La Ruleta Rusa a Vickie Valero

La Ruleta Rusa a Vickie Valero

La Ruleta Rusa de Karlos Qvinto.

Hoy me encuentro en el subsuelo de Zaragoza, o casi, ya que estoy en el sótano de un garito con duende, exactamente, en el lugar reservado para conciertos del DPch Café Rock, y si estoy aquí hoy, que no hay concierto, es porque me espera todo un caballero de la radio zaragozana. Don Vickie Valero, también conocido bajo el sobre nombre de Typhoon, nombre “artístico” con el que se mueve con estas cosas de las ondas hertzianas, y que además es músico y un gran comunicador. Vickie lleva a sus espaldas la producción de Vivo Rock en Concierto y Vivo Rock TV, dos caras del mismo asunto, la primera es lo que viene siendo su programa de radio, y la segunda es la versión en vídeo que graba en directo durante las emisiones, ya que Vivo Rock en Concierto es totalmente en directo, con público y actuaciones de bandas de todo el amplio espectro que comprende el rock, priorizando y apoyando a la escena local, una escena que goza de muy buena salud, al menos en cuanto a cantidad y calidad de bandas y solistas que nacen en la capital del viento. Y no contento con todo esto, también hace otro programa totalmente diferente para TEA FM, Vivo Rock. Aquí tengo a Vickie, como decía, listo para someterse a mi Ruleta Rusa particular. Introduciré diez balas en el tambor de mi revolver metafórico, diez proyectiles que intentarán derribar la máscara para mostrarnos el rostro desnudo de quién se encuentra debajo. Y de esas diez balas, una, es la que te puede matar.

La Ruleta Rusa a Vickie Valero

01- Quiero que me cuentes cómo empezaste en esto del Rock, porque según tengo entendido no solo te has dedicado a esto de la radio en el Rock, si no que también eres bajista, que yo sepa, no sé si tocas algún instrumento más, o si compones, por ejemplo.

VV- Pues si nos retraemos a los años mozos, podría decir que a los cuatro años. No, no se me va la olla. A esa edad ya estaba escuchando los discos de Zeppelin, la Creedence, Purple… que tenía mi hermana mayor. Estamos hablando del año ’72. Evidentemente a esa edad no hacía Rock, pero ya recibí mis primeras (y grandes) influencias, hasta el punto de que la canción infantil no me gustó nunca. Ponerme, ponerme, lo que se dice ponerme las pilas, con diecisiete años, cuando me compré un bajo Maya imitación Fender Jazz Bass y un amplificador Talmus de 75 W, un auténtico armario de segunda mano con los potenciómetros de color rojo, verde, azul y amarillo. Aprendí el instrumento de forma autodidacta, ya que tenía conocimientos musicales al haber estudiado acordeón durante más de ocho años y en seis meses más o menos fundé mi primera banda, Karies Mental. Esto fue en la Barcelona de 1985. Por aquella época lo estaba petando el Punk en el País Vasco (La Polla, Kortatu, Eskorbuto… y el Hardcore en Barcelona (GBH, Lódi Social, Subterranean Kids…) y con Karies Mental hicimos una evolución natural de lo primero hacia lo segundo. Me puse a componer desde el minuto 0. Es más, salvo rara excepción, solo hacíamos temas propios. A lo largo de mi vida he pasado por más de dieciocho bandas, llegando a participar hasta en tres de manera simultánea, no solamente como bajista; también como bajista y cantante o solamente cantante. Cuando me establecí en Zaragoza en el año 2007, dejé de lado los escenarios para centrarme en otras labores tales como la supervivencia y otros quehaceres personales, y en ese momento decidí producir y auto-editar mis propios trabajos discográficos también con temas propios arreglando y grabando todos los instrumentos (guitarras, bajo, bases rítmicas, voces, sintetizadores, sampling…). Y fue la falta de tiempo y la curiosidad por conocer con mayor precisión lo que se ha hecho musicalmente en el mundo del Rock, la que me empujó a realizar varias producciones conteniendo única y exclusivamente versiones, la mayoría de ellas intentando ser lo más fielmente posible a la canción original, y otras con mi visión particular de lo que en ese momento me pide el cuerpo. Todo esto se puede escuchar desde mi página web typhoonspain.com.

02- Todos sabemos que la radio en directo tiene sus momentos tensos, dime, si pudieras retroceder en el tiempo, como un Marty McFly de la vida, y pudieses borrar algo que dijiste en las ondas, ¿qué borrarías?

VV- Creo que no borraría nada. Son precisamente esos momentos tensos los que te enseñan a conversar, a comunicar. Tampoco he tenido muchos, creo que los puedo contar con los dedos de la mano y me sobrarían, pues intento siempre que toda aquella persona a la que invito a mi programa se sienta lo más a gusto posible para tener una charla fluida y agradable.

03- A veces, y por aquello de tirar para adelante en una emisión, toca improvisar, ¿has contado alguna mentirijilla para salir del paso en un apuro y nadie se dio cuenta?

VV- Hasta el momento no me ha hecho falta, que yo recuerde. Lo más normal es lo típico que suele pasar, que se cuelgue el ordenador en un momento dado o que se te acabe la pila de un micro, algo que siempre achacas a lo que todo el mundo conoce como “un fallo técnico” o “un error informático”. Pero para improvisaciones hubo dos anécdotas muy buenas en la Bóveda. Una con el actor Jorge Asín. A dos minutos de comenzar el programa se colgó el ordenador, ahora no recuerdo si fue por un apagón de luz o un apagón de Windows… el caso es que tuve que reiniciar el portátil y el programa que utilizo para disparar la música, sintonías y cuñas, se declaró en huelga de bits caídos, por lo que tuve que pinchar utilizando el reproductor de Windows. Eso curte. Y mucho. (risas) A la hora de la despedida dejé bien claro que probablemente era el primer programa de radio de la historia de los programas de radio que se había realizado con semejante despliegue de medios. Otra improvisación buena fue la que se produjo en el quinto programa de la primera temporada con Induma. Manolo, el teclista del grupo iba a abandonar la banda porque se iba a casar y sus compañeros le habían preparado una sorpresa. Yo me dirigí al escenario y mientras hacía la presentación veía que Raquel y Franky, cantante y guitarrista del grupo respectivamente, me hacían caras como diciendo “pero, ¿qué estás haciendo?”… en ese momento me di cuenta de que estaba metiendo la gamba hasta el fondo. Salí del paso modificando la pregunta al vuelo, algo que el teclista aprovechó para pedir en público la mano de la que es ahora su esposa. Estuve a punto de echar a perder la petición de mano y de que aquello se convirtiera en un desastre total.

04- Estás preparando un proyecto de radio y música en directo en apoyo de la violencia de género contra la mujer. Pero… ¿Si te levantases mañana de la cama siendo mujer, cuales serían las primeras tres cosas que harías?

VV- Lo primero de todo dar los buenos días. Lo segundo hacer el amor con mi pareja si la tuviera y si nos apeteciera hacerlo. Lo tercero, ducharme. En caso de no tener pareja, lo primero salir a hacer deporte, lo segundo ducharme y lo tercero desayunar.

05- En la radio pasa de todo, o casi de todo, son muchas horas preparando los programas y luego están las emisiones en directo, y muchas veces acompañado de otros colaboradores. Quiero que me digas si alguna vez te has tirado un cuesco y luego has culpado a otro.

VV- No, normalmente suelo ser autocrítico y entono el mea culpa cuando la cago. Suelo pecar de diplomacia cuando me dirijo a mis colaboradores. De entrada, están haciendo un trabajo no remunerado económicamente, por lo que en ese punto no veo ninguna diferencia entre el trabajo que hacen y el que hago yo. Indiferentemente de que se cobre o no o del tiempo que se pase delante del micro, hay unas reglas básicas de respeto. Cuando hay algo que no me gusta prefiero hablarlo. Siempre he mantenido que la regla de oro en un medio de comunicación es precisamente esta, mantener la comunicación. Se puede estar de acuerdo o no con una idea, un entorno, la manera de hacer las cosas, pero es indispensable siempre hablarlas. Lo de tirarme un cuesco y culpar a otro no lo acabo de ver. Lo máximo que ha podido pasar es tener un mal día a la hora de mezclar la música, que se escuchen canciones que no deben, que salte una cuña equivocada y echar la culpa en público al realizador del programa, que soy yo mismo.

06- Eres un hombre comunicativo, vehemente en la charla y abierto en tus relaciones sociales, pero estoy seguro de que hay algo que nadie conoce de ti. ¿Te atreves a decirlo?

VV- Hay días en que no me siento tan comunicativo y abierto. Esos días prefiero quedarme en casa o irme a pasear y hacer unos cuantos kilómetros para desintoxicar. Otras veces no te puedes escapar. El mismo día que se celebró el tercer aniversario de Vivo Rock, a las dos de la tarde me comunicaban que mi cuñado acababa de fallecer. Joder, lo último que me apetecía hacer era estar delante de un micro y como dicen Melancrónico “poner más veces cara de hombre del tiempo, aunque no te apetezca sonreír”. Sin embargo, allí estuve haciendo de tripas corazón y sacando adelante un programa de dos horas y después un concierto que llenaron a rebosar la sala Creedence desde las siete de la tarde hasta las 4 y media de la mañana.

07- No sé si te duchas a diario, pero seguro que te duchas, no es que te llame marrano, pero claro, no convivo en tu casa y no lo puedo aseverar. Ducharte, te duchas, pero… ¿haces pis en la ducha?

VV- Por supuesto. Es uno de los mayores placeres que tiene la ducha… y es totalmente irreprimible.

08- Ahora toca la pregunta metafísica… ¿Canjearías tu pasión por las ondas a cambio de un millón de Euros?

VV- Absolutamente. Me puede gustar la radio, pero no soy gilipollas. Me dedicaría a desarrollar otras pasiones que tengo en la vida con la misma o mayor intensidad y sin tener que preocuparme de tener que andar buscándome la vida como lo estoy haciendo ahora.

09- ¿Alguna vez has intentado hacerte un selfie sexy?

VV- Claro que sí. Poniendo morritos y frotándome los labios. De los resultados prefiero no hablar.

10- Y, para terminar, una fácil. ¿Crees que tu vida tiene sentido? ¿eres feliz?

VV.- La vida tiene dos sentidos: el de ida y el de vuelta. Y no paran de cambiar, incluso de intercalarse y superponerse. Cuando te encuentras con situaciones nuevas y te das cuenta de que has vivido anteriormente escenarios similares, es más fácil tomar decisiones que te ayudan a solventarlas y de esta manera intentar mantener un estado de bienestar. No creo en la felicidad como un estado permanente ideal a alcanzar. Creo que tengo que sentirme bien conmigo mismo para que la gente que esté a mi alrededor se sienta bien conmigo, y en ese punto alcanzar esa sensación de bienestar en comunidad. La felicidad completa es una utopía que el ser humano lleva persiguiendo desde que es ser humano. Y como todo en la vida que se persigue, no se llega alcanzar. La felicidad es algo efímero que hay que saber disfrutar cuando se identifica.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *