Fotografía de conciertos: RAÚL EMBID

Fotografía de conciertos: RAÚL EMBID

Hoy dedicamos este espacio a un gran fotógrafo y pieza importante de la plantilla de Zaragoza Heavy. El es Raul Embid.

RAÚL EMBID BELTRÁN

Redes sociales/Web/portfolio:
Instagram: @_boketto_

Facebook: raulembid
Flickr: rawlphoto

Equipo fotográfico:
Canon 5D Mark III.

Objetivos: Tamron 24/70mm f2.8 (que no suelo usar en conciertos) y demasiados fijos manuales antiguos. Los que más utilizo con las bandas son: Samyang 14mm f2.8, SMC Takumar 50mm f1.4, Nikkor 85mm f1.4 y, a veces, Nikkor 180mm f2.8. Últimamente estoy jugando de vez en cuando con un descentrable que me he hecho partiendo de un Volna-3 80mm f2.8 de medio formato. No es lo más recomendable para conciertos porque son todos de enfoque manual y en un concierto de Thrash no es que haya mucha calma, pero la foto que sale bien me suele gustar mucho. Por temporadas voy añadiendo o quitando objetivos para probar y por pura diversión.

 ¿Cómo empezaste en el mundo de la fotografía? ¿ que te llevó mas concretamente a la fotografía de conciertos?

He estado vinculado al mundo de la imagen desde que nací gracias a la afición de mi padre por plasmar recuerdos familiares en fotografías y Super-8 y a su generosidad y paciencia por dejarme tocar sus cosas y, a veces, romperlas. Posteriormente cursé un Grado Superior de realización de audiovisuales y comencé a comprar cámaras y a estudiar fotografía de forma autodidacta.
La fotografía de conciertos vino como algo natural al apasionarme la música y la fotografía.

«He elegido esta fotografía de Death Angel porque me parece muy enérgica, que es otra de las cosas que intento transmitir con mis imágenes con el movimiento y la cercanía al músico. Además, a pesar de tener un fuerte contraluz tiene buena iluminación y sombras.»

¿Cómo te sientes cuando estás en plena faena? ¿Cuáles son tus rituales? ¿Qué buscas en el campo de batalla?

Pues me siento genial, la verdad. Disfruto mucho con este trabajo e intento hacer todas las fotos que puedo mientras me divierto en el concierto como uno más.
Mis rituales suelen ser beber cerveza antes de que empiece, ponerme los tapones (al estar en primera fila es algo indispensable y que recomiendo encarecidamente a todo el mundo que vaya a conciertos, la salud auditiva parece estar al margen de todo y solo te das cuenta cuando ya es demasiado tarde), saludar a algún amigo y hacerme con un buen sitio en primera fila.
Lo que suelo buscar es complicidad con algún integrante de la banda mediante un gesto o pose interesante e intentar anticiparme a lo que vaya a pasar para poder prepararme para tomar la foto. Lo que no suele ocurrir nunca, jeje.

¿Cómo imaginas la foto perfecta? ¿Esa que todavía está por llegar?
En una gran gira internacional de una superbanda CON BUENA LUZ y barra libre de cerveza.

¿Qué opinas de que esta profesión en general esté tan poco valorada? ¿Qué opinas de la situación de la fotografía de conciertos en particular?
La fotografía en general está muy descuidada y vilipendiada por los medios. Los grandes reporteros gráficos apenas pueden subsistir, especialmente en nuestro país, donde todo el mundo cree que puede utilizar el trabajo de los demás de forma gratuita. Ahora todo el mundo se cree fotógrafo porque se hace selfies, captura imágenes costumbristas y su móvil hace fotos con desenfoque. Y, sí, hacen alguna foto chula, pero vacías. Este exceso de “fotógrafos instagrammers”, de responsables ignorantes y cobardes en los medios de comunicación y de años de apedrear la cultura y el conocimiento ha hecho que nos encontremos donde estamos, merecidamente. Si esto lo acotas al mundo de la música y, más concretamente, del rock (y no hablemos de estilos extremos) hace que sea ridículo plantear nada serio (económicamente hablando) a día de hoy en España. A mí me han llegado a pedir 50€ por hacer una foto a Max Cavalera en su última visita a Zaragoza.

-¿Nos puedes mostrar cual es la imagen de la que estás más orgulloso? ¿Por qué?


Pues no sé si más orgulloso pero le tengo cariño a esta de Crisix porque es el primer concierto en el que empecé a hacer fotos de forma más seria (fue en el 2014). Esta fotografía reúne lo que hace que me guste todo esto: tiene una luz y color atractivos, un gesto con personalidad, un momento con fuerza, un encuadre más o menos acertado y un desenfoque bonito. Además Javi parece un puto psicópata y es un tipo de lo más majo, jajaja.

¿Trabajas para algún medio o has colaborado en algún proyecto en algún momento? ¿Qué tal la experiencia?
Actualmente estoy con Zaragoza Heavy y, puntualmente, Science of Noise, de Barcelona. La experiencia es maravillosa (no puedo decir otra cosa porque, si no, Gonzalo me pega), hay un ambiente genial con los integrantes de la plantilla y las croquetas de Álex Irongirl son a la gastronomía lo que Ronnie James Dio a los cantantes.

Mi proyecto más reseñable por el momento es “Vidas Desguazadas”: una serie de 22 composiciones artísticas formadas por microrrelatos del escritor David García Molina y mis fotografías. Expusimos la obra en el Centro de Historias de Zaragoza, la cárcel de Zuera, el Museo Orús de Utebo, entre otros y publicamos un libro. Tuvo una acogida francamente buena.

Para realizar este tipo de fotografía el trabajo  está estrechamente relacionado con la relación con el promotor, las salas, las bandas…, ¿cómo ves estas relaciones?¿Cómo está el terreno en Aragón?

En general, tratándose de cosas relativamente pequeñas como suelen ser en los últimos años desgraciadamente en Aragón, no suele haber problemas. De vez en cuando a algún promotor se le olvida apuntarte en la lista pero se subsana pronto con alguna llamada de teléfono de última hora. En otros casos, como cuando vino un conocido grupo de rock nacional a Zaragoza, se piensan que son los Rolling y te exigen unas condiciones de contrato draconianas -que no se aceptaron-.

Las salas, en general, te ponen siempre bastantes facilidades.

«Esta imagen de Gaerea, sin tener una gran composición, me gusta por la expresividad y sentimiento que el cantante plasmaba con sus movimientos a pesar de llevar una capucha. El color (bendito humo) y atrezzo también ayudan…»

¿Basta la calidad de un buen trabajo fotográfico o crees que hoy en día hay que trabajarse también las relaciones públicas (redes sociales, contactos, amigos…)  para poder conseguir que se valore realmente lo que haces?

No sé lo que hay que hacer para que se valore tu trabajo porque hay mucho incompetente (en todos los campos) muy valorados pero sí sé lo que hay que hacer para hacerlo bien: estudiar y trabajar mucho y generar nuevas ideas y proyectos. Para buscar esa valoración o reacción del público sí que hay estar en las redes sociales a fuego. Si has hecho bien todo esto el tener más o menos repercusión es cuestión de una pizca de suerte. Dicho esto, la valoración de tu trabajo es algo muy relativo y las redes sociales son tan peligrosas como necesarias. Los fotógrafos mamamos mucho de los likes y esos son muy mentirosos. Lo que más me llama la atención, a veces, es cuando una imagen mía a la que no le doy mucha importancia gusta a la gente y otra que me parece genial pasa totalmente inadvertida.
Por desgracia, poca gente existe como Vivian Maier (que sólo fotografiaba sin poder, siquiera, revelar sus carretes por no poder permitírselo) que le sirva meramente el placer de fotografiar.

Una queja bastante común en los fotógrafos ¿cómo llevas el hecho de que te “roben” fotografías que han sido publicadas por internet? El que te publiquen sin nombrar autoría, corte de firmas, capturas de pantalla…

No es agradable, obviamente. De momento y por suerte esto solo me ha ocurrido una vez. Cuando contacté con el tipo en cuestión me bloqueó y borró todas las fotografías que había subido a su instagram.

¿Qué banda has disfrutado más fotografiando? ¿con cual has sufrido más? ¿y a cual te gustaría fotografíar? ¿Alguna anécdota?
La que más he disfrutado quizá sea Berri Txarrak en su despedida en Zaragoza y Koma en su regreso por lo que significaban esos conciertos, por la entrega de la gente (y por la buenísima luz que disfruté en ellos, jeje).
La que más he sufrido: cualquiera que actúe en el Utopía con las luces tan malas que hay y el poco espacio. Especialmente doloroso fue el bolo de Trallery allí, grupazo de Thrash increíble en el que apenas estuvimos unas 15 personas y las fotos que hice fueron una mierda, literalmente.
Me encantaría fotografiar a Los Suaves, por supuesto, mi banda favorita, ya que nunca he podido de forma seria. Tenía todo programado para hacerlo en su concierto de despedida en Orense y todos sabemos lo que pasó.

¿Cómo está el terreno entre los compañeros de profesión? ¿Nos podrías recomendar a un fotógrafo del género de conciertos que realmente admires o de cualquier otro ámbito?

En general y salvo alguna extraña excepción, hay un ambiente muy bueno. No puedo recomendar a nadie especialmente o por encima de otros. La calidad que existe actualmente es desorbitada. Sí que es interesante conocer a los grandes de la historia o el contexto de ciertas imágenes para comprenderlas mejor.

¿Aparte de la fotografía de conciertos que otro tipo de fotografía te gusta? ¿cuál te desagrada y por qué?
Es un tópico pero me gusta todo tipo de fotografía en general. Mi reto es dominar el flash ya que soy un completo ignorante en tema de luz artificial.
No sabría decirte alguna temática que me desagradase fotografiar.

Muchas gracias a Raul Embid por esta entrevista.

 

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