METAL AGAINST CORONAVIRUS: Point Nemo. Entrevista a Nico Hernández «…era una oportunidad de intentar hacer algo, por poco que fuera, para intentar mejorar la dramática situación mundial … Además creo que cuando se te plantean oportunidades sencillamente tienes que tomarlas. Hay que hacer cosas en la vida, después es tarde.»

METAL AGAINST CORONAVIRUS: Point Nemo. Entrevista a Nico Hernández «…era una oportunidad de intentar hacer algo, por poco que fuera, para intentar mejorar la dramática situación mundial … Además creo que cuando se te plantean oportunidades sencillamente tienes que tomarlas. Hay que hacer cosas en la vida, después es tarde.»

Año 2020. Todo empezaba relativamente bien. Se extendían los planes de festivales y conciertos a lo largo de todo el territorio nacional. Las bandas organizaban sus lanzamientos, preparando grabaciones, maquetando libretos, elaborando vídeos y pensando en qué gira podrían colaborar… Todo muy normal.

Pero entonces llegó Él o Ella. El / La Covid-19. Coronavirus Disease 2019. Casi parece el nombre de un grupo de Death Metal Progresivo Experimental, basado en una temática mezcla de enfermedad, desconcierto social, colapso político y guerras médicas mundiales. Sin embargo, no tenía nada de musical. De hecho, la música y sus conciertos sería una más de sus ya innumerables víctimas.

14 de marzo de 2020. El Gobierno de España declara el Estado de Alarma que se prolongará hasta el 09 de noviembre de 2020, con distintos grados de confinamiento. Creo que todos estamos de acuerdo que recordaremos los primeros dos meses del mismo, en los que todos nos vimos obligados a quedarnos en casa sin poder salir. Sin poder convivir. Sin poder existir.

En esos meses, empezamos a reinventar nuestras relaciones sociales. Salíamos a los balcones a aplaudir, a pintar arco iris en las ventanas, a cantar el “Resistiré”… Incluso en algunos balcones se daban miniconciertos de 20:00 a 20:10 para no pensar en aquella/esta todavía locura.

En el medio de aquella tormenta de ideas sociales, surge METAL AGAINST CORONAVIRUS. El 11 de abril de 2020 se crea su página de Facebook. Lejos está en su concepto del “Resistiré”, pero su objetivo es tan honorable como este.

¿Qué es METAL AGAINST CORONAVIRUS?

Es una iniciativa internacional, sin ánimo de lucro, que permite situar al Heavy Metal como un elemento más de lucha contra el/la COVID-19. Creada por el catalán Jordi Creus (‘Pánico Al Miedo’) y los colombianos Kike Valderrama y Chalo Restrep (Sol De Sangre), la iniciativa buscaba poner en contacto músicos metaleros de todo el mundo y combinar sus talentos, juntando lo que la pandemia había separado y destrozado.

En su mes de presentación, anunciaban los primeros fichajes del proyecto: Dirk Verbeuren (baterista de Megadeth), Ross The Boss (exguitarrista de Manowar), Jeff Becerra (cantante de Possessed), Karl Willetts (cantante de Bolt Thrower y Memoriam), James Murphy (ex-guitarrista de Death, Obituary, Testament) o  Tony Lindgren (productor en Fascination Street Studios con bandas como Amorphis, Barren Earth, Dimmu Borgir, Enslaved, Exhorder, Fates Warning, Kreator, Leprous, Orphaned Land, Paradise Lost, Swallow the Sun, etc),

El proyecto abarcaba todo el espectro musical, desde la música hasta la portada y su lyric-video correspondiente. En el mes de apertura presentaron la alegoría de “El dolor y sufrimiento que esta Pandemia ha causado en el mundo entero”, creada por Joe Petagno (Motörhead, Pink Floyd, Led Zeppelin, Hawkind).

Todo el dinero que recauden con los temas que se lleguen a crear, irán destinados al Fondo de Respuesta a la Solidaridad COVID-19 de la Fundación Naciones Unidas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A la fecha, se han publicado 6 temas:

¿Y por qué publicamos esto en ZARAGOZA HEAVY?

A parte de parecernos un proyecto interesante, lo suficientemente complejo y ambicioso como para merecer cierta publicidad, en METAL AGAINST CORONAVIRUS ha colaborado un músico de nuestra ciudad. Sí, así es, codeándose con Mr. Becerra o Mr. Willets, pero con su propia aportación against coronavirus. Él es Nico Hernández y hemos estado charlado del Bien y del Mal en esta lucha diaria contra nosotros mismos y, sobre todo, del quinto tema publicado en este proyecto y que se llama: “POINT NEMO”.

Ayúdanos a conocer primero al “personaje”. ¿Quién es Nico Hernández? ¿Cuántos años tienes? ¿De dónde eres? ¿A dónde vas? ¿En qué bandas has estado o estás? ¿Con quién has girado? Total libertad.

Ese soy yo. 40 años justos. Zaragoza capital. Ahora con el confinamiento perimetral voy a comprar al Eroski y a darme de palos, literalmente, porque me he reencontrado con las artes marciales después de 10 años. Esto último ya no al Eroski, claro, porque sería agresión (guiño, guiño).  A veces a casa de amigos a beber vino y jugar a rol “old school”, con muy pocas reglas porque lo contrario no marida muy bien con el vino. Hace unas semanas también pude ir al cine a ver la reposición de “Total Recall”, la de Schwarzenegger, por supuesto. Hace mucho más tiempo iba a Barcelona a ensayar, o de conciertos alguna vez. Si me dejan este verano me iré a Suecia otra vez, y posiblemente de festival a Cojonia del Norte u otro sitio igual de improbable. En tiempos normales también voy a garitos, porque supongo que sigo siendo un sospechoso habitual de la “escena” local.

Respecto al tema de bandas y a riesgo de pecar hinchando el currículum, en orden cronológico me pueden salir nombres como Hospital Kevorkian, formaciones sin nombre varias, Rest, Soul Devourer, Patada, A.C.O.P. (Another Concept Of Pain), Demonished, Megapeth, y he colaborado fugazmente con Skator o Phobos Preacher. Actualmente y desde hace unos años ya en Aggression, banda de Thrash Metal originariamente de Barcelona, a día de hoy posiblemente la banda más deslocalizada de todo el panorama español. Lo que son giras, más allá de conciertos sueltos, creo que la primera que hice fue con Demonished hace años ya por Suecia y Dinamarca junto a Chronic Torment, y la más reciente de todas fue cubriendo una baja en Phobos Preacher, por España y Portugal, junto a Artillery y Raze. Con Aggression hicimos la tercera edición del ThrashInmortal junto a Dust Bolt y Legion of the Damned, pero sobre todo recuerdo telonear a Exodus en Razzmatazz o mi estreno con la banda abriendo para Sodom en un festival gallego, junto a Soldier y Wisdom.
Ingeniero de formación, ex-investigador hasta la “crisis de 2008”, reconvertido en profesor de guitarra desde entonces… y encantado de la vida.

 

Además de pertenecer a la banda Aggression, impartes clases de música. Tienes alumnos de distintos puntos (la palabra “punto” adquirirá su importancia más adelante) del planeta e incluso miembros de otras bandas. ¿Es así?

A día de hoy creo que el caso más rimbombante que tengo es un alumno mexicano que vive en Oslo, pero también he dado clases a Alemania, Francia, Barcelona, Madrid, Cantabria o Tudela, que recuerde ahora. El tema de las clases por Skype es algo que manejo hace años y creo que jugó a mi favor a la hora de adaptarme a los tiempos pandémicos. Un amigo italiano que también se dedica a lo mismo ya me avisó una semana antes del Confinamiento de marzo de que me fuera haciendo a la situación, y creo que supe anticiparme a lo que se avecinaba. Esto me ha permitido navegar la pandemia con cierto éxito, y a día de hoy la inmensa mayoría de clases las estoy dando a través de Internet.

Sé que puedo sonar presuntuoso ahora mismo, pero dicho por terceras personas soy posiblemente una referencia docente de la guitarra eléctrica dentro del estilo Metal a nivel local. Repito: Dicho por terceras personas, que además trabajan dentro del mundillo de la música. Voy camino de hacer ya diez años cotizando como autónomo exclusivamente por el tema de las clases, así que para seguir vivo después de una crisis económica y una pandemia debo de estar haciendo algo bien. A lo largo de todos estos años (y alguno más) he tenido la suerte de poder dar clases a gente de varias formaciones tanto locales como de fuera. Sin pensar demasiado me puedo acordar de Misanthropy, WARG, Nox Ephemera o Velocidad Absurda. A día de hoy tampoco me puedo resistir a nombrar a los cántabros Pandemia (guiño, guiño).

Estaré encantado de atender sin compromiso a cualquiera que se interese por el tema de las clases, y aprovecho la coyuntura para hacer spam y dejaros aquí mi contacto, para que lo incluyáis aquí o a pie de entrevista por si alguien se interesa y quiere preguntar sin ningún tipo de compromiso, o sólo quiere saludar o llamar para insultarme.

Nico (hdez.nico@gmail.com)

 

Para tu formación como músico, has cogido como costumbre peregrinar los meses de agosto de cada año a tierras suecas, a un Campamento de Guitarristas Frikis organizado por, nada más y nada menos, Mattias IA Eklundh. ¿Cómo surgió esa tribulación de un zaragozano fuera de Zaragoza? ¿Qué sacas de esa experiencia y trasladas a tus enseñanzas? (Nota. Tribulación: el «Decamerón», de Boccaccio, cuenta la historia de unas cuantas personas que se reúnen para distraerse contando cuentos en los momentos de terror y tribulación general durante una cruel epidemia)

La verdad es que el Freak Guitar Camp tiene una vida ya bastante dilatada, porque hace un par de años celebramos el 25 aniversario. Conocía su existencia desde hace ya tiempo, pero por aquel entonces para mi era como una bestia mitológica, una especie de Gorgona que infundía respeto y miedo en el corazón de los “shredders”. Creo que la idea surgió porque, desde hace años, todo con Aggression estaba funcionando bastante despacio, como quien camina en brea hasta la cintura, porque ha sido todo una retahíla de contratiempos. Como estaba seguro al 100% que el verano de 2016 no íbamos a tener ninguna fecha, de alguna forma me animé a mirar el tema del Freak Guitar Camp, como pensando “ahora o nunca”… y la verdad es que ya van 5 años consecutivos que asisto. Si todo va bien este 2021 espero que sea el 6º año para el “Camper 666” (sí, tengo la factura número 666, casualidades de la vida). Ya tengo la plaza reservada para este año, a ver cómo pinta el Percal hacia verano.

Puede sonar a cliché publicitario lo de que es una “experiencia que te cambia la vida”, pero en este caso es absolutamente cierto. Mucha gente me pregunta si hace falta mucho nivel musical para ir, porque se imaginarán que allí puede haber cierto nivel de presión, o competitividad, pero la verdad es que es todo lo contrario: Suelo decir que vas por la música, pero terminas repitiendo por la gente.   Es una especie de proyección de la propia personalidad de Mattias IA Eklundh, quien creativamente es una absoluta fuerza imparable de la naturaleza, además de ser un tipo fantástico en el trato personal. Los campistas le llamamos muchas veces “el Gurú”, y es una broma… pero no lo es.

Si alguien está buscando una experiencia musical alucinante o un gran chute de inspiración, no puedo recomendar nada mejor que ir a un bosque sueco a que un vikingo te explique en inglés un sistema musical rítmico de la India.

¿Qué música escucha Nico? ¿Cuál fue tu última compra? ¿Y el último concierto al que fuiste?

Siempre he escuchado Metal, principalmente Thrash y Death Metal, pero la verdad es que ya hace tiempo que abrí un poco el panorama y a día de hoy escucho un batiburrillo de estilos caótico y difuso. En un mismo día mi playlist puede ir de Schubert hasta Vader, pasando por Coltrane, de Tomatito a Gama Bomb o de Dissection a Miley Cirus (este último juro que es real). Creo que estudiar música a veces te lleva a estudiar casos en otros estilos fuera del tuyo habitual, y aunque puede empezar por puro academicismo terminas descubriendo… oye, pues que te gusta esa otra movida. El estudio te lleva muchas veces a descubrir que te gustan cosas nuevas, y en el caso de la música eso es una ventaja tremenda porque tienes más fuentes de disfrute. O como diría Yngwie Malmsteen: “How can les be more? It’s impossible… More is more!!”

Mi última compra fue una edición en vinilo blanco del “Spectre of Devastation” de Warfect, junto con su primer CD, porque los otros 2 ya se los compré directamente a ellos cuando vinieron girando con Vulcano. Para cuando esta entrevista sea publicada seguramente esto habrá cambiado, porque acabo de recordar que quiero encargar la reedición de los 3 Lps de Martyr (CAN).

Respecto a conciertos no tengo claro cuál fue el último porque siempre me bailan las fechas, porque  recuerdo ir a Barcelona a ver a Monstrosity (donde también compré varios LPs, por cierto) creo que más o menos en las fechas de Desaster en Zaragoza, pero no recuerdo cuál fue antes. Sí que por las fechas de inicio del Confinamiento recuerdo que quería ir a SDI + Reaktion, pero se canceló. Oh, ahora recuerdo que hacia junio también fui a una terraza al aire libre para ver un concierto de “Gypsy Jazz”/Swing Manouche, o como queráis llamar al estilo.

 

Abril de 2020. ¿Recuerdas cómo fueron aquellos momentos? ¿A qué se redujo tu vida?

De recogimiento monacal e introspección, desde un décimo piso aprendí a apreciar mi nueva vida de estilita, aspirando a ser como Nerón mientras veía arder Roma. Me apunté también a la moda de hacer pan (con resultados mediocres), pero lo llevé un poco más allá y pulí un poco más mis habilidades “unabomberísticas” haciendo también yogur y jabón. También volví a cocinar pasta en una cafetera, pero esta vez para hacer postres. La frase anterior no es una errata, es completamente cierta. También perdí unos 10 Kg. de peso, posiblemente por llevar la contraria a todo el mundo que se había puesto ciego de comer el pan que había hecho. Creo que fue precisamente en aquel mes cuando me impliqué en Metal Against Coronavirus…

De todas formas yo llevo ya años viviendo solo y estoy más que acostumbrado a ello. He aprendido a disfrutar de mí mismo como única compañía, y me he dado cuenta de que ésto parece ser una habilidad más bien escasa. Al margen de todo el drama social causado por el Confinamiento y teniendo en cuenta que yo tengo el privilegio de haber continuado trabajando desde casa vía Internet, la verdad es que yo hubo momentos que disfruté como un cochino en un charco.

 

Y ahora que los que no te conocían ya pueden imaginarte en parte, ¿cómo surge tu colaboración en METAL AGAINST CORONAVIRUS? Bien es cierto que los creadores del proyecto siempre han dicho que estaba abierto a todo el mundo, a cualquier banda y artista gráfico. Pero no se puede negar que, con una carta de presentación como la antes reseñada, no parecía reto sencillo para alguien más bien poco conocido como tú.

 

Tengo la sospecha que en parte fue del arriba mencionado concierto de Monstrosity en Barcelona, donde conocí en persona a Jordi Creus, a ya quien conocía previamente de RRSS. Recuerdo que estuvimos hablando de todo un poco, comentar el tema del Freak Guitar Camp y que además me volví de vuelta a ZGZ con un CD de su banda, Pánico al Miedo. El mismo Jordi fue el que unos meses después, sabiendo que yo podía tener posibilidades de involucrar a Eklundh, fue quien me lanzó el guante para colaborar.

La verdad es que en ese momento, en pleno confinamiento de “balcones musicales” y con los “Resistirés” disparados, pulverizar ese concepto con un proyecto internacional a modo de experimento, combinando gente de lugares completamente diferentes para ver qué resultado generaba me pareció una gran idea, aunque no sonara nada fácil de llevar a cabo. Aunque sólo fuera en contraposición al aislamiento y como oportunidad de intentar aportar un granito de arena contra la Pandemia, la verdad es que el proyecto me llamó la atención desde el primer momento. ¡Además no tienes la oportunidad todos los días de hacer música con gente de este calibre!

 

¿Eres tú solo el que inicialmente salta al vacío de la propuesta? ¿En qué fecha te decides a saltar? ¿A quién llamas? ¿Por qué? ¿Quién responde?

En un posible alarde de masoquismo fui yo quien arrancó la cosa desde cero, no recuerdo muy bien en qué fecha exacta, pero creo que sería por abril o algo así. Ya con el Gurú como as en la manga para colaborar en el solo de guitarra, contacté con Emanuel Salgado (Skadefro), a quien conocía previamente de Aggression y sabía que es alguien con el que iba a poder trabajar a distancia sin problemas. Además, siendo un argentino residente en Noruega. casi cuenta como dos nacionalidades, y que lleve un estudio de grabación podía facilitar mucho las cosas.

El siguiente fue Luka, a quien llegué a través de una recomendación, y la verdad es que le costó muy poco subir al carro. La idea inicial era que colaborara como guitarrista, pero también tenía en cuenta que en su banda Quasarborn es el encargado de la voz principal. Que también tenga su propio estudio de grabación en Serbia volvía a ser un plus.

El tema de la percusión y el cantante ya se empantanó bastante más, pero aquí vino el equipo de Metal Against Coronavirus al rescate, y después de barajar varias opciones Jordi me sugirió al griego Fotis Benardo para la voz principal. De alguna forma nosotros mismos terminamos “girando” los papeles, ya que Fotis es principalmente conocido por ser baterista de una de sus anteriores bandas (Septic Flesh) y el mismo Luka me dijo que él se considera más cantante que guitarrista, así que los papeles quedaron finalmente establecidos.

¿Qué fue antes, la idea de la canción o la idea de juntar a los músicos? Quiero decir, ¿tenías un medio tema guardado en el cajón y viste esta oportunidad de darle vida o, por el contrario, aprovechaste tus buenas relaciones con los músicos y simplemente te lanzaste?

El proyecto fue lo primero, nada de la canción existía en esos momentos, y aunque puedo tener ideas sueltas por ahí en la recámara, me pareció que la ocasión merecía un proceso creativo propio, a ver qué salía de ahí.

Voy a sonar un poco a jipi fumarolo, pero creo que hay un proceso en la concepción de la música casi mágico que creo que estamos perdiendo un poco en esta época tan visual, y es que si nos guiamos exclusivamente por el oído, en la música instrumental eres incapaz de decir cómo son los intérpretes, qué edad tienen, de qué forma, color, género, número o de dónde son, o incluso si van vestidos o dejan de estarlo.

Tengo el privilegio de haber tocado con gente de sitios y nacionalidades muy diferentes, y lo mejor de todo es que cuando te lanzas a interpretar el primer compás, todos esos conceptos tan ridículos como nacionalidades o fronteras se desvanecen por completo, como debería ocurrir en otros muchos ámbitos de la vida. En parte me apetecía intentar llevar esto un poco más al extremo, incluso con gente que no conoces de nada ni has visto nunca y ver cuál era el resultado. Si a ésto le sumas que era una oportunidad de intentar hacer algo, por poco que fuera, para intentar mejorar la dramática situación mundial, la respuesta era bastante fácil. Además creo que cuando se te plantean oportunidades sencillamente tienes que tomarlas. Sonará estúpido y simplista, pero… Hay que hacer cosas en la vida, después es tarde.

 

¿Qué es “POINT NEMO”?

El Punto Nemo (48°52.6′S, 123°23.6′O) es conocido también como el polo de inaccesibilidad del Pacífico, y es considerado el punto más alejado de tierra firme del planeta Tierra, a más de 1.600 Km de las islas más cercanas (las Islas Ducie y Maher y el islote de Motu Nui) . Obviamente no tiene ningún símbolo indicativo y no ha sido oficialmente visitado, y la Volvo Ocean Race es la ruta marítima que más se ha acercado. Se dice que incluso los astronautas en órbita son los seres humanos que más cerca pasan del punto, que además ha sido usado como cementerio espacial por su lejanía a lugares habitados..

Obviamente recibe el nombre del capitán del Nautilus, personaje de Jules Verne asociado a “20.000 leguas de viaje submarino”, y es en esa zona donde también se sitúa la Isla Lincoln, de su otra novela “La isla misteriosa”… Si alguien tiene curiosidad por éste libro, aviso que el mismo Verne se hace un par de pequeños “autospoiler”, y si se quieren evitar hay que leer antes el otro título mencionado anteriormente además de “Los hijos del capitán Grant”. Por si fuera poco, H.P. Lovecraft también sitúa allí la ciudad sumergida de R’Lyeh en su obra más famosa “La llamada de Cthulhu”. Si además de ser el lugar de descanso del Gran Cthulhu le unimos que la señal Bloop se captó viniendo de esa zona nos queda un lugar para unas vacaciones con encanto… Ia, Ia, Cthulhu fhtagn!!

“Point Nemo”, como canción, cuenta la historia de una persona anónima que al inicio del estallido de una pandemia indeterminada (oh, sorpresa) se obsesiona con el contagio y decide evitarlo aislándose lo más posible del resto de seres humanos, así que se embarca en solitario hacia el punto Nemo. El punto dramático es que aunque cumple su objetivo principal, según se acerca a su destino se da cuenta de que el aislamiento total le va a costar la salud mental, y va a terminar sus días en mitad del océano, completamente demente y sin posibilidad alguna de rescate.

 

Con esa temática, se puede comprender ese inicio que te traslada a los pies de un océano, con una guitarra que parece oxidada y desafinada por la sal y el olvido. ¿Cómo fueron esas horas de navegación hasta llegar a “Point Nemo”? ¿Cómo se trabaja una canción de esta complejidad en plena Pandemia y confinamiento total?

La idea de la intro era inicialmente una especie de sonido de radio marítima antigua, pero Luka envió este otro efecto diferente, que la verdad es que me gustó bastante porque me recuerda vagamente a la sensación de mareo, jajaja… Lo de hablar de “confinamiento total” me parece un poco exagerado teniendo en cuenta que vivimos en la era de Internet y esta herramienta es precisamente la que nos permite interactuar y trabajar con gente tan lejana como los involucrados en el proyecto. En cierto modo durante esos meses la distancia virtual que me separaba del resto de miembros de la formación era la misma que la que tenía a cualquier miembro de mi familia.

La verdad es que como los miembros de Aggression estamos tan deslocalizados ya estaba acostumbrado a trabajar a distancia, y eso puede que jugara algo a mi favor. No es un proceso sencillo y puede que no funcione para todo el mundo, pero básicamente te vales de herramientas telemáticas para intercambiar ideas vía Internet y obtener feedback del resto. Alguna videollamada también hubo. Se requiere también capacidad y equipo para manejarse al menos a nivel de “home studio”, porque al menos en mi caso todas las guitarras están grabadas desde mi casa. Es un concepto relativamente novedoso desde la “explosión digital” en la música, pero la verdad es que a día de hoy no creo que sea tan extraño. El resto del proceso supongo que es el habitual a la hora de componer, pero ahí no voy a entrar porque cada persona tendrá su proceso, e intentar explicarlo sería como encontrar la piedra filosofal.

 

¿Quién llevaba el timón? ¿Quién luce los honores de la bandera? ¿Quién estaba en el cuarto de máquinas? ¿Quién marcaba el ritmo? En definitiva, ¿quién hizo qué?

Supongo que el principal culpable soy yo, ya que fui quien echó a rodar el tema con los primeros riffs de guitarra, la estructura del tema, dio con el concepto e incluso hizo las primeras versiones de la letra. Hubo una sección que sí que modifiqué: Lo primero que salió fue la primera versión del riff principal, que es lo que se escucha en la intro, y terminó convertido en la parte que se repite sin voz a lo largo del tema, en base al feedback que me dio Luka.

Aparte de eso, yo era muy consciente de que mi gran as en la manga era el solo de IA, así que quise ponerle debajo una parte que le dejara mucho “espacio” para que hiciera su magia. Salvo un par de ideas rítmicas que tenía, al resto les di libertad para componer cada una de sus partes, ya que esa era parte de la gracia del “experimento”. No hubo cambios respecto a las grabaciones de los instrumentos que hizo cada uno ya que encajó todo a la primera. A partir de ahí Luka adaptó parte de las letras a sus líneas vocales, y recopiladas las grabaciones de los instrumentos, se encargó de terminar con las voces y se hizo cargo del proceso de mezcla y master, sobre el que al final ajustamos sólo un par de pequeños detalles.

 

¿Cuánto duró todo el proceso?

Ufff, aquí has pinchado en hueso… Éste fue nuestro talón de Aquiles porque la comunicación con alguno de los miembros fue muy lenta y esporádica. Hubo momentos en que no estuvimos seguros de si seguía involucrado o no. Creo recordar que Jordi se puso en contacto conmigo en abril, la batería posiblemente se grabó ya a finales de verano y el tema de voces y mezcla fue hacia octubre. Prefiero no pensar demasiado en ello porque fue un poco el gran quebradero de cabeza.

Citadela Soud Production: https://www.facebook.com/citadela.soundproduction

 

Y ahora es cuando alguien como yo, que no tiene idea de música, se pone a analizar la creación de Luka, Mattias, Fotis, Enmanuel y tuya. Pero como decía el aragonés Baltasar Gracian: “La Necedad siempre entra de rondó, pues todos los necios son audaces”, ahí me lanzo yo a decir lo que pienso de la canción:

LESTER: La principal fuerza del tema es haber jugado con las principales fortalezas de los colaboradores. La versatilidad de la voz de Luka que empaste perfectamente con el género thrash y con la multitud de cambios que presenta el tema. Existe una amplia gama de matices vocales que son necesarios para encajar una letra y riffs nada sencillos. Todo ese conjunto, a su vez, se coloca sobre un riff pegadizo a cargo de Nico, que sirve de océano para ir navegando por todo el tema. A medida que se desarrolla, van surgiendo elementos aquí y allá de forma sutil, haciendo que en cada escucha resulte un poco diferente y más embaucador.

Y tras una navegación thrashera, en el medio del océano, surge el solo de uno de los mejores guitarristas de hoy y siempre, Mattias Eklundh . Suena “solo”, en la inmensidad del océano, en el punto álgido de la canción. Todo ello bajo una producción marca de la casa Luka’s Production, muy limpia, en la que están todos los detalles mencionados se puede apreciar a la perfección. Todos los instrumentos tienen el volumen adecuado para que uno los pueda captar. La batería de Fotis y el bajo de Emanuel dan sustento a toda este escenario. Un  ejemplo de su aportación, el riff con el que finaliza el tema es idéntico al utilizado en toda la canción, pero suena diferente gracias al cambio en el bajo.

El conjunto se completa con un más que interesante concepto de “El Punto Nemo, el lugar más inaccesible de la Tierra”.

Dar opinión positiva siempre es fácil y más si el tema es bueno. Por eso, te toca a ti decir qué cosas no han quedado a tu gusto y cambiarías, ahora que el tema está publicado.

La verdad es que casi me resulta raro decirlo, pero estoy muy contento con el resultado. Creo que a veces con la música tiendo a ser perfeccionista hasta niveles asquerosos, pero no cambiaría nada del resultado. Llevo ya un tiempo haciendo una especie de “autoterapia personal” aprendiendo a apreciar mis propios fallos, porque creo que últimamente la industria musical está gravitando hacia unos estándares irreales de alcanzar en directo, posiblemente los productores e ingenieros están haciendo un trabajo demasiado bueno realzando las grabaciones. Seguramente la gente se sorprendería si supiera la cantidad de “magia de estudio” que se usa muchas veces en el Metal, pero la verdad es que en este tema creo que hemos conseguido un resultado muy natural. Estoy encantado de la vida con cómo ha quedado la criaturita.

No quiero dejar de lado la parte visual. ¿Quién ha colaborado en la parte gráfica de portada y lyric? ¿Cómo ha sido esa colaboración?

El artwork ha sido cosa del estadounidense Mark Cooper y el lyric vídeo ha corrido a cargo de Alcides Burn, un artista brasileño. La verdad es que pasada la etapa de grabación, yo ya había terminado la mayor parte de mi trabajo. El resto fue dar el visto bueno a algunos detalles extras, y personalmente no he estado especialmente involucrado en estos 2 apartados: Jordi me sugirió inicialmente un artwork para el tema que me gustó; y respecto al lyric vídeo casi lo único que tuve que hacer fue corregir algún tema de ortografía en los nombres… La verdad es que no es fácil escribir correctamente los nombres de todos los implicados, jajaja.

 “Point of Nemo” es el quinto tema publicado por METAL AGAINST CORONAVIRUS. Esta semana del 15 de febrero saldrá el sexto ¿Qué te han parecido los anteriores, “Celestial Burial”, “Braindead”, The First Line” y “On the Edge of Consciousness”?

Conociendo la lista de colaboraciones era de esperar un resultado de gran nivel, y la verdad es que los temas están sonando tremendos… Viendo la lista de nombres de vacas sagradas del Death Metal que iban desfilando, en parte intenté jugar la baza de hacer algo un poco diferente, pero ya solo en los 5 temas que llevamos se ve que cada propuesta es distinta, con una identidad propia marcada, y el conjunto general creo que va a quedar muy cañero y realmente interesante. Habrá que estar atentos, porque la verdad es que tengo ganas de escuchar los próximos temas, que aún quedan unos cuantos por salir.

Con tu contribución con “Point Nemo” en paralelo con todo el elenco de grandes músicos y artistas gráficos, has conseguido situar a Zaragoza un poquito más en el mapa metalero mundial. Porque Zaragoza no deja de ser un “Point Nemo” metalero, ¿no crees? Eso, sumado al menosprecio que nosotros mismos hacemos de las bandas nacionales.

Hmmm… No lo tengo claro. Puede ser un punto Nemo en el sentido de que está en mitad de la nada, a la misma distancia aproximada de varias ciudades muy importantes, pero creo que estos últimos años en Zaragoza ha habido una TREMENDA actividad musical, al menos en el terreno del Metal, e incluso en el circuito más o menos underground. Voy a sonar superviejuno, como diciendo “antes todo ésto era campo”, pero hace ya bastantes años teníamos suerte si había un concierto en 3 meses y contando con 4-5 bandas locales. Luego ocurrió una especie de “superboom” y la cantidad de bandas de Metal se contaba por decenas, y aunque esta situación haya decaído considerablemente, en el tema de los conciertos en directo se ha mantenido el tema muy arriba. Otra cosa es que muchas veces el público no parece responder, y los sospechosos habituales no den para sostener la situación holgadamente.

Las razones podrían ser múltiples, y muy variadas: ¿Hay menosprecio realmente? ¿Realmente hay tanto público asiduo o los “diehard” somos muchos menos que los que dicen serlo? ¿Es cosa del estilo, que no parece conectar con otras generaciones? ¿Se está anquilosando la música y falta frescura, reformulando lo mismo una y otra vez? ¿Acaso hay una brecha tremenda entre las bandas de primer nivel y el resto? ¿Los festivales se han comido a los clubes y la gente va para a echarse la foto? ¿Sólo funcionan los 4 dinosaurios de toda la vida? ¿Todo este movimiento reciente de “echo de menos los conciertos” realmente cristalizará más adelante o será un bluff que pase en meses? ¿Qué me voy a hacer hoy para cenar? …Sólo sé contestar a la última pregunta, pero sí que puedo decir que la oferta musical en Zaragoza es tremenda, en ocasiones incluso abrumadora, especialmente teniendo en cuenta el tamaño de la ciudad y yo puedo decir con seguridad que he aprovechado este contexto todo lo que he podido. Cuando El Percal termine ya veremos el estado  de la demanda y si vamos a retomar el formato de “música de club” como hasta ahora.

 

¿Y ahora qué?¿Cómo podemos AYUDAR en este proyecto?

Todos los beneficios del proyecto irán destinados a la lucha contra el coronavirus. Si no recuerdo mal la idea inicial era donar al Fondo de Respuesta Solidaria a la COVID de la OMS. Hace tiempo se sacaron unos parches con artwork del proyecto que se agotaron. Aún no se si hay idea de editar algo en formato físico, así que a día de hoy la forma de colaborar es donando/comprando las canciones vía Bandcamp.

 

Otro “y ahora qué”. ¿Cuál es el próximo proyecto de Nico?

Obviamente la prioridad sigue siendo el tercer LP de Aggression, para el cual el proceso está siendo extremadamente accidentado y da la impresión de ser eterno. Es tremendo ver que “Viocracy” se lanzó en 2012 y ya va camino de cumplir 10 años. Aunque sea como caminar hundidos en barro, la cosa se sigue moviendo hacia adelante y tanto baterías como guitarras rítmicas llevan ya grabadas mucho tiempo. Ahora mismo estamos ultimando detalles para la grabación del bajo y con la parte de las letras, así que cada vez queda menos.

Aparte de eso no sé muy bien qué contestar, pero posiblemente lo siguiente sea algo aparentemente tan  improbable como ponerme a tocar “Gypsy Jazz” en directo, y no es broma.

 

Me gustaría cerrar sabiendo con qué te quedas de toda esta experiencia. ¿Un día en concreto que pasó algo especial, el momento en el que surgió ese riff necesario, una discusión, una reconciliación, la alegría de verlo publicado…?

Obviamente la culminación de todo el proceso es cuando sale publicado, pero la verdad es que me quedo con la extraña forma casi providencial en la que fueron cayendo las piezas del proceso: El confinamiento, descubrir lo que era el Punto Nemo aunque no le diera importancia en un principio, que el proyecto se pusiera en marcha, ver cómo había gente a la que le estaba sentando fatal para la cabeza lo de quedarse en casa y se veían comportamientos extraños… De alguna forma los hechos se fueron sucediendo de forma que un día algo hizo “click” y todos los factores situacionales terminaron encajando como por arte de magia.

 

Espero que hayas pasado un buen rato recordando lo que fue, es y será “Point Nemo”. Tienes libertad para comentar aquello que haya podido quedar en el fondo del océano y sea importante recuperar.

Lo primero agradecer al lector que haya llegado hasta aquí su paciencia con mi diarrea verbal, porque tengo la impresión de que más que una entrevista he parido un monolito. También tengo la imperiosa necesidad de proclamar que tocar fuerte es lo único que nos diferencia de los hijos de puta (¿Puedo decir tacos?) y hacer un guiño a Nathenothing reclamando públicamente la necesidad de piscinas con forma de acelga y tigres morados, ellos saben de qué va la cosa.

Y para terminar, respecto al fondo del océano solo me resta decir “Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn”, que viene a querer decir “En la ciudad de R’lyeh el difunto Cthulhu espera soñando”…

 

Muchas gracias. 

¡A vosotros!

 

Redacción: LESTER

 

 

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