

Desde la inicial «Black Enlightenment», épica introducción en la que los ritmos de batería y los apocalípticos riffs de guitarra nos anuncian que la eucaristía va a comenzar, podemos disfrutar de un Black Metal agresivo, blasfemo, oscuro y en ocasiones épico, con una gran producción, mucha rabia y las ideas muy claritas.

¿La grabación se hizo como lo habíais hecho hasta entonces, en casa, o recurristeis a un estudio profesional?

Todas las grabaciones las realizamos con nuestros propios medios, que es como preferimos hacerlo. Aunque para la mezcla y la masterización de este disco recurrimos a profesionales que conocen bien el estilo, a quienes no hay que explicarles casi nada para que sepan lo que quieres. Y la verdad es que estamos muy satisfechos con el resultado, a la vez que no perdimos el control sobre nuestra música.

Con los habituales continuos cambios de ritmo que tanto nos gustan, juegos vocales aterradores por parte de Daguth, esta vez sin colaboraciones externas, unas afiladas guitarras que nos cortan la respiración, el bueno de Darkgrof repartiendo cera de la linda….

En fin, trabajo denso, que necesita muchas escuchas para poder apreciar todos los detalles que Temple Abattoir se encargó de crear, no olvidemos, en su propia casa, con sus propios medios…

Destacar algún tema sobre el resto, difícil, tenemos de todo.

La introducción comentada antes cumple perfectamente su función, las voces de ultratumba en «Alcoholmessiah» te hielan la sangre, y el final épico y desatado de «Extermination by Fire» pone un gran broche de oro a un gran trabajo.

Gran trabajo muy bien recibido por las críticas, que bien habría podido servir de resurgimiento del grupo, incluso en directo, contando ya con un trío en apariencia compacto, ¿pero que pasó?

Lo que ocurrió fue que estuvimos buscando conciertos desde la incorporación de Darkgrof, pero no surgió ninguno que mereciese la pena. Para nosotros el Black Metal no es una música de mero entretenimiento que encaje en cualquier sitio. Y para cuando se publicó Cacoangelion y nos ofrecieron conciertos que sí merecían la pena, ya no teníamos una formación con la que poderlos dar. Por el momento hemos descartado la idea de dar conciertos.

Y como la intención de estos dos supervivientes de la música no era ni mucho menos tirar la toalla, y todavía les quedaba mucho y bueno por decir, decidieron aliarse con las nuevas tecnologías, y donde otros ven un problema, ellos vieron la solución.

A través de una red social, Bandcamp, a partir de 2018 nos vienen ofreciendo píldoras de su trabajo, con la intención, imagino, de que el día de mañana, un nuevo trabajo discográfico nos vuele la cabeza.

Bajo el nombre de «Servants of The Cruel Mother», Temple Abattoir están recopilando el fruto de su trabajo musical de estos años hasta hoy mismo que lees estas letras.

Una colección de singles, ayudados en el apartado  artístico por Juanjo Castellano, y que de momento atesora dos nuevas entregas del ahora dúo, Pudrot y Daguth.

La primera de ellas, «Apocalyptic Genesis», continua con la temática de domingo de ramos, que tanto gusta en nuestra zona (recordamos que somos el epicentro del Opus, casi nada).

Todavía podemos disfrutar de Darkgrof a los parches, en un tema denso, con mucho cambio de ritmo, de nuevo, con una sección intermedia muy llamativa en la que guitarra y batería nos llevan a momentos de epicidad.

De nuevo han contado con la ayuda de Simón Da Silva en la mezcla y la masterización, aunque, como no, la grabación se ha hecho en casa.

Y como última joya hasta el momento, publicada el 4 de febrero de este año, cuando ya le empezábamos a ver la colita al bicho, «Oscuridad», versión del tema de Varg Vikernes y su grupo Burzum.

Tema de su disco «Filosofem», publicado en 1996, y según la crítica especializada, el tema más representativo del  noruego.

Un tema, que pasado por el tamiz de Temple Abattoir, se convierte en una letanía lenta que te atrapa sin remedio.

Con la colaboración de J. Arkham a las baterías, sintetizadores, además de encargarse de la mezcla y la masterización, «Oscuridad» es el último parto de este peculiar dúo, y trae la novedad de ser cantado en castellano.

¿Van a ir por ahí los tiros en futuros lanzamientos?

Aunque hemos grabado varias versiones desde nuestros inicios, Oscuridad es una excepción en nuestra trayectoria, y hasta la fecha la única que se ha publicado. La idea de hacer una versión de este gran tema surgió casi de casualidad, y quisimos darle un toque propio en la letra y la afinación, respetando los riffs, la estructura y el tempo originales. Pero la idea es seguir el camino que ya llevábamos anteriormente, que es el que nos sale de los cojones, jajaja… Ahora nos dedicamos a grabar temas sueltos con diferentes colaboradores, así podemos darle a cada canción el sonido y el apartado gráfico que consideramos adecuado.

Pues el paseo por el Templo Matadero llega a su fin, el descubrimiento, gracias a las redes sociales, de que el vecino de casa, o los vecinos, son músicos, y la verdad es que no lo hacen nada mal…

Ahora que nos martillean el cerebro con la necesidad de consumir en proximidad, ayudar al vecino, veranear en la casa del pueblo, para levantar lo que todavía está cayendo, igual es el momento de mirarnos el ombligo y descubrir que en casa también tenemos grandes músicos, y que tal vez, si ya no es tarde para ello, también merecen una escucha, aunque no vengan de las frías tierras del norte.

Aunque frío es algo que no sobra en invierno a las orillas del Cinca…

Si queréis añadir algo más, nuestra casa es la vuestra…

Solo darte las gracias por interesarte por nuestra banda, ha sido un buen repaso de la biografía de Temple Abattoir.

Lo dicho, compañer@s, puro Black, desnudo Black, música honesta.

Web oficial Temple Abattoir

Redacción: Carlos G. Citoler

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