La Ruleta Rusa a Lobo Dominguez

La Ruleta Rusa de Karlos Qvinto

Este nuevo viernes tengo preparadas las diez balas para un señor que ha vivido la música desde que por primera vez vio alzarse a la Luna llena en el negro horizonte de la noche. Y, por tanto, mi decena de balas han sido recubiertas de plata, de primera ley, eso sí. Tengo ante mí a Lobo Domínguez, todo un luchador y superviviente de la música y de la vida misma. Hijo adoptivo de nuestra ciudad y amante del suave arpegio de una guitarra… Introduciré diez balas en el tambor de mi revolver metafórico, diez proyectiles que intentarán derribar la máscara para mostrarnos el rostro desnudo de quién se encuentra debajo. Y de esas diez balas, una, es la que te puede matar.

RULETA RUSA CON LOBO DOMÍNGUEZ

01 – Llegaste a Zaragoza desde tu Granada natal, cuéntame cómo fueron esos comienzos, esos primeros aullidos en esa Andalucía que engendró en ti el virus de la música.
Al parecer mi pasión por la música me acompaña desde muy pequeño, a los cinco años me sentaban a un piano y no molestaba en todo el día, y soy autodidacta, me regalaron una guitarra de feria con 13 años y empecé a sacar los discos que tenía, todo de oído, no había internet ni nunca recibí ninguna clase. Cuando terminé la puta mili en 1991, intenté volver a estudiar las dos asignaturas que me quedaron de 14 de 2º de FP, pero ya había entrado en vigor la LOGSE y me obligaban a empezar desde el principio. El desempleo en mi tierra es brutal, así que me dedicaba a beber litronas, tocar la guitarra en parques y meterme en líos.
Huyendo de un lío con la policía y buscando trabajo, decidí irme a Andorra la Vella, donde ya había vivido unos años de niño. Paré en Zaragoza a visitar a mi padre, que vivía aquí con su mujer y sus cuatro hijos, y me quedé a echarle una mano, temporalmente. Mi padre tenía un bar al lado del estudio 55, y del centro cultural del Matadero, y me gasté los 600€ que mi madre me dio en un bajo y un ampli, y me metí en un grupo punk que ensayaba en el Matadero.

02 – El alma de un artista rebrota pronto, y empieza a dar indicaciones de hacia dónde se dirige la fuerza vital y creativa. Pero dime por qué fue la música la elegida y no alguna otra de las disciplinas artísticas que existen.
Parece ser que también dibujaba bien de niño y los profes querían mandarme a bellas artes, pero mi madre, más pragmática decidió que tenía que estudiar electricidad. Yo creo que no elegí a la música, simplemente, siempre estuvo a mi alrededor, era y ha sido parte de mi vida.

03 – Tengo una pregunta que siempre he querido hacer… ¿Te has intentado sacar una foto sexy mientras probabas la cera de tus oídos?
No lo he intentado y no estoy seguro de que me saliera bien. Además tengo el cuerpo mal diseñado, así que las fotos cuanto más oscuras, meeejor, Por cierto los pelos de mis orejas, de repente crecen sin control y tengo que pasar la podadora, si no, no me entran los auriculares.

04 – Tienes una guitarra muy especial para ti, una con nombre y todo, dime, ¿con qué tres adjetivos definirías tu relación con ella?
Joder, que difícil… Bella, única y confiable.

05 – Vives en Zaragoza. ¿Estás a gusto aquí o preferirías vivir en otro sitio? ¿Cuál sería tu lugar idóneo para vivir?
La verdad es que hace tiempo, hubiera vuelto a mi Granada, porque es una ciudad muy especial y que siempre llevo en el corazón. Pero ahora ya soy “mañaluz”, me siento muy de aquí, esta ciudad me acogió muy bien y he conocido a muchísima gente que forman parte de mi familia disfuncional. Esta tierra tiene todo lo necesario para ser grande, pero no se lo cree del todo. Lo único que odio es el clima.

06 – ¿Con qué personaje histórico te gustaría tocar, y por qué?
Hay cientos de personas que me gustara conocer y tocar con ellos, la lista sería interminable. Pero me voy a quedar con Ronnie James Dio. El ¿por qué?, es obvio, pero, en fin, fue el más bajito y el más grande.

07 – La libertad es un término relativo, sujeto a multitud de variantes, pero, ¿qué es para ti la libertad?
Supongo que habrás escuchado el tema «Un Caso Perdido» de Barón Rojo, algo así creo que es. Para ser libre de verdad, no tienes que tener apego ni a nada, ni a nadie, y eso es muy difícil. Me quedo con el sucedáneo de libertad del que disfruto, puedo decidir algunas cosas en libertad y otras no. Y puedo decir siempre lo que pienso, porque no dependo de nadie, le caigo bien a mucha gente, y, a alguna no, es el precio que tiene intentar ser uno mismo.

08 – ¿Sueles pensar a menudo en lo que sientes, eso lo trasmites a tu música, o las notas emanan de otros cauces?
A veces pienso una base rítmica, un riff, alguna progresión de acordes, pero normalmente cuando hago los solos, me dejo llevar por lo que siento. Lo maravilloso de la música instrumental, es que a cada uno le transmite sentimientos diferentes.

09 – Has formado parte en varias bandas de punk, de rock… ¿Cuál es la locura más loca que llegaste a hacer en aquellos días?
(Risas). Probablemente no lo sé, o no lo recuerdo… y nunca lo reconoceré. Puedo decirte que, entre grupos y orquesta, llevo 25 años de bolos, con una media de 80 al año, son más o menos 2000 bolos. Dormir en hoteles, o en saco de dormir y muchas oportunidades para cagarla.

10- Y, para terminar, una fácil. ¿Crees que tu vida tiene sentido? ¿eres feliz?
Esta sí que es difícil. Creo que, si tiene sentido mi vida, alguien me dijo que la vida es como un libro, es nuestra obligación de autor, hacer un libro digno de ser leído. Creo que mi libro, hubiera sido entretenido. En lo referente a la felicidad. Yo creo que la felicidad constante, no existe. La felicidad son ratos, momentos buenos. No me puedo quejar, tengo buenos ratos. Pero siempre he llevado un blues dentro.

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