Crónica ALLIANCE Metal Festival (Día 3 – Domingo 9 de Agosto)

E, inevitablemente, llegamos a la última jornada del festival, con un cierre que se antoja por todo lo alto, pero no nos apresuremos y vayamos paso a paso, porque como hemos visto estos días atrás, hay muchas joyas por descubrir antes de llegar al postre final.

Empezamos con un delicioso calor que recibe a Dear Lord, banda sueca que nos deleita con un rock clásico, con muchas influencias de los grandes Thin Lizzy.
Hard Rock de calidad desde su local de ensayo, con mucho sabor buena colección de riffs, la mejor opción para empezar el día con energía.
No me cansaré de decirlo, hay que llegar con hora a los festivales, porque al que madruga, Dios le hace gastarse los cuartos en discos de nuevos descubrimientos …

Sky Eye es una banda eslovena que muchos podrían tachar de una mera copia de los grandes Iron Maiden.

Desde su sonido a la actitud de su cantante sobre las tablas recuerdan a la dama de hierro, es difícil negarlo.
Pero, que queréis que os diga, se lo compro. Con mucha actitud, buena técnica musical y temas pegadizos, si es un pecado declarar que te ha gustado el show de Sky Eye y no acabas de pillarle el truco a determinadas moderneces escuchadas el día anterior, pues que me juzguen, que me entrego sin oponer resistencia.
Buen heavy metal, con muchas influencias, eso sí, pero muy ameno y disfrutable.

Porque si buscamos modernidad, podemos irnos hasta Bucarest para encontrarnos con Roadkill Soda, combo rumano de stoner-grunge-alternativo-ytodaslasetiquetasquelequierasponer rock, una interesante mezcla, muy apetecible, con un disco recién editado este pasado mayo, Sagrada, que no tiene desperdicio.
Show exclusivo muy vistoso y una buena carta de presentación.

Nos vamos hasta Francia y regresa el buen Black Death, de la mano de Svart Crown, sobre un escenario decorado con muy buen gusto, con columnas posteriores que sostuvieron muy bien su dura propuesta.
Enorme poderío instrumental y vocal el que desplegaron los galos, con temazos como Exoria o Down Here Stillborn.

Exclusivo fue también el concierto de los belgas Spoil Engine, con cantante femenina al frente, que son capaces de pasar en segundos del Death más feroz al epicismo más rimbombante, gracias a la facilidad y al control de sus cuerdas vocales de su cantante.
Secundada por un bloque compacto, choca al inicio del show la capacidad de la frontwoman de pasar de registros guturales a limpios en la misma estrofa sin ningún problema.

Y las cinco de la tarde marca el regreso de los ochenta, aunque solo sea visualmente, y del tan denostado glam metal.
Kissin Dynamite se presentan ante un escenario muy bien decorado, con rampas y varios niveles, para ofrecernos una descarga de puro rock ochentero y mucha diversión.
Exprimiendo el tiempo que les da el festival hasta el límite, los bávaros nos ofrecieron una descarga muy aprovechable para mover un poco es esqueleto y recordar tiempos pretéritos.
Con algún «retoque» en el tema de los coros, que dejamos pasar por lo bien que nos lo hicieron pasar, show redondo y muy recomendable.

Había muchas ganas de disfrutar de Evergrey, y tras el show, nos quedamos algo fríos.
Como esta nueva normalidad viene de momento sin instrucciones ni normas, y es muy tentador tirar de post-produccion, ya no tengo claro si el concierto de Evergrey se trataba de un show exclusivo para el festival, algo extraño si nos centramos en la mala calidad del sonido que pudimos disfrutar o si se trataba de un refrito, evitando las imágenes e interacción del publico.
No se, la verdad, pero la sensación de frialdad, unido al mareo que nos provocó el uso «regulero» de las cámaras y los encuadres, nos hizo acabar la descarga con un sabor de boca extraño.
Se han ganado otra oportunidad por sus trabajos discográficos, pero está descarga virtual no fue una de sus mejores noches.

Los parisinos Mass Hysteria nos vuelven a poner en movimiento, con su metal moderno y muy comercial, cantado en francés, que me da un toque distintivo y muy apetecible.
Cañonazos como Reprende Mes Espirits nos ponen a tono para el último tramo del festival.

Primordial nos traía un concierto reciclado (pufffff…), presentando su Black Metal originario de la vieja Irlanda, con una trayectoria de más de treinta años a sus espaldas, y con un showman que te lleva al huerto como quiere, moviendo a las masas a su antojo.
Buena descarga, gran actitud pero a estas alturas del festival no nos esperábamos un plato recalentado,…

El stoner y el Doom tuvieron su sitio en el escenario con los londinenses Orange Goblin, cuarteto que nos ofreció un concierto exclusivo repletos de buenos riffs, gran trabajo de guitarras y temas contundentes como Scorpionca.
Veinticinco años de carrera han cumplido, y no es por casualidad.

Y como todo lo que empieza, tiene un final, Sabaton ponían el broche final a nuestro metálico fin de semana.
Postre precocinado, eso sí, ya nos lo teníamos, porque condensar toda la parafernalia y teatralidad que Sabaton ha paseado por los escenarios estos últimos tiempos, y reducirlo todo a un escenario convencional, sin fuego ni grandes tanques de por medio, se veía complicado.
Un show gigantesco, como Sabaton acostumbra, en el que no faltaron himnos como Fields of Verdum, The Red Baron o To Hell and Back, con la que cerraron su actuación y el festival.

Tres días de buena música, grandes descubrimientos y pequeñas y grandes decepciones.

Si la opinión de este inculto musical (que no sabe apreciar la grandeza de unos Gutalax en pleno esplendor) os es válida, buena iniciativa está del EMFA, al menos para este verano tan raro que nos está tocando vivir, aunque siempre habrá cosas mejorables y, quién sabe, tal vez la posibilidad de que ambos formatos convivan en un futuro.

Una últma cosa.

De vuelta a casa, lo que dura el trayecto del comedor a la habitación, una duda me asaltó y quería ponerla en común.
Si este meteorito que ha detenido el mundo de la música este año se parece algo al último que nos visitó, que será de los grandes «dinosaurios del Metal», con sus gigantescas giras y producciones sobre el escenario, ¿podrán sobrevivir mucho tiempo sin el sol de los directos ante miles de personas?
¿Sobrevivirán las pequeñas «cucarachas» que se las ven y se las desean para llenar una pequeña sala local?
¿Será el origen de los nuevos «grupos multicamara», cada uno desde el sofá de su casa, para un público que los jalee en pijama y pantuflas?

Es tarde, han sido muchas horas de música, y la mente necesita un descanso,…

Felices sueños, y continuar con vuestras ganas de volver a despertar…

Redacción: Carlos G. Citoler

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