Fase 2 flexibilizada, punto 0 para la escena musical

Fase 2 flexibilizada, punto 0 para la escena musical

Volvemos sin quererlo al escenario que ya vivimos hace un tiempo. Desde este pasado lunes 13 de julio, momento en el que el Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón decretó las nuevas medidas de aislamiento social a varias comarcas de Aragón, hemos visto todavía más bloqueado el desarrollo de la actividad cultural, especialmente el musical.

La comarca de Bajo Aragón-Caspe, el Bajo Cinca, Cinca Medio y La Litera, la Comarca Central con la ciudad de Zaragoza a la cabeza,  Huesca capital y  Barbastro se recitan como una letanía por todos los medios de comunicación como meras zonas, palabras vacías que se convierten en el ingrediente para el miedo y la justificación de nuevas medidas para evitar la propagación del virus. Unas reglas que han vuelto a poner en punto muerto todos los nuevos proyectos que se empezaban a mover.

Desde Zaragoza pudimos ver como afloraban nuevas ideas. Era necesaria una reinvención en la industria musical para formar e ir dando salida a la dañada y exigua escena musical. Estos proyectos que se ajustaban a la seguridad y no ofrecían peligro de contagio fueron prosperando como los conciertos bajo el nombre de ONZGZ de Sala Creedence, o los eventos de Moliner7. Pequeñas iniciativas, que aunque no ofrecieran una alternativa real y  completa a lo que conocíamos hasta ahora, eran pequeñas bocanadas de aire para el flujo de la actividad cultural. Ideas que podían haber inspirado y ayudado a crear un nuevo tejido musical ayudando a dar una diferente salida a todo un sector profundamente dañado. El formato que se estaba moviendo no se parecía en absoluto a lo que podríamos esperar de un concierto, especialmente en el terreno del Rock, ya que nos encontrábamos en formatos acústicos. Pero esta  se convertía en una alternativa vital para dar salida a la abrumadora actividad musical que tenía especialmente la capital en estos últimos años.

Desde el 13 de julio, (valiéndonos del juego de palabras de Sala Creedence con ONZGZ), las autoridades han pulsado el botón OFF definitivo . Se ha bloqueado toda actividad cultural que pudiera prosperar sin opción a sopesar alternativas saludables y viables.

Estas letras que dejamos aquí no abogan a un acto de solidaridad para los pobres músicos.  Es algo bien diferente. Respaldamos y echamos en falta que se de valor a la cultura, especialmente y donde nos atañe desde aquí, a la musical. Que se reconozca como un sector importante, tanto para el desarrollo económico de muchos de los gremios que dependen de él, como al necesario desarrollo de todos nosotros. Siempre han existido voces que abogan por la importancia de este sector, especialmente en estos tiempos, voces que aparecen y desaparecen como un globo flotando con aires utópicos por medios digitales.

Con todo esto que ha ocurrido se ha puesto de manifiesto, todavía más,  la delicada situación en la que se encuentra el sector musical. Un sector sin apoyo real institucional y  sin una unión también real que ayude a alzar la voz de una forma conjunta a una injusta situación.

Este ha sido un golpe fuerte, brusco y muy duro para toda la industria musical, pero quizá necesario para dar ese próximo movimiento y tomar conciencia de la importancia vital en todos los sentidos de la música en vivo. Un sector que se ha metido en ‘saco equivocado’ en estas últimas medidas por parte de las instituciones dentro de una crisis de 2020 que muchos tardaremos en olvidar.

EVA SOLEMBLA

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