NANOWAR OF STEEL en Zaragoza

Seguramente estarás repasando la agenda de conciertos de Zaragoza Heavy, algo muy recomendable, y obligatorio por ley, tal como se aprobó en el último Consejo de Ministros.
Y también, con toda probabilidad, te encontrarás buscando un local que programe algún bolo para la última semana de febrero.

Si eres un «despreocupado-muy preocupado» universitario, se te presenta el primer juernes sin exámenes, sin cenas de compromiso con el/la/las/los churris (no seremos nosotros quien limite vuestra concepción del amor),  y te gusta el Heavy, ya estas tardando en llamarme, porque te apadrino pero ya, ya, te quiero en mi equipo.

Si por el contrario, lector nuestro, eres un/una/uno alegre currante, asegurado y todo, ya sabrás a fecha de hoy, da igual cuando leas esto, que el día 27 de febrero hay algo que merece mucho la pena.

Pues eso, lo dicho, seas quien seas, como seas, o lo que seas, sabes perfectamente que ese día, fatídico 27 de febrero, tienes una cita en la Casa del Loco.

Como ser oscuro y doomer que te consideras, ataviado de riguroso negro de pies a cabeza y certificado de defunción en la cartera (porque bien sabes que el final se acerca y nos tiene que encontrar preparados para la ocasión), te reto a plantarte en primera fila de la sala ese día y soportar las 2 horas de concierto sin esbozar una sola sonrisa, o directamente sin partirte el pecho de reír con estos cinco personajes que te vas a encontrar de frente.
Nunca, ni en tus mejores y más húmedos sueños, habías podido imaginar que llegarías a enamorarte de una gárgola.

Si tu rollo es más duro, Black a tope, te recomiendo que antes de acudir al bolo te pases por el chino de tu barrio y cargues bien de toallitas desmaquillantes, porque las lágrimas que no vas a poder evitar derramar cuando veas a toda la sala, repleta de metaleros, bailando un reggaetón noruego, de pura cepa, como el salmón, te van a dejar la cara como un cristo, llena de churretes.

Lo peor de todo puede ocurrir si tú eres más de True Metal, parche sobre parche en tu chupa de cuero, más agujereada que un colador, pero True ante todo. Mucha cantidad de tila vas a tener que pedir en la barra (tila-litro, nota para la sala) si quieres evitar que tu sistema nervioso colapse al ritmo de «I’m Heavy», ya que a tu cabeza vendrán de inmediato los recuerdos de la musiquilla de ambiente de sala de espera del dentista, y la vocecilla de este tal Pharrel que tanto mal ha dado restregándonos por la cara lo feliz que era.

En fin, compañer@, que la vida son dos días.

En el primero tocan Nanowar ofrece Steel y te revientan los esquemas.
Y en el segundo, sin valores, creencias, dioses del metal ni pasta, toca vivir.
Yo que tú, no me los perdería.

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