VIDEO CRÓNICA REGRESIÓN + AVALANCH. Sala Oasis

Había muchas ganas  ya de la visita de AVALANCH a nuestra tierra. Por un lado por la cancelación en el verano  pasado del festival que iban a encabezar y por otro lado, por que se veía que la gira del XV Aniversario de «El Ángel Caído» iba a tocar a su fin en la península y sin haber pisado todavía tierras mañas. La sorpresa ha sido, que después de la cancelación de su concierto en Barcelona, Zaragoza se convertía en el final de gira de esta «All Star Band».

La noche del 20 de enero la Sala Oasis daba cita a nostálgicos de uno de los discos que han hecho historia en el metal de este país y también mucha gente joven aprovechando la oportunidad de escuchar en su ciudad al Avalanch 2018. La formación no ha tenido pocos cambios en toda su carrera con su cabeza visible y líder del proyecto Alberto Rionda navegando habitualmente en aguas turbulentas.

Pero antes de que la Super banda apareciera en el escenario de la Sala Oasis, tocaba que REGRESION abriera la velada musical con una perfecta labor de teloneros. No fue mucho el rato que tocaron, pero aprovecharon bien su tiempo, caldeando el ambiente y elevando los ánimos para lo que nos esperaba en pocos minutos.

REGRESION ofrecieron un directo contundente y muy animado por cierto. La banda se le ve con  muchas tablas y con un trato con el público muy cercano, valores que dan una larga trayectoria y cinco trabajos de estudio. Esa noche nos presentaban «Tierra Ignis», album que fueron desgranando junto a grandes temas también de su exitoso anterior disco «Prisioneros». REGRESIÓN emana esencia Rock&Roll y hard rock ochentero sin restar una gota de desparpajo.

Tras el cambio,  llegaba la hora de que AVALANCH empezara su show de un momento a otro y eso en el ambiente se notaba. El público ya estaba presente en su totalidad, y aunque no se consiguió llenar la Oasis la sala presentaba un aspecto mas que aceptable. La expectación dejó paso a los gritos y ovación  cuando en el escenario apareció Alberto Rionda acompañado únicamente de su guitarra para interpretar  «Santa Bárbara», una melodía que ya nos avisaba de que íbamos a vivir un show lleno de himnos. Alberto enlazó con «Hacia la luz» , con la que iban entrando los instrumentos poco a poco, presenciando también como iban entrando uno a uno los músicos de este nuevo AVALANCH: Alberto Ramil a los teclados, Magnus Rosen al bajo, Jorge Salán a la guitarra, Israel Ramos a la voz y tras las filas custodiando el escenario desde el minuto uno,  Mike Terrana a la batería.

Israel Ramos se convirtió en capitán de ese gran barco Avalanch, desenvolviéndose con soltura y consiguiendo un buen feedback del público que coreó las canciones desde la primera estrofa del show. Es cierto que son canciones que tenían ya mucho ganado, por tratarse como hemos dicho, prácticamente de himnos, pero es que lo que teníamos encima del escenario, eran músicos con mucho talento y eso se dejaba sobradamente notar.

No tardó en aparecer «El Ángel Caído» , viviéndose uno de los momentos mas esperados de la noche para muchos de los presentes. Ahí pudimos comprobar la buena sintonía entre todos los miembros de la banda, que salvo Israel, que se mostraba totalmente inmerso en su  interpretación y animación del personal, el resto de la banda se mostraba mas relajada, especialmente sonriente, disfrutando del show, de los temas, y dejándose llevar con naturalidad de todo lo que allí ocurría. El sonido entre  Alberto Rionda y Jorge Solán era puro espectáculo.  Si todavía no lo habíamos notado, ya se encargaron ellos de quedarse solos en el escenario y hacer su particular «guerra» entre los dos a ver quien conseguía el sólo mas logrado.

Mención especial necesita «Xana»,  que se coreó a pleno pulmón por todos los congregados en la sala, una canción referente del sonido Avalanch, que por lo que vimos, sigue estando muy vigente a día de hoy.

Tras «Antojo de un Dios» llegó el turno de que Mike Terrana realizara su sólo de batería. Si alguien todavía no se había percatado de la presencia de Terrana, y mira que era dificil, porque ahí en el fondo del pequeño escenario de la Oasis ejercía una presencia abrumadora, en el sólo fue cuando acaparó todas las miradas derrochando maestría y reafirmándose como uno de los mejores baterías de la escena del rock, y que por cierto, cumplía años. Al terminar su interpretación, aparecieron todos sus compañeros con Rionda, tarta en mano, animando a la sala a que cantara el Happy Birthday para felicitar al señor Terrana que cumplía 58 años.

Tras una magistral «Las Ruinas del Edén» llegaba un cambio de formato con Isra y Alberto  solos en el escenario para afrontar en acústico “El Príncipe Feliz”  y «Cambaral» . Hay que decir que esta última gana en fuerza comparada con su versión original, un acierto incluirla en este repertorio. Con este cambio en la dinámica del concierto también finalizaba el repaso al disco de «El Ángel Caído» para afrontar el resto de los éxitos de la banda.

Continuando con el climax que había dejado «Cambaral», llegó el turno de que el público asistente diera rienda suelta a ese cantante frustrado que tiene en su interior con la mas que aclamada «Vientos del Sur». En este caso fue Manuel Ramil el encargado de hacer sonar tan mítica canción junto con Israel animando al personal a que cantara.

Llegaba la última parte del concierto, ya con toda la banda encima del escenario, para hacerle hueco también al album «El hijo Pródigo» con «Papel Roto» y «Alas de Cristal». La verdad es que quedaron muchas canciones fuera, pero el concierto se convertía en todo un repaso a la historia de Avalanch.

Fue en este momento cuando Magnus tuvo su momento de protagonismo absoluto ejerciendo un sólo lleno de desparpajo y regalando sonrisas a la par que talento con el bajo. Este solo sirvió de introducción para «Lucero» , único representante de «Los poetas han muerto» donde pudimos ver a un Jorge Salán pletórico en el solo de esta canción. Con Lucero fueron muchos los gestos de la banda. Primero el dejar subir a unos cuantos afortunados al escenario a corear y bailar con la banda mientras Israel bajaba a cantar mezclándose entre el público de la sala.

Llegaba la parte final del concierto, el turno de «Torquemada». Pero los fallos técnicos que habían acompañado durante todo el concierto a Manuel Ramil en el teclado volvieron a aparecer justo al principio de una canción donde ese instrumento es imprescindible. Para dar tiempo a que los técnicos subsanaran el problema, Jorge Salán improvisó un tema de Gary Moore, “Walking By Myself”, preparando al público presente para el concierto que iba a dar pocos días después con su banda en la Sala Snatch. En la entrevista que le realizamos la pasada semana habla de ese momento. 

Tras resolver el problema temporalmente, por fin sonaron las notas de «Torquemada» en el teclado que Manuel Ramil, que demostró una gran paciencia y profesionalidad con la mala suerte que le acompañó durante toda la noche.

Una canción mítica cerró una noche mítica donde Avalanch terminaba su gira en nuestra ciudad. La banda demostró una gran cohesión y talento en una cita en el que la nostalgia reinó en un lujo de concierto lleno de temas que han hecho historia del metal de este país.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *