Sueños Rotos «…Lo teníamos todo, y no nos dábamos cuenta…»

Sueños Rotos «…Lo teníamos todo, y no nos dábamos cuenta…»

SUEÑOS ROTOS

Hemos perdido mucho, todos nosotros, durante este mal sueño que nos ha tocado vivir. En el peor de los casos, familiares, conocidos, vecinos…Perdidas que nunca volveremos a recuperar, las más importantes, sin duda.

En cuanto al terreno musical, grandes bandas, grandes leyendas, que cuentan con el músculo que les proporciona un nombre, una trayectoria, una historia, se las ven y se las desean para seguir vivas , confirmando conciertos a un año vista, reprogramando fechas, reinventándose a través de conciertos en streaming, algunos de ellos previo pago,…

Cada uno tira de ingenio, de musculo, propio y de sus seguidores, y afronta el bache como buenamente puede.

Por otro lado, da la impresión de que, al contrario que este maldito virus, que se está cebando con nuestros mayores, en el mundo musical, todo indica que quienes más van a sufrir el golpe van a ser las bandas más pequeñas y modestas, sin un nombre que les cobije en esta nueva situación.

En aquel lejano Febrero, da la impresión de que ha pasado una vida y estamos hablando de hace unos días, veíamos con asombro y orgullo como la sección de Agenda de Zaragoza Heavy se extendía hasta donde la vista nos alcanzaba,…Tirando de Disney, todo un orgullo de reino que legar a nuestros descendientes,…

Cada semana asistíamos a solapes de varios conciertos, la mayoría de ellos muy apetecibles, y los amantes de este viejo arte de menear la cabeza al ritmo de nuestro ruido favorito, nos veíamos en el difícil trance de elegir a que sala desplazarnos o a que grupo disfrutar.

La mayoría de las salas de la ciudad (Utopía, Z, Lo Intento,.. vamos, cúrratelo un poquito, que seguro sabes tú más salas que yo, que me ha contado un pajarito que tienes pase de temporada en varias de ellas,…) programaban casi semanalmente actuaciones.

Y lo que en mi modesta opinión tenía más valor, es que la gran mayoría de esos conciertos eran la oportunidad de grupos «clase media», hoy que esta tan de moda esta clasificación, de darse a conocer y empezar a despuntar en una ciudad grande como es Zaragoza.

Que no suene como un menosprecio a los grandes dinosaurios que también en fechas pasadas nos han visitado, y tan agradecidos estamos.

Pero echando la vista atrás, con nostalgia y maldiciéndonos ahora por no haber podido o querido asistir a sus conciertos en su día, grupos como Lyra Morten, dinosaurios con hambre de comerse el mundo, los maestros Sun Of The Dying, Killus secundados por mis vecinos Banished,  y una larga lista de grupos pasaron, estaban pasando o tenían previsto visitar nuestra tierra.

Grupos con una calidad innegable, con infinitas ganas de conquistar una ciudad y a sus habitantes, sabedores de que un triunfo en nuestra casa les reportaría mayor eco que una buena crítica en las tan masificadas plazas de las dos ciudades que tú y yo sabemos, y que son las que hasta la fecha se llevaban la mayor cantidad de bolos.

Y cuando hablamos de Zaragoza, como oportunidad y reto para las bandas que quieren dar el salto a un gran escaparate, podríamos hablar también de nuestros hermanos de Iruña, Valencia o Murcia, que tan bien habían estado trabajando estos tiempos atrás, ofreciendo una buena alternativa a grupos y asistentes ante las masificadas Madrid y Barcelona.

Pero cuando mejor estaba el ambiente en cuanto a conciertos en nuestra ciudad, llegó él, y todo cambio. Una rotura en toda regla,  que nos ha hecho parar en seco.

De cómo vamos a acabar saliendo de todo este tinglado, si vamos a poder volver a ser o no los de antes, no me preguntéis a mí, hace tiempo que cambié el telediario por la vieja gramola y la pila de discos olvidados.

De cómo van a superar estas bandas serie media este bofetón que se han llevado, que nos hemos llevado, imagino que a fecha de hoy todos, incluido ellos, tienen en la cabeza problemas más importantes.

De cómo van a salir las salas de esta, que esa es otra, porque el golpe para ellas es también demoledor, y se antoja largo en el tiempo, no tengo respuestas, o me da miedo imaginarlas.

De los promotores, organizadores y demás «ores», la verdad, solo decirles ánimo, gracias por el pasado, fuerza para el futuro y cuidado con el presente.

Ya para nosotros, los usuarios finales, después de haber tenido la oportunidad soñada tanto tiempo de poder pasar en casa varios días, meditando, revisando los clásicos y haciendo nuevos descubrimientos musicales, una duda sobre el futuro que nos acecha:  queremos que nuestra ciudad vuelva a ser un trampolín para futuras estrellas, un cementerio de dinosaurios donde los grandes vienen a descansar, lo queremos todo, nos conformaremos con nada, suplicaremos las migajas de los grandes feudos,…

Muchas dudas, muchas preguntas y solo la certeza de que, como dijo mi vecino, el del balcón de al lado, «nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes…»

Lo teníamos todo, o casi todo, y no nos dábamos cuenta.

Mañana, cuando vuelva a abrirse la puerta de nuestra casa, nosotros seremos quien decida quien, cuantos y como recibir a esa industria musical que volverá a nacer nuevamente de cero.

Carlos G. Citoler

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