Y como todos los años, llegaron los Pilares.
Las calles se volverán a llenar de mosaicos negros y rojos. De gente en cada rincón de la ciudad. Los olores a comida callejera volverán a invadirlo todo y los decibelios de la ciudad subirán mucho más de lo habitual. Como siempre, como todos los años. Este año, además, y para disgusto de todos los amantes de la cultura y de la buena música, nos volvemos a encontrar con gramolas vivientes en los escenarios, conMAS INFO

