Fotografía de conciertos: LUIS LORENTE

Fotografía de conciertos: LUIS LORENTE

Hoy conocemos el trabajo y la pasión que Luis Lorente pone en sus fotografías. Un verdadero currante de la fotografía de conciertos desde su medio habitual,  Aragón Musical. Luis nos cuenta con detalle muchos de los secretos que hay detrás del fotoperiodismo en el mundo de la música.

LUIS LORENTE

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Equipo fotográfico: un par de ojos, un procesador interno de imágenes de color gris y un poco de experiencia.

 

¿Cómo empezaste en el mundo de la fotografía? ¿qué te llevó mas concretamente a la fotografía de conciertos?

En el mundillo de “disparar con una cámara” empecé hace bastantes años, ni lo recuerdo, era la era analógica, jajajaja, qué tiempos. El caso que ya hace más de una década vas y te pillas una réflex digital y ya que te has gastado la pasta empiezas en serio con fotografía, bueno, más bien fue al revés, me quise adentrar en serio en el mundo de la fotografía y me gasté un poco de pasta. Poco a poco le vas dedicando tiempo, vas aprendiendo, vas mejorando, un poco de naturaleza, ese pueblo que visitas, algún retrato a quien se deja, algún bichito con el nuevo macro. Y, ya que estás, ¿por qué no?, te llevas la cámara a algún concierto, que si Barón Rojo, que si Barricada, que si los de fiestas. También te lanzas a hacer los primeros pinitos de fotoperiodista, que si la antitaurina, que si… Y te das cuenta de que, oye, la cosa va mejorando. Entonces, y por resumir, piensas que todo esto no se puede quedar en mi ordenador, te abres tu Flickr, te montas un blog y vas publicando tus fotos. La cosa evoluciona, la calidad fotográficamente hablando mejora, y decides colaborar con medios de comunicación, tanto cubriendo conciertos como de fotoperiodista. El salto es importante, ya empiezas a asumir responsabilidad, ya cubres “en nombre de”. Por centrarme más en la parte de conciertos, yo residía por aquellos años en Huesca y me vinculé con Aragón Sounds, posteriormente también he estado vinculado a Quedamos en Huesca. Poco a poco vas encontrando tu sitio, aprendiendo a mirar, aprendiendo a ver, a moverte, a respetar, a compartir espacio. Las fotos majas van saliendo, el trabajo se va reconociendo, y ya no eres visto como un cualquiera con una cámara, lo que ahora se conoce como tener una marca personal.

De aquello ya ha pasado tiempo y unos cuantos conciertos. La vida te va llevando. Pasas a cubrir conciertos en Zaragoza, y como no puede ser de otra forma, vinculado a otro medio digital, Aragón Musical, que no sólo es un medio de crónicas musicales y fotográficas, es todo un referente en el panorama musical aragonés, con David y Sergio currándoselo lo inimaginable, y con Ángel y Jaime como compañeros a la cámara. Cuando estuve en mi primer concierto con una cámara, ¿quién me iba a decir que acabaría en Aragón Musical?

Ciertamente estar en estos medios no sólo me ha permitido ir madurando como fotógrafo, sino que me ha abierto la mente musicalmente hablando, he cubierto conciertos de estilos de lo más diverso. Ha merecido la pena, y mucho. Ahora las cosas están como están, ahí estamos con ganas de volver, y no sólo visto de manera egoísta, el mundo de la cultura en general, y el de los conciertos en particular, es uno de los más afectados por el dichoso bichito.

¿Cómo te sientes cuando estás en plena faena? ¿Cuáles son tus rituales? ¿Qué buscas en el campo de batalla?

Es complicado describir cómo te sientes, además depende mucho del concierto. No es lo mismo un concierto en una sala pequeña en la que tienes que tener un ojo en la gente para protegerte a ti y a tu equipo, que en un sitio más grande en el que estás en un foso. Tampoco es lo mismo un sitio con luz con la que puedes jugar que un sitio en el que te las ves y te las deseas para poder pillar algo decente. Y, por supuesto, tampoco es lo mismo un concierto en el que tienes libertad de tiempo que otro donde tienes sólo tres canciones junto otras tantas personas haciendo fotos en el mismo espacio.

Pero lo que está claro es que cuando estás en faena estás en faena. Alguna vez voy acompañado y ya saben que desaparezco y me meto de lleno en el concierto. El espectáculo te abduce. Es un compromiso entre sacar lo mejor de mí fotográficamente hablando y vivir musicalmente el concierto, además una cosa te lleva a la otra y viceversa. Tanto es así que cuando voy a un concierto sin cámara me doy cuenta que incluso pienso con chip fotográfico, jajaja. Son momentos para vivirlos, “jodxx, no te muevas ahora”, “mierda, se ha escapado”, pero, sobre todo, los más reconfortantes, los de “ahí te he pillado”, “ésta sí”.

¿Rituales? Si son las tres primeras canciones es todo más mecánico, salvar el expediente con varias fotos decentes contando con que el grupo también está frío. En un concierto en el que puedes estar fotografiando todo el tiempo más que rituales yo diría que es experiencia. Observas cómo juegan las luces, cómo se mueve la banda, su puesta en escena, su comunicación. Si estás en el foso te mueves por aquí y por allá, buscas el gesto, un primer plano, un plano más abierto, “éste no para”, “ésta qué fuerza tiene”, “al cabxxx de la batería (suelen ser hombres) no hay quien lo pille”. También me gusta salir del foso (cuando hay), siempre lo hago, me meto entre el público, me voy a la parte de atrás, algunas salas tienen parte de arriba, en otras, si te dejan, te subes al escenario sin molestar. Digamos que cada lugar (y cada grupo) tiene sus distancias y sus focales, y cada distancia tiene sus fotos. Todo ello siempre unido a conocer tu equipo (¿qué equipo? si no has dicho cuál tenías). También, es cierto, que en determinados sitios cuentas con una confianza ya ganada, te van conociendo, el respeto y la discreción son mi norma, te puedes mover con más libertad. Además de que cuando vas en nombre de un medio debes “saber estar”. Quizás no hay mucho más ritual que la experiencia y la concentración.

Y, sobre todo, me considero una persona muy paciente y perseverante, quizás también sean parte del ritual. Algunas fotos se te aparecen pero la mayoría hay que buscarlas, y a veces no terminan de llegar. Y cuando capturas algún momento…, uffff, es complicado describir, es cuando dices, “ésta sí”, “ahí te he pillado”. Puede ser un gesto en un primer plano, pueden ser unas buenas luces con la banda en sintonía.

¿Qué busco? No me escaqueo, en la siguiente pregunta.

¿Cómo imaginas la foto perfecta? ¿Esa que todavía está por llegar?

Prefiero imaginarme muchas fotos que estén por llegar y que sean imperfectas, que sigan en la imaginación. La perfección es un punto final al que no quiero llegar, la imperfección es un buen motor de mejora. Ya lo dijo Galeano y su inalcanzable utopía. Dicen que tengo mi estilo personal, que he ido evolucionando, que decenas de conciertos en mi cámara se notan, y espero que se sigan notando.

Lo que sí que busco, y cada vez más, es un gesto, una mirada, una energía contenida u otra en explosión. Un intercambio cómplice en el grupo, un sentimiento por parte de la banda. Un momento íntimo o uno compartido.

Ya siento irme por la tangente, pero es que cada concierto y cada grupo tienen sus fotos y lo que quiero que llegue en cada uno de ellos es sacar la personalidad de la banda y lo vivido tras la subjetividad de mi mirada (sí, es verdad, eso era parte de mi equipo fotográfico).

«…No es tan frecuente pillar a un batería con tanta expresividad y tanta limpieza en la imagen, además la iluminación acompaña. He de decir que con esta foto me dediqué a jugar con el Photoshop, jajaja, como fotoperiodista no suelo hacerlo, pero bueno, uno se permite sus licencias. Además Jaume Esteve (Manolo Kabezabolo, KBKS y Comunica n’roll) me merece todo el respeto por su forma de ser y por cómo se lo curra, por eso aprovecho estas líneas para hacerle un reconocimiento.»

¿Eres de los que opinan que esta profesión está poco valorada? ¿Cómo ves la situación de la fotografía de conciertos en particular?

Esta profesión, en general y en los niveles en los que yo me muevo, está mal valorada y, además, muy mal, o nada, remunerada, son dos cosas distintas y no hay que confundirlas. Sí que es cierto que las personas que saben ver fotografía valoran mucho la buena fotografía (de conciertos o de cualquier otra campo). Ahí están muchos referentes, incluso a uno mismo ya va siendo valorado, si no ¿de qué me ibais a entrevistar?, jajaja.

Pero es igualmente cierto que el “todo vale” se ha implantado hace tiempo. Lo digital, el móvil, la inmediatez, los likes en la redes, todo un cóctel que está haciendo desaparecer la palabra calidad del diccionario de las artes visuales en los conciertos. Están consiguiendo que a cualquier cosa se le llame fotografía. Es un tema amplio y con muchas derivadas. Los grupos son los primeros que cogen fotos (y videos) de calidad, vamos a decir, pues eso, cuestionable, y las utilizan para promocionarse. Yo soy de la opinión que de que si mi grupo me merece realmente la pena las fotos que deben acompañarle deben igualmente merecer la pena. No termino de entender lo de tener fotos a toda costa y cuantas más mejor. Por trasladarlo a mí fotografía. No me tengo por una “estrella del rock”, pero uno ya tiene un bagaje y una calidad, por tanto, yo nunca veréis publicadas fotos mías que no me merezcan la pena, mi imagen va en ellas. Yo lo tengo claro, ahora ya es problema de los grupos si tienen o no ese mismo criterio. Como se suele decir, “allá penas”.

Añadir, aparte de eso, que los grupos valoren de esta manera la fotografía está consiguiendo que los fotógrafos de conciertos nos planteemos muchas cosas, tanto es así que no sería el primero o la primera fotógrafa que desaparece, más bien que deja de cubrir conciertos.

¿Nos puedes mostrar cual es la imagen de la que estás más orgulloso? ¿Por qué?

Pues es que tengo varias de las que estoy orgulloso, por distintas razones, de hecho tengo una exposición con algunas de ellas, no son todas heavies, pero si hay interés la montamos en algún sitio. En su día la titulé “Huyó del ojo implacable”, jajaja, qué recuerdos, qué himno. Cada foto tiene su historia. De algunas estoy orgulloso por la propia foto, de otras por el recuerdo del concierto. Es difícil decidirse, además tal y como escribo puede ser una hoy y mañana otra.

Pero por no volverme a ir por la tangente y que contéis conmigo alguna otra vez, jajaja, voy a elegir una y, además, en deferencia vuestra, con sabor a metal. El orgullo viene no sólo de la foto en sí misma, sino de cómo la conseguí. Venga, va la historia resumida. Acudí a Las Esquinas a cubrir el concierto para Aragón Musical, coincidí allí con Ángel, habíamos estado haciendo fotos y, bueno, nos pusimos a comentar el concierto, todo esto en un lateral, tranquilamente. De pronto veo que la cosa se queda a oscuras, y empieza una música y unas luces que incrementan la tensión. “Luis, espabila, que huele a foto”. Ahí que salgo a buscar el sitio, sorteando al público y sus litros, “jodxx, todo el mundo en medio”; llego a donde quería, como siempre hay una persona, pido permiso, “será un minuto sólo”; primera fase cumplida, sano, salvo, con cámara y en el sitio exacto en el que había que estar para esa foto. La tensión sigue incrementándose más, encuadra rápido, mantén el equilibrio cámara en alto, no te muevas, que no te empujen, vas viendo venir la luz (gracias Jordi) y la foto, “Luis la ves, ahí está, ya llega”. Y los brazos de Carlos ya dicen, “ahora Luis, dispara”, ufff, una de esas fotos del “ésta sí”. Efectivamente, ahí estaba la foto, aquí está la foto.

¿Trabajas para algún medio o has colaborado en algún proyecto en algún momento? ¿Qué tal la experiencia?

He estado en varios proyectos, en el que estoy ahora se llama Aragón Musical, creo que de sobras conocido para quien esté en el mundo de la música en Aragón. Y, la verdad, como proyecto es de lo mejor que le podía haber ocurrido a Aragón musicalmente hablando, de hecho los Premios de la Música Aragonesa se deben a este medio. Como fotógrafo de conciertos, pues qué os voy a decir, es un orgullo estar allí. Y como personas, lo mejor es conocerlas, aparte de currantes al máximo.

He estado en otros proyectos, ya he mencionado a Aragón Sounds y Quedamos en Huesca, también algún otro como fotoperiodista, pero bueno, nada que ver con los conciertos.

Para realizar este tipo de fotografía el trabajo está estrechamente relacionado con la relación con el promotor, las salas, las bandas…, ¿cómo ves estas relaciones?¿Cómo está el terreno en Aragón?

En su día empecé a título personal, con mi web como portfolio, aún recuerdo mi primer concierto acreditado como fotógrafo, en Ejea, jajaja, un poco perdido ya iba. Luego lo cuento. En Huesca, en mis primeros conciertos, vas conociendo a algún grupo, sobre todo locales, acudes a sus conciertos, saludas y esas cosas, les pasas alguna foto. Enseguida me vinculé con Aragón Sounds y en las salas, incluida la del Ayuntamiento, me fueron conociendo, era el “pesao” que estaba en muchos conciertos, más allá de los periódicos que iban, hacían la foto para la reseña y se largaban. A través de Aragón Sounds y Quedamos en Huesca, conseguí que algo del panorama musical oscense estuviese en los medios fuera de Huesca y con imágenes decentes. Pero, en mi caso, la gestión y las relaciones siempre las lleva el medio para el que publicas. Cuando he llegado a Aragón Musical, la verdad, toda esa relación con el mundillo de los conciertos ya está establecida; salas, promotores y demás ya se conocen entre sí y conocen el medio, incluso personalmente a David o a Sergio. Sí que es cierto que algunos promotores ya te conocen como fotógrafo, las bandas no tanto, pero, en mi caso particular, sé que es un mundo que existe pero del que no puedo hablar mucho más allá que la posible relación personal que vas tenido a base de cubrir conciertos y festivales con las personas que están por allí. Hay algunos promotores que “son muy suyos”, y eso me ha afectado, pero prefiero no hablar. En definitiva, vas conociendo a promotores y demás, pero ciertamente las relaciones las llevan desde Aragón Musical, que en mi caso es como debe ser, yo voy de prensa, no a título personal.

¿Basta la calidad de un buen trabajo fotográfico o crees que hoy en día hay que trabajarse también las relaciones públicas (redes sociales, contactos, amigos…)  para poder conseguir que se valore realmente lo que haces?

Depende de dónde estés, de lo que busques y de si vives o no (en parte) de ello. En mi caso personal debería bastar un buen trabajo porque publico en prensa, prensa con nombre y reputación, eso hace que indirectamente se valore mi trabajo. De hecho es bastante frecuente que las bandas me pidan fotos. Además de la buena foto también está un buen “saber estar”. En determinados sitios y determinadas personas ya te tienen confianza y valoran ese plus.

Pero sí, las relaciones públicas son importantes, sobre todo en redes influye bastante. Uno ya lleva unos años con esto de los conciertos y, ahora menos, en el fotoperiodismo, y se da cuenta de que quien dedica mucho a las redes tiene mucho ganado, aunque su calidad a veces deje que desear. Sobre todo cuando regala sus fotos por likes, dichosos egos.

En cualquier caso en este mundo no se puede no estar en las redes. Ya sea con mayor o menor dedicación uno tiene que estar siempre presente, para que te conozcan, incluso para que te compren alguna foto, no es lo habitual pero a veces ocurre. Yo he pasado una mala racha por temas de lesiones y tengo las redes un poco abandonadas, no soy mucho de publicar si no estoy en activo. Pero me lo estoy replanteando, jajaja, igual sería cuestión de estar y, quizás, jugar al juego de los likes. No lo sé, la verdad es que aquí los grupos tienen mucho que decir en cómo se valora la fotografía, es lo que he comentado antes.

Una queja bastante común en los fotógrafos ¿cómo llevas el hecho de que te “roben” fotografías que han sido publicadas por internet? El que te publiquen sin nombrar autoría, corte de firmas, capturas de pantalla…

En su día llevaba mal que cogieran alguna de mis fotos y sin que ni siquiera me nombrasen. Ahora directamente me pongo en contacto con la banda para que la retiren. Y si ha sido publicada para anunciar algún concierto o algo equivalente directamente les envío el coste de la foto para que lo asuman. Hace tiempo que ya no discuto, no lleva más que a hacer mala sangre. Lo mismo que uno no está siempre cuestionando el precio de la cerveza o de las copas cuando va a un bar. Ya no entro en este tema. Si me la quieres colar es asunto tuyo, si me doy cuenta ya valoraré lo que hago. Pero mis fotos tienen un valor y, en consecucia, un coste, y ya se sabe, como las lentejas…

Lo de que me etiquetan y todo eso de que me hacen promoción también lo tengo claro, las etiquetas de Instagram y Facebook he intentado que me las acepten en la tienda donde compro las cámaras y los cristalitos, pero aún no lo he conseguido. Quién sabe si en el futuro…

Además, desde mi punto de vista, es contraproducente para el mundo de la fotografía. Ya lo estamos viendo. En general, no me agobio haciendo de detective privado, pero intento que se me respete como fotógrafo. También he de decir que soy una persona razonable y se puede hablar conmigo para llegar a acuerdos. Pero teniendo claro que el respeto es el respeto.

«…Amaral. La historia de esta foto tiene algo de parecido con la del cantante de Sober, salvo que ésta, además, tiene por medio un andamio al que tuve que trepar rápidamente para capturar el momento. Las luces y el gesto se alinearon y me dijeron “Luis, ahora”. Es la que usé de promoción en mi exposición. Amaral es todo energía sobre el escenario, aquí me ofreció una buena foto.»

¿Qué banda has disfrutado más fotografiando? ¿con cual has sufrido más? ¿y a cual te gustaría fotografíar? ¿Alguna anécdota?

He disfrutado con muchas bandas, de hecho suelo disfrutar siempre en los conciertos con la cámara. Hace un tiempo estuve cubriendo el concierto de Jambinai en el Pirineos Sur, metal con recuperación de instrumentos tradicionales coreanos, la iluminación también acompañó. Impresionante. También tengo muy buen recuerdo de Nacho Vegas en el Olimpia de Huesca y de Amaral, también Huesca. El flamenco y el jazz, por citar otros estilos, también dan mucho juego fotográficamente hablando. El festival contra la OTAN en la Multiusos fue una larga e intensa noche. La verdad es que, pues eso, si la luz acompaña suelo disfrutar bastante en los conciertos.

¿Sufrir? Los pelos largos en movimiento, el rap, el punk y la falta de luz hacen que muchos conciertos se conviertan en verdaderos retos. Angelus Apátrida, Exhumer, jajaja, “no sigas por ahí Luis”, “que  no te publican la entrevista”.

¿Gustarme fotografiar en el futuro?, pues muchos, podría decir clásicos como Maiden, Kiss y demás con una imagen muy trabajada, pero vamos, que estos años me han enseñado que te encuentras con gratas sorpresas cuando menos te lo esperas. Y no sólo con bandas consagradas. Una buena luz y una puesta en escena trabajada siempre se nota y siempre da gusto fotografiar. Y si, además, el grupo se divierte y se compenetra, mucho mejor.

¿Anéctodas? Vamos a obviar las eternas discusiones con los grupos por querer mis fotos porque sí, porque tienen derecho a ellas, jajaja, te ríes por no llorar. Vamos también a obviar algunas fotos impublicables por alguna que otra circunstancia. O los típicos conciertos de fiestas que la gente con un poquito más de alcohol de la cuenta quiere que le fotografíes también porque sí.

“La primera en la frente”, jajaja. Barricada en Ejea. Mi primer concierto acreditado, por mi cuenta. Contacta con la organización para que te acrediten, llegas allí, vete a taquilla, quién eres, no estás en la lista, cómo que no, que vengo de fuera con cámara y todo, ah sí, en esta lista sí, ufff, qué alivio. En la puerta, abre la mochila, jodxx ¿qué vais a encontrar?, llevo cámara, cristalitos y agua. Quítale el tapón al agua, pero cómo voy a estar con la botella sin tapón; bueno, pero te lo doy por detrás y escóndelo hasta que estés dentro. Empieza el concierto conmigo en el foso. Foso de madera temblando sin parar, retumbaba todo. A eso añadir el griterío ensordecedor de las primeras filas, la valla se va a venir abajo. A la segunda canción ya decidí que ahí no se podían hacer fotos, jajaja, me fui a tierra firme y sin decenas de gargantas descargándome la adrenalina en la nuca. Jajaja, la primera vez, qué años.

Otra. Recuerdo, aún recuerdo, jajaja, qué mal lo pasé, un concierto que iba a cubrir con un nuevo cristalito que me acababa de pillar. Los Suaves, Huesca. Resulta que este objetivo tiene un anillo que permite cambiar de enfoque automático a manual en el propio objetivo. Justo lo estrenaba para ese concierto. Pues resulta que durante el concierto y sin darme cuenta cambié de posición el dichoso anillo. “¡¡¡Qué es esto!!!, ¡¡¡no enfoca!!! Me pegué varias canciones acordándome de todo el santoral, creía que se me había roto la cámara. No caí en que era el cambio de enfoque, y eso que lo sabía y, para más inri, en la pantalla de la cámara aparece. Jajaja. En fin, mal rato que pasé.

Una más, representativa del respeto que tienen alguna bandas por los fotógrafos. Los Marea iban a actuar en el Príncipe Felipe, la intención era cubrir el concierto para Aragón Musical. David pide acreditación, lo típico. “Me tendrás que pasar el DNI”, pocas veces, pero alguna lo piden. Se lo doy. Pero más allá de la típica acreditación a las y los fotógrafos nos piden firmar un contrato, “¿qué?”, eso era nuevo. Y resulta que en el contrato además firmábamos que cedíamos los derechos de nuestras fotografías al grupo. Para alucinar. Me negué rotundamente, lógico. Se montó buen revuelo, con comunicado de la Asociación de Fotoperiodistas de Aragón incluido. Al final recularon por la mala imagen que se estaban creando. Finalmente decidí no acudir, no se merecían mis fotos, no sé si buenas o malas, pero el respeto está por encima de la fotografía.

Una última, curiosa y que habla bien de mí, jajaja. Concierto en el Teatro de las Esquinas, de estos de la gente sentada, de estos en los que la discreción es fundamental. Pues una tercera persona hablando del concierto con el técnico de luces le dijo que ni me había visto. Y mido más me metro ochenta. Esto no es nuevo, en el antiguo Matadero de Huesca ya me conocían por cubrir conciertos en los que no se oye ni una mosca, y cubriendo el festival De la raíz también me lo han reconocido. Pero lo de Las Esquinas me sorprendió bastante, jajaja.

¿Cómo está el terreno entre los compañeros de profesión? ¿Nos podrías recomendar a un fotógrafo del género de conciertos que realmente admires o de cualquier otro ámbito?

Pues vamos a no hablar de mucha gente que acude a hacer fotos acreditada con el móvil, o porque es un grupo famoso y consiguen estar en el foso, nunca los has visto antes, se meten en medio sin respetar, en fin…

Con la gente que nos dedicamos a esto la cosa está bien, con algunos tienes más confianza, con otros menos, a veces te echas una cerveza en el cambio de grupo. Vamos, percibo buen rollo en general.

Os voy a recomendar, por barrer para casa, a Jaime Óriz y a Ángel Burbano, no sólo hacen fotografía de conciertos, pero seguro que los conocéis en esta faceta. Y de conciertos hay también varios, pero otra vez por deferencia a Zaragoza Heavy, ahí están Unai Endemaño e Irene Serrano. Se lo curran también muy mucho y eso es de admirar, más allá de la calidad de sus fotos. Fuera de este mundillo os a animo a seguir el trabajo de Maysun Abu-Khdeir y de Judith Prat, y no sólo por la calidad de sus fotos y reportajes, sino por cómo trabajan determinados temas y en determinados terrenos y, finalmente, porque son mujeres, y en determinados ámbitos de la fotografía en la actualidad eso todavía significa abrir camino.

¿Aparte de la fotografía de conciertos que otro tipo de fotografía te gusta? ¿cuál te desagrada y por qué?

Pues he estado de fotoperiodista para medios de comunicación digamos “libres”, y es un terreno que me gusta y en el que me desenvolvía bien. Ahora esa parte está casi abandonada, la retomo puntualmente cuando la ocasión lo merece.

En general, me gusta todo tipo de fotografía. Con el retrato espero avanzar más personalmente. Incluso el retrato promocional, en el que estoy abierto a colaboraciones, en cuanto se pueda, lógicamente.

Por otro lado, la fotografía está en muchos sitios y me gusta verla y disfrutarla; en una película, en un documental, en una obra de teatro, incluso en la iluminación de un escaparate. Un eterno aprendizaje.

No hay tipo de fotografía que me desagrade. Lo que sí que me desagrada, y mucho, es la utilización de determinada fotografía para determinados fines, entre ellos para perpetuar la imagen de la mujer como objeto de deleite del hombre.

Muchas gracias a Luis Lorente por esta entrevista.

Posiblemente la entrevista se haya extendido algo más de la cuenta, pero uno se lanza, habla de lo que le gusta y le falta espacio. Y si queréis seguir mi trabajo os invito a que me sigáis en mis redes. Finalmente, un abrazo a todas las lectoras y lectores de Zaragoza Heavy y  un agradecimiento especial a Eva por la iniciativa y, por supuesto, por tenerme en cuenta. Nos vemos de conciertos.

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